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La Isla Puná inauguró una planta potabilizadora de agua por primera vez en su historia

Cynthia Viteri (centro) Alcaldesa de Guayaquil, junto a Jaime Nebot (der.) inaugura la Planta de Tratamiento por Ósmosis Inversa en la Isla Puná, parroquia rural de Guayaquil, el lunes 29 de julio del 2019. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Cynthia Viteri (centro) Alcaldesa de Guayaquil, junto a Jaime Nebot (der.) inaugura la Planta de Tratamiento por Ósmosis Inversa en la Isla Puná, parroquia rural de Guayaquil, el lunes 29 de julio del 2019. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Planta de Tratamiento por Ósmosis Inversa en la Isla Puná, parroquia rural de Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

La Isla Puná, parroquia rural de Guayaquil, tiene agua potabilizada, apta para el consumo humano, por primera vez en su historia.

La jurisdicción, en la que habitan cerca de 6 000 ciudadanos y a la que se llega únicamente vía fluvial, cuenta ahora con una planta desalinizadora del líquido vital que se construyó tras una inversión de USD 4,7 millones.

La alcaldesa guayaquileña, Cynthia Viteri, llegó al lugar la mañana de este lunes 29 de julio del 2019 para inaugurar la planta. Estuvo acompañada por el exalcalde Jaime Nebot, quien inició esta obra.

Cynthia Viteri (centro) Alcaldesa de Guayaquil, junto a Jaime Nebot (der.) inaugura la Planta de Tratamiento por Ósmosis Inversa en la Isla Puná, parroquia rural de Guayaquil, el lunes 29 de julio del 2019. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

La isla, de unos 920 kilómetros cuadrados, se abastecía de agua de dos pozos someros, de poca profundidad que son alimentados por la precipitación y producían en promedio 3,5 litros cada uno y con un tiempo de explotación de máximo 8 horas por día, pero que no era apta para el consumo.

El suministro de agua para consumo humano se realiza desde el continente o mediante pozos artesanales.

Cynthia Viteri (centro) Alcaldesa de Guayaquil, inaugura la Planta de Tratamiento por Ósmosis Inversa en la Isla Puná, parroquia rural de Guayaquil, el lunes 29 de julio del 2019. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Vista interna de la Planta de Tratamiento por Ósmosis Inversa en la Isla Puná, parroquia rural de Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

En su intervención, la Alcaldesa afirmó que la planta es de ósmosis inversa, que convierte el agua salobre en potable.

Esta es una tecnología de purificación del agua que utiliza una membrana semipermeable para eliminar iones, moléculas y partículas más grandes en el agua potable. Es decir, equivale a un moderno sistema de filtración. La planta consta de un pozo profundo con capacidad de producción de 60 litros por segundo.

Esta obra tiene dos etapas. La primera tendrá una capacidad de 1 000 m3 al día; la segunda etapa llegará a 1 500 m3. “Con la segunda etapa Puna pasará de 8 horas de agua al día a 24 horas”.

La noticia alegró a los pobladores. María González agradeció a las autoridades porque ahora tendrá el servicio de forma eficiente en su casa. “Antes el agua era mala, los niños se enfermaban, ahora lo podremos beber directamente”.