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Monasterio de Quito abrió sus puertas con una feria de dulces

Decenas de personas llegaron al Monsterio del Carmen Bajo atraídas por los dulces y productos naturales y de belleza que preparan las monjas. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Las puertas del Monasterio del Carmen Bajo volvieron a abrirse por primera vez desde que inició la pandemia del covid-19. Desde las 10:00 de este sábado, 11 de septiembre de 2021, se realiza la feria de dulces “Dulce Jesús Mío”.

A la entrada del Monasterio, la Banda Municipal daba la bienvenida a los asistentes a esta feria, que se realiza en el marco de la celebración de los 43 años de la declaratoria de Quito como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Se instalaron cuatro stands que representan a los conventos: Carmen Alto, Carmen Bajo, Santa Catalina y la Medalla Milagrosa.

Allí se pueden adquirir empanadas, galletas, delicados, mistelas, licor de canario, pasteles, mermeladas; además de rosarios, denarios, llaveros y otras artesanías realizadas por religiosas que viven enclaustradas.

Cerca del mediodía, el lugar estuvo lleno. Decenas de personas acudieron atraídas por los productos naturales y de belleza que preparan las monjas.

En el Monasterio del Carmen Bajo también hay una exposición fotográfica sobre la vida de las religiosas en el convento. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Uno de los productos que más llamó la atención fue la gelatina de pichón que sirve para prevenir la anemia. También se solicitaban otros productos como jarabe de ajo, de romero, y preparados para limpiar las vías respiratorias.

El agua de rosas y las cremas para eliminar las manchas de la piel fueron de los productos más apetecidos en cuanto a los cosméticos.

En el stand del Monasterio de Santa Catalina, lo que más se vendió fueron los frascos con esencia de valeriana para ayudar a las personas a reducir el estrés y conciliar el sueño, según comentó Jeny Saca, responsable de las ventas.

Elizabeth Naranjo, una de las asistentes, fue a la feria acompañada de su madre y se mostró contenta de volver a consumir estos productos naturales que le han dado buenos resultados en el pasado.

Ella considera que este tipo de ferias no solo contribuyen a reactivar la economía, sino que también ayudan a las personas a reencontrarse con la cultura y a retomar “de algún modo” la normalidad.

Martha Tapia, representante del monasterio del Carmen Bajo, estuvo en el stand de postres que realizan las madres en ese claustro. Comentó que los productos que más llamaron la atención fueron las galletas, delicados, alfajores y panes con frutas confitadas.

Los precios de venta al público oscilan entre USD 1 y USD 5 en postres, lociones y jarabes. Mientras que las mistelas y bordados estaban entre los USD 7 y USD 10.

Los asistentes a la feria también pueden disfrutar de visitas guiadas por dos salas recién restauradas del monasterio, explicó Raúl Codena, director del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP).

Las salas fueron rehabilitadas en el 2020 con saneamiento de humedades y recuperación de bienes muebles e inmuebles.

Además se puede observar una exposición fotográfica que narra la vida de las religiosas en ese convento. La feria también se realizará mañana, domingo 12 de septiembre, de 10:00 a 14:00. La entrada es gratuita.

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