Restaurantes, spas, imprentas se ven afectados por la cuarentena

En la av. 10 de Agosto y J. Washington, los locales de tecnología y copias no operan. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

En la av. 10 de Agosto y J. Washington, los locales de tecnología y copias no operan. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

Los locales de comidas en el Centro Histórico están cerrados desde el 17 de marzo. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

Ni la crisis de 1998 ni la guerra del Cenepa lograron quebrar el negocio de Maite Reinoso, de 59 años. Pero la emergencia por el covid-19 amenaza con dejarla en la ruina.

Por teléfono cuenta que está preocupada y que desde que se inició la cuarentena, el pasado 17 de marzo, ha despedido a 18 de sus trabajadores del restaurante Orgullo Morlaco. “El primer mes cerramos, pero a inicios de esta semana me tocó despedir a casi todos. Ahora estamos ofreciendo a domicilio, pero no hay ventas”.

Maritza Livela es dueña del restaurante Los Tigrillos de Carapungo. Cuenta que los primeros 15 días de la cuarentena cerró su local. Luego tuvo que abrir porque no tenía ingresos. Ahora trabaja con pedidos a domicilio y para llevar.

“En un día malo vendíamos USD 200 o 300, ahora no llegamos ni a los USD 20”. Asegura que su local de comida era uno de los más famosos de Carapungo y que a diario se formaban largas filas para entrar.

“Nos reservaban mesas y recibíamos pedidos por adelantado”. En la puerta de su local colocó un cartel escrito a mano en donde se exhibe su número telefónico y anuncia que todo pedido se despachará entre las 06:30 y las 13:30. “Estamos pensando pedir un préstamo, pero realmente no sé si podré pagarlo después, porque esto no va a volver a la normalidad”.

Andrea Martínez, representante legal de la estética Therapiel, comparte la misma incertidumbre sobre el acceso a créditos y sobre el cumplimiento de los pagos.

Cuenta que ha solicitado un préstamo de USD 47 000 denominado Pymes Exprés que entrega la CFN y el Biess. “El problema es que no dan meses de gracia, entonces antes de aceptar debo pensar muy bien si es que podré pagar, si es que tendré clientes”.

Para cubrir los gastos de operación de su negocio cada mes tenía ingresos superiores a los USD 22 000, ahora con la cuarentena ha logrado facturar USD 1 450 por la venta de productos de belleza a domicilio como mascarillas.

“Los centros estéticos hemos sido muy golpeados y sí me decepciona la falta de ayuda de las autoridades. Se nos han aplazado unos pagos de obligaciones, pero nada más”.

En la av. 10 de Agosto y J. Washington, los locales de tecnología y copias no operan. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

En Therapiel trabajan 11 personas. Martínez dice que nadie ha sido despedido. “¿En el caso de las estéticas cómo vamos a acatar lo del distanciamiento social?”, se pregunta. Entre los planes que Martínez ha hecho para el futuro está cambiar el giro de su negocio y vender más productos de belleza, además piensa ofrecer más tratamientos corporales y cerrar su línea de tratamientos faciales.

Carlos Zaldumbide, director de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), advierte que el sector de la belleza, los hoteles, restaurantes, autopartes y eventos son los más afectados. Solo en el área de restaurante, por ejemplo, el Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos detalla que en la capital hay 7 476 establecimientos.

Según la CCQ, el 82% de las empresas se encuentra funcionando a una capacidad instalada entre 1 y 30%. Las micro-empresas son las más afectadas. Para Zaldumbide, una de las formas para reactivar estos negocios y evitar que quiebren es a través de préstamos o capitales semilla entregados por organismos internacionales.

“Como Cámara de Comercio de Quito hemos puesto al servicio de todos, no solo de nuestros socios, diferentes herramientas. Los restaurantes por ejemplo están atendiendo a domicilio; hemos tenido asesorías y charlas con los empresarios y emprendedores, hay ideas muy innovadoras, pero lo que más necesitan los negocios es liquidez”.

Marco Guamán, dueño de la imprenta Gema Grafic, dice que la cuarentena no le ha afectado tanto. Sus clientes son empresas que venden productos alimenticios. “Estamos elaborando etiquetas y tenemos salvoconductos para trabajar”.

En su imprenta laboran seis colaboradores. Ahora trabajan en dos grupos de tres; cada grupo se turna los días que debe ir y los que se quedan en casa.“Hemos tenido que adaptarnos a esta situación, pero al menos tenemos trabajo, la mayoría de los compañeros de la industria gráfica están paralizados y solo aquí, en el sector de la América, hay negocios clausurados”.

La Agencia Metropolitana de Control ha sancionado a 985 establecimientos que no que no expendían alimentos o productos de primera necesidad. Según la entidad, los locales multados se dedican a la venta de accesorios para mascotas, papelerías, vulcanizadoras, alquiler de disfraces, mecánicas, lavanderías, lavadoras de autos, venta de plásticos en el espacio público y locales que no contaban con la Licencia Única de Actividades. 

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