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Turismo en bicicleta toma impulso en la urbe y la ruralidad en Quito

José Luis Rodríguez de EbikEcuador junto a una turista israelí, en Miraflores. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Los rincones de Quito se divisan sobre dos ruedas. Espacios históricos, parques, áreas ecológicas y barrios están en la ruta del turismo en bicicleta, que incluye el viaje sobre modelos eléctricos.

Desde colectivos, agencias, Quito Turismo y propuestas independientes se impulsan recorridos para salir del encierro y conocer sitios especiales de la capital.

Ya es tradicional, por ejemplo, atravesar la ciudad en el Paseo Dominical, a partir de las 08:00. Cada semana, un promedio de 40 000 usuarios salen a las vías, informó el Municipio. Antes de la pandemia iban unos 20 000. El horario de cierre de vías se amplió de las 14:00 a las 18:00.

Fernando de la Torre, director de Modos de Transporte Sostenibles de la Secretaría de Movilidad, da cuenta de un promedio diario de 600 usuarios que visitan en bici el parque metropolitano del norte; 220, el del sur; 350, el Bicentenario y unos 522, el Chaquiñán. Las cifran son entre semana. Los sábados y domingos, aumentan.

Fuera de los viajes recreativos, los recorridos diarios en bicicleta llegan a 196 000, en promedio. Antes de la emergencia no eran más de 31 200.

Desde la operadora Quito Bike Tours & Travel Experiences (QBT), la consigna es el turismo sostenible y amigable con el ambiente.

Para Catalina Leiva, gerente, guía nacional y secretaria de la Corporación Guías del Ecuador, no se trata solo de “dar una vuelta en bicicleta”, sino de compartir la cultura, gastronomía, comida, mercados, historia, arquitectura, y otras riquezas de la capital.

Ella deja claro que Quito es más que el Centro Histórico y la Mitad del Mundo.

La ventaja de esta modalidad: recorrer una mayor distancia que caminando, sin perder los detalles, a diferencia de ir en auto o en bus.

Uno de los viajes parte del cine Ochoymedio, a las 09:00 en las calles Valladolid y Vizcaya, en La Floresta. Los ciclistas se alistan para dar paso a un recorrido cultural, con degustación de chocolate incluida y un acercamiento a La Floresta, Guápulo Alto, la Foch, y a los parques Alameda y El Ejido, por 13,5 km. Organizan salidas a diario.

La propuesta de rutas se expande en EbikEcuador, con bicicletas eléctricas. Uno de los recorridos arranca en Miraflores, donde se preparan los equipos para emprender la ruta. José Luis Rodríguez cuenta que la iniciativa surgió antes de la pandemia, desde la Agencia América Andina, en Alemania. Esta creó el portal www.pedalito.de.

Rodríguez es quien coordina la iniciativa en Quito y el país. Comparte que se trata de una forma de turismo inclusivo. Se pueden unir a aquellas personas que no hacen deporte habitualmente, que tienen alguna dolencia o extranjeros que pueden presentar dificultades en la actividad física en la altura.

Una de las rutas parte los fines de semana, en Nono, con un tour de una hora.

Y si de ir más allá del Centro se trata está el colectivo El Sur en Bici, que nació en Lloa. Romel González, miembro del grupo, habla de activismo ciclístico, “un granito de arena por cambiar el mundo”.

El colectivo lleva más de 11 años y salen los jueves, habitualmente a las 19:30 desde Solanda. Los fines de semana, además, impulsan recorridos rurales. Tienen más de seis rutas y constantemente activan nuevas. Los paseos, en general, no tienen costo.

En ocasiones, hay un rubro que no pasa de los USD 5 para compartir algún alimento. Son un semillero de grupos ciclístico, con talleres, como de seguridad vial, mecánica de bicis, cómo moverse en el vehículo de dos ruedas, etc.

El colectivo La Changa, en cambio, comparte La Changa Pedalera, con cicleadas nocturnas. Moisés Soria, parte de la organización, adelanta que están planificando la reactivación de esta opción, que paró por la pandemia.

La salidas se daban y regresarán los sábados, desde el sur hasta el centro, norte y parroquias rurales. También visitan centros culturales.

Motivar la movilidad alternativa, el buen estado físico, no contaminar y compartir con amigos, son las consignas. La actividad no tiene costo y anunciarán su regreso a través de las redes sociales.

Desde Quito Turismo, a la par, promocionan siete rutas que la comunidad puede hacer por cuenta propia y van aumentando. Son principalmente en la ruralidad, como la Pacto-Santa Rosa, de unos 70 km. Se requiere un nivel físico medio. Al iniciar existe una cuesta de 13,5 km y a lo largo del trayecto, algunas subidas cortas pero pronunciadas.

Patricio Velásquez, gerente técnico de la empresa municipal, detalla que hay señalética. Las personas pueden ver los detalles a través de las redes sociales de la entidad.

Él habla de una tendencia creciente derivada de la pandemia: el interés por los espacios naturales. El Distrito tiene una fortaleza: de todo el territorio, en el 10% se concentra la parte urbana y el restante, es de áreas rurales.

Para González, además de conocer, recorrer espacios de Quito y apoyar al ambiente, la consigna en las rutas para bicicletas siempre es: “vamos juntos y regresamos juntos”.