
La investigación por el asesinato de Santiago Ávalos Páez, gerente financiero de una universidad privada de Quito, plantea una estructura con funciones específicas para cada uno de los seis procesados. Según la teoría del caso de la Fiscalía, el supuesto plan incluyó tareas de dirección, vigilancia, coordinación logística y ejecución material antes del ataque del 11 de junio de 2026.
Como se detalló en la publicación de este Medio, del 10 de julio de 2026, La Fiscalía identifica a Galo Hernán O. G., director de Operaciones de la universidad, como presunto autor mediato del asesinato.
Según el expediente, las auditorías financieras que Santiago Ávalos realizaba sobre supuestas irregularidades en órdenes de compra provocaron discrepancias entre ambos desde marzo de 2026. Para el Ministerio Público, ese contexto dio origen al supuesto plan.
La investigación sostiene que Galo O. coordinó las acciones previas al crimen y pidió identificar el vehículo y la rutina del gerente financiero.
Colaboradores de Operaciones habrían vigilado la rutina del gerente financiero
La Fiscalía ubica en esta fase aMaría del Carmen S. V., Juan Pablo G. O. y Juan Carlos G. T., quienes trabajaban en la Dirección de Operaciones.
Las cámaras de seguridad registraron a María del Carmen S. V. y Juan Pablo G. O. mientras buscaban el vehículo de Santiago Ávalos en el estacionamiento y tomaban fotografías del automóvil.
Un día después, las grabaciones captaron a Galo O. junto con María del Carmen S. V. en el mismo parqueadero.
Además, la investigación sostiene que Juan Carlos G. T. y Juan Pablo G. O. verificaban si el vehículo permanecía en el lugar antes del final de la jornada.
La Fiscalía también atribuye a María del Carmen S. V. el seguimiento de los movimientos de la víctima dentro del campus minutos antes de su salida.
Según la Fiscalía, Josselyn Lisbeth V. C., quien no trabajaba en la universidad, cumplió la función de coordinación externa. La investigación sostiene que pidió un vehículo mediante una aplicación, recogió al adolescente C. D. E. L. en Carapungo y llegó con él hasta los exteriores del campus horas antes del crimen.
En ese mismo período, una motocicleta permanecía cerca de la salida vehicular, de acuerdo con la reconstrucción fiscal.
La Fiscalía atribuye al adolescente C. D. E. L., de 17 años, el papel de supuesto ejecutor material. Según la teoría del caso, el menor esperó la salida de Santiago Ávalos, subió a la motocicleta y siguió el vehículo hasta el kilómetro 4,4 de la avenida Oswaldo Guayasamín, donde ocurrió el ataque.
El Ministerio Público sostiene que la distribución de funciones permitió ejecutar el supuesto plan: Galo O. dirigía, tres colaboradores vigilaban la rutina de la víctima, Josselyn V. coordinaba la logística y el adolescente ejecutaba el ataque.
La Fiscalía sostiene que cada uno de los seis procesados cumplió una función específica dentro del supuesto plan: dirección, vigilancia, coordinación logística y ejecución material del ataque.
Según la teoría del caso, Galo Hernán O. G. habría dirigido el supuesto plan; tres colaboradores de la Dirección de Operaciones habrían vigilado la rutina de la víctima; Josselyn Lisbeth V. C. habría coordinado la logística externa; y un adolescente de 17 años sería el presunto autor material. Estas atribuciones corresponden a la investigación fiscal y deberán ser valoradas por la justicia.
La Fiscalía identifica a Galo Hernán O. G. como presunto autor mediato del asesinato y sostiene que dirigió las acciones previas al ataque.
El Ministerio Público señala que las auditorías financieras que Santiago Ávalos realizaba sobre supuestas irregularidades en órdenes de compra generaron discrepancias entre ambos desde marzo de 2026. Según la investigación, Galo O. habría solicitado identificar el vehículo y conocer la rutina del gerente financiero antes del crimen.
Según la Fiscalía, tres colaboradores habrían realizado tareas de vigilancia sobre los movimientos y el vehículo de Santiago Ávalos.
La investigación indica que María del Carmen S. V. y Juan Pablo G. O. fueron captados por cámaras mientras buscaban el automóvil de la víctima y tomaban fotografías. Además, sostiene que Juan Carlos G. T. y Juan Pablo G. O. verificaban la permanencia del vehículo en el estacionamiento, mientras que María del Carmen S. V. habría seguido los movimientos del gerente financiero dentro del campus antes de su salida.
La Fiscalía sostiene que Josselyn Lisbeth V. C. coordinó la logística fuera de la universidad antes del ataque.
Según la reconstrucción fiscal, solicitó un vehículo mediante una aplicación, recogió al adolescente investigado en Carapungo y llegó con él a los exteriores del campus horas antes del crimen. La investigación también ubica una motocicleta cerca de la salida vehicular durante ese mismo período.
El Ministerio Público atribuye al adolescente de 17 años el papel de presunto autor material del asesinato.
De acuerdo con la teoría del caso, el menor esperó la salida de Santiago Ávalos, abordó una motocicleta y siguió el vehículo hasta el kilómetro 4,4 de la avenida Oswaldo Guayasamín, donde ocurrió el ataque. La instrucción fiscal continúa y será la justicia la que determine las responsabilidades de todos los procesados.