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El petróleo volvió a superar este miércoles 9 de septiembre de 2026 la barrera de los 100 dólares por barril, en medio de las tensiones en Medio Oriente. Pero mientras el mercado internacional presiona al alza a los combustibles, en Ecuador la gasolina Extra y Ecopaís bajará tres centavos por galón desde el 12 de septiembre. La aparente contradicción tiene una explicación: el precio que paga el conductor ecuatoriano no replica directamente el movimiento del crudo.
El Brent se ubicaba en 100,37 dólares por barril, con un incremento de 2,45 dólares, equivalente al 2,50 %, según Investing.com. El WTI, referencia utilizada para el crudo ecuatoriano, se situaba en 95,33 dólares, con un avance de 2,30 dólares. Para Ecuador, un petróleo más caro puede elevar los ingresos por exportaciones, pero también encarecer los derivados que el país necesita importar. Esa segunda parte de la ecuación puede terminar llegando al bolsillo del consumidor.
Para entenderlo hay que separar el petróleo de la gasolina. Pablo Hidalgo, docente de Business School de la UIDE, explica que Ecuador produce crudo, pero no tiene capacidad suficiente para refinar internamente todos los combustibles que consume.
El país debe importar una parte de sus derivados. Por eso, tener petróleo no inmuniza al mercado ecuatoriano frente a un aumento de los precios internacionales de las gasolinas.
“Tenemos una capacidad de refinación limitada y, por tanto, necesitamos importar una parte importante de los derivados”, explica Hidalgo. Si esos productos se encarecen afuera, también aumenta el costo de reponerlos en el mercado nacional.
Sin embargo, ese aumento no llega de la misma manera a todas las gasolinas.
Extra y Ecopaís están sometidas a un sistema de bandas y a modificaciones introducidas por el Gobierno para amortiguar las variaciones. Desde el 12 de septiembre pasarán de 3,242 a 3,212 dólares por galón, mientras el diésel prémium disminuirá de 3,181 a 3,151 dólares.
Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, explica que el sistema de bandas impide que Extra y Ecopaís repliquen directamente los precios externos. Cuando se amplía la diferencia entre el valor local y el internacional, una parte de esa brecha termina siendo asumida por el Estado.
De ahí que el conductor pueda observar una reducción en la estación de servicio mientras el Brent supera los 100 dólares. No significa que los combustibles se hayan abaratado afuera, sino que el mecanismo ecuatoriano limita cuánto y cómo se traslada esa variación.
La diferencia entre los esquemas ya se había hecho visible el 12 de agosto. EL COMERCIO detalló entonces que Extra y Ecopaís bajaron 2,3 centavos por galón, mientras la Súper registró una reducción mayor al funcionar bajo otra lógica de precios.
Para Acosta, el escenario actual implica que, mientras los precios internacionales permanezcan por encima de los locales, mantener las reducciones puede ampliar el costo que asume el Estado.
Con la Súper ocurre algo distinto. Su precio está liberado y, por tanto, tiene mayor exposición al mercado internacional.
Hidalgo señala que no debe interpretarse esto como que el precio ecuatoriano sea idéntico al observado en otros mercados. La cotización internacional es solo una parte de la cuenta.
Al valor del combustible se añaden costos de importación, transporte, almacenamiento y distribución hasta construir el precio final. Por eso, un incremento internacional puede trasladarse al consumidor ecuatoriano con rezago y no necesariamente en la misma proporción.
“La gasolina Súper es más propensa a registrar aumentos porque su precio está mucho más expuesto a lo que ocurre en el mercado internacional de combustibles”, explica Hidalgo.
Esa característica funciona en ambas direcciones: cuando los derivados se encarecen, aumenta la presión sobre el precio doméstico; cuando bajan, existe mayor posibilidad de que esa reducción llegue al consumidor.
La diferencia es especialmente relevante para Ecuador. Un barril más caro mejora el valor del crudo que exporta el país, pero no necesariamente abarata lo que los ecuatorianos colocan en el tanque.
La limitada capacidad de refinación obliga a mirar otra variable: cuánto cuesta convertir el crudo en derivados y cuánto combustible terminado debe importarse para abastecer la demanda nacional, señala Hidalgo.
Si las tensiones internacionales mantienen elevados al Brent y a los derivados, esa factura puede crecer. Para quienes utilizan Extra o Ecopaís, el sistema de bandas puede contener parte de la presión inmediata. En la Súper, en cambio, el movimiento internacional tiene un camino más directo hacia el surtidor.
Por eso, mientras Extra y Ecopaís bajarán desde el 12 de septiembre, la evolución de la Súper será una de las señales para observar cuánto del nuevo escenario internacional comienza a trasladarse al mercado ecuatoriano.
Porque el precio de Extra y Ecopaís no replica directamente las variaciones internacionales del petróleo.
Estas gasolinas están sujetas a un sistema de bandas y a reglas que amortiguan los movimientos externos. Por eso, desde el 12 de septiembre bajarán de 3,242 a 3,212 dólares por galón, pese a las actuales presiones internacionales.
Parte de la diferencia puede terminar siendo asumida por el Estado.
Según Alberto Acosta Burneo, el sistema de bandas evita que Extra y Ecopaís repliquen directamente los precios externos. Si la brecha entre el precio internacional y el local aumenta, mantener valores internos menores puede elevar el costo que asume el Estado.
Porque Ecuador no tiene capacidad suficiente para refinar todos los combustibles que consume.
El país exporta crudo, pero también necesita importar una parte importante de sus derivados. Por eso, un petróleo más caro puede mejorar los ingresos por exportaciones y, al mismo tiempo, encarecer los combustibles terminados adquiridos en el exterior.
Sí, porque su precio está más expuesto a las condiciones del mercado internacional.
A diferencia de Extra y Ecopaís, la Súper tiene el precio liberado. Sin embargo, una subida internacional tampoco se traslada de forma idéntica o inmediata, pues intervienen costos de importación, transporte, almacenamiento y distribución.
Tiene un doble efecto: puede aumentar los ingresos petroleros, pero también encarecer la importación de derivados.
El resultado dependerá de cuánto tiempo permanezcan elevados el petróleo y sus derivados. Para los consumidores de Extra y Ecopaís, el sistema de bandas puede contener parte del impacto inmediato; la Súper, en cambio, queda más expuesta a esas variaciones.