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Volqueteros decidieron no pagar el punto de control pétreo de la vía al Antisana

El pasado 14 abril del 2021, un grupo de volqueteros cerró el paso de la vía al Antisana. Foto: archivo / EL COMERCIO

La dirigencia de la Asociación de Transporte Pesado en Volquetas y Maquinaria de Quito (Atrovolq) resolvió que sus unidades no pagarán el cobro que se realiza cuando pasan por el control San Alfonso de la vía al Antisana, en Píntag, una parroquia de 20 000 habitantes localizada al oriente del Distrito.

El presidente de esa organización, Edgar Toapanta, dijo que la medida fue adoptada y empezó a aplicarse a partir de hoy, viernes 14 de mayo del 2021, porque no existe un sustento legal, tampoco un estudio técnico que avale la presencia de lo que él considera un peaje. “En el informe decimos que no podemos pagar por una vía que no sirve y no tiene seguridades”.

Denunció que esa carretera, de 5,5 kilómetros de longitud y que conecta a los barrios de San Alfonso, Verdepamba y El Chorro con el control pétreo de las minas y canteras que funcionan en el sector, se encuentra en malas condiciones.

En la actualidad, hay cientos de baches y los carros se movilizan con dificultad. Las cunetas están rotas y con tierra.

“Por las condiciones de la vía se dañan las suspensiones, transmisiones y cajas de los vehículos”, manifestó el dirigente. Otra de las quejas es en qué invierte la Junta Parroquial de Píntag con lo que se recauda en el punto de control, pues las volquetas de un eje pagan USD 3 y las de dos ejes, 5.

Según Toapanta, cada día circulan por allí más de 100 vehículos pesados que acceden a las minas y canteras. Como solución , el directivo plantea que las competencias de la vía sean manejadas por el Consejo Provincial de Pichincha.

Este mediodía, Gabriel Noroña, presidente del GAD de Píntag, aclaró que no existe un peaje en la vía al Antisana, sino un control pétreo que únicamente funciona para los vehículos pesados que transportan los materiales que se extraen de las canteras y minas.

Los carros pequeños pueden circular libremente. Dijo que se trata de una especie de contribución por el daño ambiental que se provoca en la zona.

Aseguró que ayer el control pétreo funcionó con normalidad y todos los transportistas lo pagaron, no hubo inconvenientes. “Si ellos no quieren cancelar, nosotros procederemos a no dejarles pasar”, dijo.

A su criterio, los problemas son políticos. Los directivos de Atrovolq fueron candidatos a la Junta Parroquial, pero el pueblo no los eligió y se han convertido en opositores a su gestión. Aseguró que los recursos generados por el control pétreo se han invertido en obras para los barrios y los dirigentes lo pueden avalar.

Enfatizó que la presencia del control pétreo es una resolución de la Junta Parroquial y toda volqueta que circule con material tiene que dejar la contribución. No existe una compensación para el sector, las minas no dejan regalías.

Ya hubo un antecedente. A mediados de abril de este año, un grupo de volqueteros cerraron el paso de la vía al Antisana. En esa ocasión, los choferes y dueños de los vehículos protestaron porque el peaje es manejado por el Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) de Píntag y la vía está deteriorada. Solicitaron que el Gobierno de Pichincha se encargue de gestionar el punto de recaudación y del mantenimiento.