
Cuando una persona desaparece o es investigada por un delito, las cámaras de seguridad pueden revelar parte de sus movimientos. Sin embargo, el recorrido no aparece automáticamente en una pantalla ni todas las grabaciones forman parte de una sola red.
El trabajo consiste en localizar los sistemas instalados en cada sector, recuperar los archivos antes de que sean eliminados, corregir sus horarios y buscar coincidencias entre imágenes obtenidas de fuentes diferentes.
El resultado es una línea de tiempo formada por segmentos. Cada cámara muestra apenas unos segundos o minutos; el desafío consiste en establecer si todos esos registros corresponden a la misma persona y en qué orden ocurrieron.
La búsqueda suele comenzar con un punto confirmado: una vivienda, un establecimiento, una parada de transporte, el lugar de un delito o el último sitio donde la persona fue observada. Los investigadores delimitan una franja horaria y revisan qué cámaras podían cubrir los accesos y las salidas de ese lugar.
Allí pueden encontrarse dispositivos del ECU 911, municipios, comercios, edificios, conjuntos residenciales, viviendas o sistemas de transporte.
No existe acceso automático a todas esas fuentes. Las imágenes pertenecen a entidades o propietarios distintos y pueden estar almacenadas en equipos separados. Por eso, una parte del trabajo consiste en identificar cada cámara y gestionar la entrega o preservación del material.
En Ecuador, el ECU 911 señala que sus grabaciones se entregan únicamente por pedido de la Fiscalía. La institución dispone del Sistema Automatizado de Entrega de Información a la Función Judicial para facilitar el acceso de fiscales y jueces a videos y audios vinculados con una investigación.
Una imagen permite calcular dónde buscar después. La primera grabación útil aporta tres datos principales: lugar, hora y dirección del desplazamiento. Si una persona sale caminando hacia una avenida, los agentes identifican las cámaras situadas en ese trayecto y revisan los minutos posteriores.
Para determinar si dos videos muestran a la misma persona, los analistas comparan características que permanecen visibles entre un punto y otro. Entre ellas constan:
Ningún rasgo aislado garantiza una identificación. Una camiseta del mismo color, por ejemplo, puede ser solo una coincidencia. La conclusión se fortalece cuando coinciden varios elementos y el tiempo requerido para trasladarse entre ambos puntos resulta posible.
Uno de los principales problemas aparece al ordenar los videos. Los relojes de los sistemas pueden estar adelantados, atrasados o configurados con una fecha equivocada.
Dos cámaras instaladas en la misma calle podrían mostrar horas distintas para un mismo acontecimiento.
Si el desfase no es detectado, la cronología puede quedar alterada. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) indica que establecer la hora real es fundamental al sincronizar grabaciones provenientes de varios equipos.
Los DVR y NVR almacenan las grabaciones durante un periodo limitado. Cuando se llena el espacio disponible, muchos equipos reemplazan automáticamente los archivos antiguos con material nuevo.
El tiempo de conservación depende de la capacidad del sistema, el número de cámaras, la resolución, la configuración y la cantidad de horas grabadas.
Por esa razón, identificar y preservar rápidamente el material puede ser decisivo. La guía del Grupo Científico de Trabajo sobre Evidencia Digital (Swgde) advierte que una extracción sin conocimientos técnicos puede provocar pérdida de metadatos, disminución de la resolución o cambios en la cantidad de cuadros por segundo.
Su recomendación es recuperar el archivo en su formato nativo cuando sea posible y conservar los programas necesarios para reproducirlo.
Grabar con un celular la pantalla donde se reproduce el video puede servir para generar una pista inmediata, pero no reemplaza la extracción técnica del archivo original.
Una vez obtenido el material, los analistas trabajan con copias para evitar modificaciones accidentales en el archivo original. También pueden calcular un código hash, una secuencia que permite comprobar si dos archivos son idénticos.
El Swgde recomienda calcular ese valor tanto sobre la evidencia recibida como sobre la copia de trabajo.
Si los resultados coinciden, se puede verificar que el contenido no cambió durante el proceso de copia.
En Ecuador, el Manual de actuación para la recolección, preservación, tratamiento y análisis del contenido digital dispone que la adquisición se realice de manera controlada y con técnicas forenses que protejan la autenticidad e integridad de la información.
La búsqueda comienza en la última ubicación confirmada y avanza hacia las cámaras que pudieron registrar las rutas de salida. Cada video aporta un segmento con lugar, hora y dirección del desplazamiento.
Los investigadores conectan esos fragmentos para construir una línea de tiempo, pero deben dejar claramente identificados los tramos donde no existen grabaciones.
Los analistas comparan la ropa, los zapatos, la mochila, la contextura, la estatura aproximada, la forma de caminar y las personas que la acompañan.
Si aparece un vehículo, también revisan el color, modelo, placa, adhesivos, golpes y otros rasgos visibles. La identificación se fortalece cuando coinciden varios elementos y el tiempo entre ambos puntos resulta posible.
Los relojes de los sistemas pueden estar adelantados, atrasados o tener una fecha incorrecta. Si ese desfase no se detecta, la secuencia de los movimientos puede quedar alterada.
La hora real se calcula comparando el reloj de la cámara con una fuente externa al momento de extraer el archivo. Esa corrección debe aplicarse antes de combinar grabaciones de equipos distintos.
Los DVR y NVR conservan los videos durante un periodo limitado y suelen reemplazar automáticamente los archivos antiguos cuando se llena el almacenamiento.
El tiempo disponible depende de la capacidad del equipo, la cantidad de cámaras, la resolución y la configuración. Una demora puede provocar que desaparezca un registro relevante para la investigación.
El archivo debe recuperarse en su formato original, mantenerse intacto y analizarse mediante copias de trabajo. También pueden calcularse códigos hash para comprobar que el contenido no cambió.
La cadena de custodia debe registrar quién obtuvo el video, cómo fue trasladado, quién lo analizó y qué personas tuvieron acceso. Grabar la pantalla con un celular puede servir como pista, pero no reemplaza la extracción técnica del archivo original.