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Regreso al mercado

La semana anterior la prensa argentina destacaba un importante suceso: a raíz del viaje del ministro de Economía  Amado Boduou a la reunión anual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, en Estambul, el secretario de Estado declaraba que: “Argentina ya volvió a los mercados de capitales”.

Aunque oficialmente se anticiparon a decir que aquello no significaba una intromisión del organismo internacional en  asuntos internos del país, la prensa recogía las declaraciones del Ministro que daban  cuenta que se había acordado con el  FMI que la postergada revisión de la economía argentina sería “estrictamente técnica y de perfil bajo”.

¿Qué le hacía retornar al Gobierno argentino a sus tratativas con el Fondo cuando al inicio de la era Kirchner, siguiendo la corriente de moda,  se pronunciaban contra ese organismo? ¿Cuáles hechos habían pesado para que, pese a denunciar políticamente la intromisión de ese organismo en el manejo económico de los países, acepten al paso de los años una revisión técnica y de bajo perfil?

Simplemente al mantenerse alejada del mercado de capitales, Argentina estaba obteniendo créditos caros y a corto plazo. Así, a diferencia de otros Estados, las tasas de sus créditos contratados estaban en el orden del 11% y los plazos de vencimiento a 4 ó 5 años, mientras que países que contaban con el aval del Fondo negociaban sus créditos al 8% y a 12 ó 15 años plazo. Estrictamente se imponía una razón de mercado salvo que las de orden político siguieran infligiendo pérdidas a la economía argentina.

Lo anterior demuestra lo equivocado  de la política implementada por el Gobierno argentino, la misma que ha tenido seguidores en otros países de América Latina con similares resultados. Hay un agotamiento del modelo si se piensa que todo en la economía debe girar en la esfera de lo público. Si en estos países se hubiese aplicado un esquema que brinde certeza a los inversionistas, atraiga recursos locales y foráneos, hubiesen estado en mejores condiciones para enfrentar los problemas que sobrevinieron con motivo de la última crisis. Los ejemplos no faltan. Brasil, Colombia, Perú y Chile han logrado sobrellevar la crisis en mejor forma que sus vecinos, que han visto que la baja de sus ventas externas y las mayores dificultades  para acceder al crédito castigan con mayor severidad a sus economías. 

En Ecuador sucede algo parecido. Los últimos créditos contratados no son los más baratos del mercado y, lo que es más preocupante, su uso por parte del Estado, a juzgar por los altos índices de desempleo y subempleo, no están arrojando un resultado armónico. Se empieza a revelar fatiga en el sistema, lo que hace que sea el momento propicio para retornar a una senda que busque el crecimiento pero con el objetivo que también se incremente el empleo ¿Por qué es  tan difícil aceptarlo?

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