Australia levanta confinamiento por el covid-19 a un…
La CIDH pide a Perú proteger la vida del fiscal que …
Funcionarios protestan contra la obligación de vacun…
Pablo Celi se presentó con sus descargos ante la Com…
Muere el religioso Karadima, expulsado del sacerdoci…
Nicaragua amenaza con cárcel a médico por cuestionar…
Restaurantes y centros comerciales deben reducir afo…
Cuatro nombres de ediles suenan para ser la Vicealca…

72 personas han fallecido al día, en promedio, en abril en la capital

El Hospital del IESS Quito Sur ha afrontado una sobredemanda de pacientes covid-19 en el último mes.  Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

El Hospital del IESS Quito Sur ha afrontado una sobredemanda de pacientes covid-19 en el último mes. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

El Hospital del IESS Quito Sur ha afrontado una sobredemanda de pacientes covid-19 en el último mes. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

En Quito, la mortalidad inusual en el primer cuatrimestre de este año alcanzó el pico más alto en abril. En promedio, diariamente se han registrado 72 defunciones generales, mientras que en el mismo mes del 2020, la media era de 40.

La escalada de muertes se vive a diario fuera y dentro de los hospitales públicos y privados, que acogen a los enfermos de covid-19 y de otras patologías.

En los cuatro primeros meses del 2021, Quito registra
7 087 fallecimientos por todas las causas, lo que significa 2 763 más que lo reportado en el mismo período del 2020; es decir, un incremento del 61%.Pero si se compara con el 2019, los decesos aumentaron 103%.

Abril fue el mes con mayor cantidad de muertes inusuales (932), desde octubre pasado en el Distrito, según datos del Registro Civil, que evidencian mejor el impacto de la epidemia (ver infografía).

Sin embargo, el pico más alto de fallecidos en exceso se dio en julio del 2020, mes en el que perdieron la vida 1 700 personas más que las registradas en el 2019, en prepandemia.

María Fernanda Orozco, especialista en emergencias del Hospital del IESS Quito Sur, cuenta que lo más impactante es presenciar cómo los pacientes llaman por teléfono a sus familiares antes de ser intubados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

“De cada cinco que intubamos unos tres pueden recibir la llamada, el resto ya no alcanza porque se encuentran en muy malas condiciones de salud”. Orozco lamenta que ahora la gente llega en peores condiciones y, generalmente, son jóvenes que se automedican.

Esto hace que el sistema inmunitario se debilite y son más susceptibles a morir, explica la médica. Cerca del 10% de pacientes que ha fallecido en hospitales este año, según el Ministerio de Salud Pública (MSP), tenía entre 20 y 49 años.


Carlos Tello
es otro especialista de emergencias del Quito-Sur, que atiende a diario a pacientes covid-19, pero también afrontó la muerte de un familiar.

A principios de marzo falleció su tía abuela, quien se infectó con el coronavirus en una reunión familiar. “Mientras estuvo aquí (en el hospital) le daba ánimos para que ­saliera adelante, pero finalmente perdió la vida”.

La mujer, que cumplió 85 años mientras estuvo internada, esperó 17 días para conseguir una cama en UCI, pero no lo logró. “Fue un tiempo de agonía pese a que cumplimos con todos los protocolos”.

Hasta el 30 de abril, 105 pacientes esperaban por una cama en UCI y 32 por un espacio en hospitalización, en Quito.

De 666 fallecidos en las casas de salud de Quito, que reporta el MSP, entre enero y el 3 de mayo pasados, el 67% tenía más de 65 años de edad, como la tía abuela de Carlos Tello. Este grupo etario sigue siendo el más impactado.

El segundo grupo, está entre los 50 y 64 años de edad. Entre ellos estaba la mamá de Víctor Hugo Di Lorenzo, quien murió el 4 de agosto pasado.
Un mes antes de su muerte comenzó con síntomas leves y poco a poco se agravó hasta llegar a cuidados intensivos, en donde permaneció 11 días. Pese a estar en situación de riesgo se quedó cuidando a su hija, nieto y yerno que contrajeron covid-19. “Se quedó en la casa con ellos y finalmente se infectó”, cuenta Di Lorenzo, tras haberse infectado de covid-19 ­este 15 de marzo.

Cuando recibió los resultados positivos, recordó lo que ocurrió con su madre, pero su esposa, que es enfermera, lo cuidó en su vivienda, en el sector Jaime Roldós, en el norte.

No todos los pacientes como Di Lorenzo vencen la enfermedad en casa. La Empresa Pública de Gestión Integral de Residuos Sólidos (Emgirs) ha coordinado el levantamiento de 163 cadáveres en domicilios, vías o sitios públicos, entre enero y abril. Y en cuatro días de mayo se levantaron siete cuerpos.

Abril registra la cifra más alta de levantamientos, desde enero, con 71 cuerpos, el doble que en marzo y según José Guevara, coordinador de esta tarea de la Emgirs, se han levantado hasta seis cuerpos por día.

Estas cifras se están acercando a las de julio y agosto, meses en los que se levantaron 129 y 122 cadáveres, respectivamente. En esos meses se contaron hasta 11 levantamientos al día.

Lo más alarmante, según la Emgirs, es que en el último mes han muerto jóvenes. Se levantaron dos cuerpos de 14 y 15 años de edad. Esto no ocurrió en todo el 2020.

Pero hasta ahora no habido necesidad de almacenar cadáveres en los tres contenedores refrigerados, que están listos en el Centro de Acopio Temporal del Bicentenario, ubicado en el norte de la ciudad.