Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
La inundación registrada el domingo 4 de octubre de 2026 en la estación El Labrador del Metro de Quito podría repetirse, según expertos. Entre las razones señaladas están las condiciones de drenaje de la zona, su ubicación en un sector susceptible a inundaciones y la posibilidad de nuevos eventos extremos de lluvia.
Christian Rivera, exdirector del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) Metropolitano, dice que la vulnerabilidad del sector está relacionada con el nivel de drenaje.
Según explica, en esa zona también se han inundado los pasos deprimidos de La Y, en las avenidas 10 de Agosto y de la Prensa, así como el de la avenida Amazonas, en el intercambiador de El Labrador, ubicado cerca de la estación del Metro. Debido a esos incidentes, el domingo dos autos quedaron atrapados en el agua.
Rivera indica además que el suelo donde se encuentra la infraestructura presenta un alto nivel freático, con una importante presencia de corrientes internas y superficiales de agua.
“Por supuesto que se puede volver a repetir la inundación. En este lugar más de una vez se han producido inundaciones. Recordemos que esta zona es considerada de alto nivel freático y, adicionalmente, el sistema de drenaje del alrededor de la estación del metro no está en buenas condiciones. Entonces, si nosotros vemos, no solo es la parada del metro, los pasos deprimidos, todo lo que está alrededor del metro es una zona inundable. Y claro, el tema es que lamentablemente porque no se consideró eso cuando se construyó”, afirma.
Cascadas gigantes dentro del METRO DE QUITO!!! 😡😡😡😡😡😡 Las alcantarillas COLAPSADAS. https://t.co/iMeZiIpQ3X
— Patricia Baquero (@PatriciaBaque16) October 4, 2026
José Salazar, especialista en gestión de riesgos, ordenamiento territorial e impacto del cambio climático, sostiene que eventos similares podrían volver a ocurrir.
Recordó que El Labrador “es una zona muy baja, susceptible a inundaciones y no es tan infrecuente que pase esto. Por ejemplo, unas dos o tres veces al año se inunda el intercambiador y el paso deprimido que hay en la Y. Eso es bastante habitual”.
El también catedrático de la Uisek añadió que, aunque una nueva inundación de características extraordinarias es poco probable, no puede descartarse completamente debido a los efectos de la alteración del clima.
Por su parte, la secretaria de Gestión de Riesgos del Municipio, Patricia Carrillo, calificó la lluvia del domingo como un evento extremo. En declaraciones difundidas por la radio del cabildo, señaló que este tipo de fenómenos son más frecuentes en la ciudad debido al cambio climático.
“Se caracterizan porque existe mayor agua, con más intensidad y en corto tiempo. En la tarde del domingo cayó dos tercios de agua de lo que llueve todo el mes, con 79,4 milímetros. Es muchísima agua para la ciudad, sumado al granizo, generó alertas. Son las denominadas inundaciones urbanas”, agregó.
El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, recorrió la estación de El Labrador junto al gerente de la Empresa Metropolitana Metro de Quito, Juan Carlos Parra. Allí informó que las instalaciones se inundaron el domingo “porque el agua entró por uno de los andenes de la parte alta, donde funcionan los buses“, en referencia a los alimentadores del transporte ferroviario y del Trolebús.
El burgomaestre atribuyó el incidente a la gran cantidad de hielo y a la saturación de las alcantarillas por la basura. “Solo ayer llovió tanto en el sector de La Y, de la Jipijapa, el equivalente a todo el mes. Lo que tuvimos fue la entrada (de lluvia) por los andenes que, con tanto granizo -mezclado con lodo que se acumula en las calles por la irresponsabilidad de algunos que botan basura donde no deben-, se llenaron las alcantarillas de la parte alta y por lo tanto entró agua a este sector del Metro de Quito”, explicó.
Esta mañana revisé la estación El Labrador, viajé en Metro hasta Jipijapa y fui a Quitopía para verificar cómo están tras las lluvias de ayer. Todo funciona con normalidad. El Labrador abrió a las 05:30. Les comparto el recorrido. https://t.co/dHEM8rnADf
— Pabel Muñoz L. (@pabelml) October 5, 2026
Muñoz aseguró que el incidente fue superado y que la tarde del domingo ya se había evacuado el agua. Sin embargo, contó que “era preferible permitir que se secaran todos los implementos para abrir con normalidad”, por lo que el servicio en esa estación se habilitó desde las 05:30 de este lunes. También comentó que las máquinas de ingreso y validadores funcionaban con normalidad.
Las operaciones se retomaron totalmente desde la madrugada y no se reportaron contratiempos. Matías Paredes, director de supervisión técnica del Metro de Quito, indicó que, “después de la incidencia de ayer donde hubo inundaciones, hemos actuado de manera fuerte y eficaz garantizando la operación del sistema sin ninguna novedad”.
Desde el Metro de Quito reiteraron que el agua ingresó por la superficie y mencionaron, además, que el sistema ferroviario tiene una red de 13 pozos de bombeo que “protege la infraestructura frente a las lluvias, filtraciones y acumulación de agua subterránea”.
La red de pozos, distribuida a lo largo de los 22 kilómetros que mide el túnel, evacúa hasta 325 000 litros de agua por hora, equivalente a 162 tanqueros, en lluvias normales; mientras que, en precipitaciones intensas, la capacidad alcanza los 520 000 litros por hora (unos 260 tanqueros).
Aunque el alcalde y funcionarios municipales atribuyen el percance a una situación externa, para los expertos, la inundación del domingo deja expuestas las vulnerabilidades en las instalaciones del Metro de Quito. Lo dicen porque aparte de la inundación, en el primer semestre de 2025 ya se registraron goteras en las estaciones Solanda y Cardenal de la Torre, en el sur.
Ante estos riesgos, los especialistas recomendaron actualizar el sistema de drenaje mediante el refuerzo y ampliación de canales, tuberías y sumideros alrededor de la estación.
También plantearon ejecutar obras de mitigación para reducir el impacto de futuras inundaciones, implementar sistemas de alerta temprana que permitan anticipar lluvias extraordinarias y suspender el servicio cuando sea necesario, así como fortalecer la cultura ciudadana para evitar que la basura obstruya alcantarillas y sistemas de drenaje.
Rivera asegura que las lluvias del domingo estaban previstas y cuestiona la capacidad de prevención. “Se monitorean, no es como un terremoto, que es súbito y nadie puede predecir. Esta amenaza hidrometeorológica se sabe que podía haber pasado. Lamentablemente somos una ciudad que solo responde, y poco planifica temas de prevención o reducción de riesgos”, subraya.
Salazar, por su parte, considera que lo ocurrido tiene que propiciar la revisión del sistema de alcantarillado, especialmente los colectores. “Debería ser un llamado a las autoridades porque estos eventos extraordinarios, debido al cambio climático, podrías presentarse con mayor frecuencia”.

