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Pablo Quizhpi Tenesaca: ‘Mi nieto se fue a EE.UU. sin papeles y no sabemos de él’

Pablo Quizhpi y su esposa María Pauta piden a las autoridades que los ayuden a buscar a su nieto. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

Pablo Quizhpi y María Pauta tienen tres hijas. Salomé viajó hace 20 años a los Estados Unidos. La segunda se fue hace 10 y la tercera vive en Ecuador. Tras la partida de las jóvenes, él y su esposa se quedaron al cuidado de todos los nietos. Ambos dicen que la mayoría de personas que nacieron en Sisid se ha ido del país. Cuentan que el dinero no alcanza y que por eso se han marchado. La pareja vive de la agricultura. Cultivan papas y maíz.

‘Llevamos cinco meses en medio de la angustia y de la agonía. Mi esposa María (Pauta) no ha parado de llorar y de orar para que mi Washington (Quizhpi) aparezca. Él es mi nietito. Tiene 25 años y el 31 de diciembre, cuando despedíamos el 2020, se fue a los Estados Unidos.

Mi mujer tiene 65 años y pese a eso, esa noche lo acompañamos hasta la terminal terrestre de Cañar. Allí nos encontramos con un jovencito de 19 años. Dijo que se llamaba Bryan y que vivía en el Tambo. Él también migró sin papeles. Cerca de las 22:00 le dimos la bendición, cogieron un bus interprovincial a Quito y ahora no sabemos nada de mi nieto. No nos llama ni nos escribe y la verdad todo esto ha sido muy duro de enfrentar.

Lo único que sabemos es que el 2 de enero salieron del aeropuerto de Quito a México. Desde ahí tenían que irse a EE.UU. por tierra, porque se fueron clandestinamente. Por eso se llevaron solo una parada de ropa en pequeñas mochilas.

Washito tenía el celular y USD 200. Le dijeron que eso es lo único que tiene que llevar para que pueda caminar.

Fue muy triste dejarlo ir, luego de verlo crecer a mi lado desde que su mamá, mi hija Salomé, me encargó y se fue a los Estados Unidos en busca de trabajo. Ella nunca los dejó, siempre estuvo pendiente de que estuvieran bien cuidados. En ese entonces, Washington solo tenía 3 años y su hermano Isaac, uno y medio.

Crecieron jugando con los niños del pueblo, que también han migrado con sus papás. Todos se van del país. Cuando era chiquito, Washito iba con nosotros a coger las papas y a cortar la hierba para los cuyes. Aquí, en Sisid (pueblo de Cañar) estudiaron la escuela y parte del colegio.

Después, el papá los llevó a Cuenca, para que estudien. Él vivía ahí y no podíamos impedirlo, aunque ellos no querían irse. No sé qué pasó, pero no nos visitaban. Solo mi Salomé hablaba con ellos desde EE.UU.

Por ella supimos que mis nietos vivían solos, porque el papá los llevó a Cuenca, pero él se había ido a trabajar en Quito y regresaba cada 15 días. Entonces, nadie los controlaba y un día nos llamaron del colegio de Washington y nos dijeron que estaba hospitalizado por drogas.

Así pasaron unos cuatro años hasta que regresaron con nosotros, pero ya no era lo mismo. A veces se escapaban en las noches, no querían comer. Washito estaba bastante mal. Hablaba cosas incoherentes.

Por un tiempo estuvo en una clínica de Cuenca. Dijeron que era para que se rehabilite y los doctores nos indicaron que su cerebro se encontraba afectado en un 15% por el consumo de cemento de contacto. Después lo llevamos a otro centro, en Gualaceo (en Azuay).

A Isaac lo sacamos a tiempo de esa situación fea. Salomé se lo llevó a Estados Unidos hace dos años y medio.
Dos meses demoró ese viaje y al cruzar la frontera fue detenido por la Policía de Migración, pero fue liberado en un proceso judicial.

Isaac fue tratado de su adicción y se recuperó. Hoy le ayuda a trabajar a la mamá, porque tienen bastantes deudas. Pensando en que podía hacer lo mismo con Washington, Salomé decidió llevarlo. No pudimos hacer nada, pero sí le dijimos que mi nietito no estaba bien de su cabeza. Por eso pedimos a Bryan que lo vea mientras viajan y que no lo deje solo.

Luego supimos que mientras iban siempre estuvo callado y tranquilo.

Intentaron cruzar de México a EE.UU. tres veces. Se fueron con los coyotes, pero había muchos controles. Bryan dice que tuvo miedo y regresó. Aquí nos contó todo y nos dijo que mi nietito se quedó en México.

Sin saber qué hacer, llamamos a Salomé y nos dijo que por el coyote se había enterado que Washington sí pudo cruzar la frontera, pero que fue detenido por la Policía de Migración y deportado a Ciudad Juárez. Dicen que ahí hay gente mala, que secuestra, extorsiona y hasta mata.

Mi hija nos cuenta que hasta febrero, el coyotero sí contestaba y le decía que todo estaba bien. Pero luego cambió de número, perdió contacto y nos empezamos a desesperar todos en la familia.

Salomé y mi María solo pasan llorando. No comen ni duermen y eso ha afectado su salud. En México lo están buscando en las cárceles, hospitales y albergues, pero no hay noticias. Me angustia saber que mi Washito podría estar en peligro.

De México llamaron a Salomé pidiendo dinero para darle información de su hijo. Les depositó USD 300, pero cuando pidió que enviaran fotos o que la dejaran hablar con él pidieron más plata. Los de Migración nos dijeron que no depositemos más, porque son estafadores.

El miércoles me fui con mi esposa y con mi hija Luisa a la oficina de Migración de Azogues (Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana). Les contamos la angustia que estamos viviendo, cómo se fue, cuándo llamó por última vez y todo lo que sabíamos del viaje.

Les dejamos fotos y anotaron la estatura, la contextura, edad, color de piel y ojos y cómo fue vestido. De Cañar salió con un jean, saco negro y gorra, pero no sé si en México se cambió de ropa. Nos pidieron otros rasgos específicos como cicatrices.

Mi nietito tenía en el brazo derecho el tatuaje de un círculo con la letra A adentro. Nos dijeron que en los próximos días nos llamarán para avisar cualquier cosa y tal vez pidan un examen de ADN del padre”.

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