29 de febrero de 2020 00:00

Arroz, azúcar y maíz, con beneficios para entrar a Chile gracias a acuerdo

En Durán, Guayas, se ubica Basesur. La firma importa el 50% de su fruta desde Chile. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

En Durán, Guayas, se ubica Basesur. La firma importa el 50% de su fruta desde Chile. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Priscila Alvarado

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El acuerdo comercial que se firmó con Chile, el jueves de la semana pasada, 20 de febrero del 2020, incluye beneficios arancelarios para 160 productos ecuatorianos, que son adicionales a los 1 000 que ya se intercambian con el país sudamericano.

Ecuador y Chile ya contaban con un tratado llamado de Complementación Económica, que estaba vigente desde el 2010. Ese documento permite que el 97% de bienes ecuatorianos enviados a ese mercado no esté gravado con aranceles.

El nuevo texto, que se denomina Acuerdo de Integración Comercial, logra una cobertura del 100% para Ecuador.

El siguiente paso será que los presidentes de Chile y Ecuador aprueben y firmen los consensos alcanzados, lo cual se espera concretar antes de que finalice este primer semestre.

Además, antes de entrar en vigor, el texto deberá pasar por la Corte Constitucional y los Parlamentos de los dos países.

Con el texto, Ecuador espera ampliar los intercambios, ya que actualmente vende más productos a Chile de los que compra (sin contar con petróleo), según cifras del Banco Central del Ecuador (BCE).

Arroz, azúcar y maíz, con beneficios para entrar a Chile gracias a acuerdo

En el 2019, los envíos no petroleros sumaron USD 271 millones. Banano, conservas de atún, camarón y plásticos fueron los principales rubros exportados a ese destino.

El acuerdo beneficiará a una cartera importante de insumos, principalmente agrícolas y cárnicos, dijo el subsecretario de Negociaciones Comerciales e Integración Económica de Ecuador, Edwin Vásquez.

Las importaciones de Ecuador desde ese mercado se concentran en frutas, legumbres, productos químicos, cereales, minerales y madera. En el 2019, las compras a ese país alcanzaron los USD 505 millones.

De inmediato -una vez que el acuerdo entre en vigor-, aceite de soya, azúcar, pastas alimenticias, maíz, panela, balanceado, carnes de ave y porcina tendrán nuevas condiciones de acceso al mercado chileno; es decir, 0% de arancel.

Los elaborados también tendrán estos beneficios, con lo cual se abren oportunidades para productos con mayor valor agregado, explicó Vásquez.

Uno de los productos que ingresará con preferencias arancelarias a Chile será el arroz. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Uno de los productos que ingresará con preferencias arancelarias a Chile será el arroz. Foto: Archivo / EL COMERCIO


El arroz ecuatoriano también gozará del 100% de preferencias arancelarias. Juan Pablo Zúñiga, presidente de la Corporación de Industriales Arroceros del Ecuador (Corpcom), asegura que con Chile el panorama es interesante porque el consumidor de esa nación prefiere mercadería con valor agregado.

El industrial explicó que ese mercado demanda insumos saborizados, vitaminizados y envejecidos. “El país los produce, así que la ventana de oportunidad es favorable”.

Zúñiga hizo hincapié en que se debe trabajar para incrementar la competitividad y que esto se traduzca en la reducción de los costos de producción.

Pero en el acuerdo se determinaron volúmenes de contingencia para ciertos productos; es decir, límites máximos que estarán libres de arancel. Estos números se darán a conocer una vez que se firme el texto definitivo, dijo Vásquez.

En el caso de las importaciones se eliminarán los aranceles para el aceite de colza, algunos edulcorantes, grasas y aceites vegetales, trigo, harina de trigo y pastas alimenticias.

David López, jefe técnico de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), considera que se debe trabajar “casa adentro” para aprovechar los beneficios del acuerdo. “El país tiene como materia pendiente desarrollar temas de acceso y de mejora de la producción”.

Otra diferencia con el tratado actual es que el nuevo acuerdo abarca 24 capítulos, en donde se incluyen disciplinas de última generación, como telecomunicaciones, comercio de servicios, género, pequeñas y medianas empresas, temas laborales y de ambiente o comercio electrónico.

En este último aspecto, por ejemplo, se da la apertura para fortalecer el intercambio a través de las ventas digitales, con énfasis en las micro, pequeñas y medianas empresas.

Leonardo Ottati, director de la Cámara Ecuatoriana de Comercio Electrónico (CECE), explicó que el medio digital se puede convertir en una ventana de oportunidad para los pequeños negocios.

No obstante, asegura que se debe especificar si existirán beneficios a escala logística.

El tema de servicios también resulta novedoso para las empresas locales. Ecuador podrá ofrecer a Chile servicios legales internacionales, asesoramiento tributario, informática, entre otros. Y se facilitará el intercambio de servicios profesionales.

Basesur, una empresa nacional que importa frutas y cereales de Chile desde hace más de una década, está expectante de la entrada en vigencia del acuerdo comercial.

Hugo Rodríguez, gerente de importaciones, aseguró que tener la posibilidad de acceder a profesionales o asesores chilenos puede facilitar aún más las relaciones comerciales entre ambos países.

Xavier Rosero, gerente técnico de Fedexpor, afirmó que este acuerdo de “última generación” tiene una visión de acoplarse a la adhesión de Ecuador a la Alianza del Pacífico. En esta oportunidad se pone énfasis en las mipymes y en los encadenamientos productivos. “Se aspira a trabajar en nichos específicos, que permitan acceder a más mercados y no solo a mantener las relaciones bilaterales”.

Según Rosero, con un frente de ambos países se puede captar mayor inversión.

El proceso de negociación se inició en febrero del 2019 e incluyó seis rondas.

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