Jorge Glas debe más de USD 7,8 millones por actos de…
Facturación digital ya es total en Ecuador
Nueva Zelanda procesa a mujer por el asesinato de su…
Resumen de la jornada noticiosa de este 29 de noviembre
Pico y placa en Quito: Restricciones para este miérc…
El nuevo Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos e…
Metro de Quito operará desde el 21 de diciembre de 2…
La Asamblea aprobó proyecto para derogar la reforma …

Joven denuncia agresión sexual en taxi de Quito: 'Subí al auto y es lo último que recuerdo'

Imagen referencial. La joven dijo que tomó el taxi porque observó que pertenecía a una cooperativa. La víctima presentó la denuncia por agresión sexual. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

Laura (nombre protegido), de 29 años, denunció la agresión sexual, maltrato y robo del que fue víctima, al ser atacada por el conductor de un taxi, en Quito. El hecho habría ocurrido la madrugada de domingo 28 de agosto de 2022.  

Tras el ataque, la joven acudió a la Casa de Justicia, ubicada en el sector de Carcelén Industrial, en el norte de la capital. Allí presentó una denuncia penal.  

En este caso, la Fiscalía inició un proceso por violación. Un agente de Policía, que indaga delitos sexuales, se comunicó con la joven este martes 6 de septiembre. Le aseguró que la investigación ya está en marcha, para esclarecer lo ocurrido.  

La víctima contó a este Diario el ataque que sufrió durante ese fin de semana. En medio del relato, su voz se quebró y comenzó a llorar. La joven dice que esta situación la afectó psicológicamente.  A continuación, su testimonio: 

Una 'pesadilla' por tomar un taxi

‘He tenido que tomar tranquilizantes para poder contar lo que me pasó. Solo al recordar, mi cuerpo empieza a temblar. 

El sábado 27 de agosto salí con unos amigos a un restaurante en las calles Diego de Almagro y República. A la medianoche decidí regresar a mi casa y me despedí de ellos. Al salir del local, vi un taxi amarillo y decidí tomarlo. Creí que sería seguro porque el vehículo era de una cooperativa de taxis.  

Subí al auto y eso es lo último que recuerdo. No sé cómo llegué a mi casa. Cuando me di cuenta me encontraba en la ducha. Estaba arrodillada y tenía mucho acondicionador en mi cabello. Intentaba levantarme, pero no podía porque me resbalaba. Tuve que sostenerme de las paredes de la ducha para salir. Cuando vi el reloj eran las 06:00.  

Recuerdo que me dolía todo mi cuerpo y no podía contener el llanto. No sabía qué me pasó ni por qué estaba desnuda. Me vi en un espejo y tenía un moretón enorme en el brazo.  

Fui hacia mi habitación y lo primero que vi es que mis cajones estaban revueltos. Tras revisar, me di cuenta que no habían mis celulares, joyas, dinero en efectivo, cartera y mi ropa interior.  

Quería saber qué pasó. Así que pedí los videos de la cámara de seguridad del edificio donde vivo, en el norte de Quito. En las cámaras se ve que salgo del taxi poco antes de llegar a la puerta del condominio. Mientras yo intentaba ingresar a mi casa, él se da la vuelta, parquea el vehículo. Sale de su auto e ingresa al edificio después de mí.  

En las grabaciones se observa que ese hombre ingresó a la 01:24 y se ve que deja el condominio poco después de las 02:00. Estuvo en mi casa 50 minutos. Un vecino llamó a la Policía al notar la presencia del vehículo sin dueño. Cuando el taxista salió, les dijo a los policías que estaba dejando en casa a su novia.  

Al día siguiente, fui a presentar la denuncia. Me practicaron exámenes de sangre y orina para comprobar si me drogaron. También tomaron fotos de moretones que tenía en mi brazo, ingle y espalda. Me practicaron un examen ginecológico. Recién en ese momento me enteré que habían tocado mi cuerpo sin permiso.  

Tras relatar lo que me ocurrió y luego de los exámenes que me practicaron, leí el documento de la denuncia penal. Allí constaba la palabra violación consumada. 

Lo que he vivido en estos días ha sido una pesadilla. Tengo miedo de llegar a mi casa o de salir a algún sitio. No es justo que por ser mujer y por vivir sola me pasen estas cosas.  

Solo pido que la Policía detenga al responsable y se haga justicia, para que ese hombre no haga daño a otras personas’.