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Conocoto y Calderón concentran la mayor cantidad de barrios en Quito

El vicealcalde Santiago Guarderas explica el proyecto a líderes barriales de Tumbaco. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

El vicealcalde Santiago Guarderas explica el proyecto a líderes barriales de Tumbaco. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

El vicealcalde Santiago Guarderas explica el proyecto a líderes barriales de Tumbaco. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

¿Qué es un barrio? Esa es la pregunta que se plantea a los dirigentes que asisten para conocer del proyecto de Ordenanza de Delimitación de Barrios del Distrito Metropolitano.

El miércoles 3 de marzo del 2021 hubo otra plenaria, en Tumbaco, y se reiteró esa interrogante. Ante el silencio de los líderes barriales, los técnicos municipales respondieron que un barrio es un territorio identificado por una fiesta en común, una iglesia o plaza, y que allí pueden coexistir asentamientos humanos (que buscan la tenencia de tierra) y hasta urbanizaciones.

A esos barrios urge mapearlos. “Solo así habrá un instrumento oficial para planificar la urbe, tomar decisiones en políticas públicas e identificar necesidades barriales”, dice el vicealcalde Santiago Guarderas, quien propuso este proceso, con la Secretaría de Territorio y administraciones zonales.

Hoy solo existe una delimitación a escala parroquial. En la pandemia ha sido difícil llegar a la ciudadanía con ayudas (pruebas PCR, kit de alimentos…), comenta Guarderas. También hay complicaciones para trabajar con la Policía, Bomberos o transportistas.

En agosto del 2019 se propuso el proyecto de delimitación de barrios; dos meses después, las administraciones zonales empezaron a recopilar cartas topográficas históricas y actuales, ordenanzas municipales e información georreferenciada, recuerda Vladimir Tapia, secretario de Territorio.

En diciembre del 2020, el pleno del Concejo conoció en primer debate que Quito tiene 1 277 barrios. Tras varias observaciones, el proceso de validación sigue y para fines de marzo se espera tener los resultados para un segundo debate.

Si no había ese instrumento legal, ¿cómo se estaba trabajando? “Al ojo”, menciona la coordinadora del subsector San Juan, Fanny Barcia.

Extraoficialmente, unos dirigentes decían que en Quito había 2 400 barrios, otros señalaban que la cifra era de 1 800.

Las administraciones zonales manejaban sus propios datos; en la del Centro se hablaba de 150 barrios y en la Eloy Alfaro, de 300. La Unidad Regula Tu Barrio reportaba, para mayo del 2019, 1 500 sectores regularizados y 700 en proceso.

Toda esa información quizá se desprendió de la cartografía de barrios, que reposa en los archivos, y que no tiene descripción del origen de los datos,
metodología para su creación o actualización, apunta Tapia.

De esos intentos de poner orden en la ciudad ya hubo noticias en 1942, cuando los arquitectos uruguayos Gilberto Gatto Sobral y Miguel Ángel Odriozola trabajaron en el primer plan regulador, explica Patricio Guerra, cronista de la Ciudad. En 1964, la Ordenanza Municipal 1053 daba cuenta de que Quito tenía 90 barrios.

Hace cuatro décadas aparecieron “asentamientos humanos”, gente que tomaba posesión a veces irregular de un terreno, sobre todo en Calderón (Bellavista, San José de Morán, Mariana de Jesús…), indica Rodrigo Armas, dirigente del barrio Marianitas. Y ante la falta de servicios básicos, se nombraron las directivas.

Allí comenzó a confundirse lo que era barrio y asentamiento, y con el tiempo se generalizó el dato de que la parroquia tenía “350 barrios”; tras un primer filtro del proceso de delimitación podría quedar en 53.

Para hacer ese trabajo, Elena Chicaiza, jefa de la Unidad de Geomática de la Dirección de Planeamiento, explica que se usaron tres componentes: el técnico -recopilación de cartografía, fotografías y planos-, el legal -acopio de leyes y ordenanzas- y el de participación ciudadana -reuniones a las que hasta el momento han asistido 4 200 personas de las 65 parroquias urbanas y rurales-.

Las discusiones más fuertes fueron con los dirigentes de la parroquia Chillogallo, quienes reclamaban que sus límites llegaban hasta Santo Domingo de los Tsáchilas y que se tomara en cuenta sus 63 barrios. Preliminarmente quedarían 31.

Wiliam Basantes, presidente de San Gregorio, dice que “solo dos o tres sectores no tienen ordenanza, el resto debe estar en el mapa y no ser cercenado”.

Chicaiza reitera que la ordenanza no transforma un asentamiento humano regularizado en barrio. “Esta herramienta -dice- no da ni quita derechos; es un instrumento técnico para planificación”. Ese es un punto que destaca Hernán Orbea, urbanista, porque se ordena el territorio para que las comunidades tengan servicios de forma equitativa. “Debe ir aparejado con gestión efectiva y llegar a la práctica”, advierte.

En contexto

La falta de una demarcación oficial de los barrios del Distrito Metropolitano ha dificultado desarrollar programas, como los de asistencia durante la pandemia. Hubo ya un primer debate en el Concejo sobre la ordenanza que propone nuevos límites.