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El sistema eléctrico de Ecuador enfrenta una nueva etapa de tensión. Aunque las autoridades han ampliado las desconexiones para industrias de alto y medio voltaje y el embalse de Mazar se mantiene por encima de su cota mínima, expertos advierten que el margen de maniobra se reduce por la menor generación hidroeléctrica, las limitaciones de la energía térmica y la persistente presión sobre la demanda nacional.
La preocupación crece en momentos en que el embalse de Mazar, la principal reserva de agua para la generación hidroeléctrica del país, alcanzó los 2 124 metros sobre el nivel del mar este 12 de octubre de 2026. La cifra lo ubica apenas nueve metros por encima de su nivel mínimo de 2 115 metros, un escenario que mantiene la atención sobre el riesgo de un déficit energético más profundo si las condiciones no mejoran.
Ecuador cumplirá este martes 13 de octubre tres semanas desde que comenzaron las desconexiones obligatorias dirigidas a las industrias de alto y medio voltaje. La medida arrancó el 22 de septiembre con la salida temporal de 185 industrias de los segmentos Alto Voltaje 1 (AV1) y Alto Voltaje 2 (AV2) del Sistema Nacional Interconectado (SNI).
Posteriormente, la restricción se amplió a 8 900 industrias de medio voltaje, primero durante 48 horas y, desde este 12 de octubre, por 72 horas consecutivas. El objetivo de la medida es reducir el consumo eléctrico y proteger la reserva hídrica de Mazar. Sin embargo, los resultados todavía generan debate.
Marco Acuña, integrante del Consejo Consultivo de Ingenierías y Economía, explica que Ecuador consume más de 100 000 megavatios hora por día. Frente a esa demanda, estima que la reducción asociada a los sectores industriales, durante las 48 horas que se aplicaron, representaría apenas el 3,5% del consumo total.
Según el experto, incluso en un escenario más favorable, donde se sumen más usuarios y comercios conectados a las redes de alto voltaje, el ahorro podría ubicarse entre el 5% y el 7%, una cifra que considera todavía limitada frente a las necesidades del sistema.
⟫ https://t.co/gvtWBKtDKl | 🪫 Una nueva medición mostró el estado del embalse de Mazar https://t.co/as0r74IGdm
— El Comercio (@elcomerciocom) October 12, 2026
Las precipitaciones registradas durante los primeros días de octubre permitieron una recuperación temporal de Mazar. Sin embargo, los especialistas consideran que la situación sigue siendo delicada.
Marcelo Cabrera, docente experto en Energía de la UIDE, señala que el embalse aún opera dentro de parámetros normales, pero advierte que llenar nuevamente las reservas tomará tiempo. A su criterio, el país trabaja con un margen reducido. Si los niveles continúan acercándose a los límites operativos, las centrales hidroeléctricas podrían disminuir su capacidad de generación justo cuando el sistema necesita mantener la oferta.
Además, señala que la estrategia de reducir consumo mediante desconexiones industriales no reemplaza la necesidad de aumentar la generación disponible. Para Cabrera, el desafío de fondo continúa siendo disminuir la dependencia de la energía hidroeléctrica mediante una mayor recuperación de la generación térmica.
La situación se complica por las condiciones que enfrenta Coca Codo Sinclair, la principal central hidroeléctrica del país.
De acuerdo con Acuña, la central ha recibido alrededor de 150 metros cúbicos por segundo de caudal, cuando normalmente requeriría al menos 250 metros cúbicos por segundo para funcionar a plena capacidad.
Como consecuencia, la generación ha sido de aproximadamente 850 megavatios (MW), lejos de los 1 500 MW que podría entregar en condiciones normales. El experto calcula que la reducción del caudal tiene una incidencia importante debido al peso que la central mantiene dentro del suministro nacional.
Cuando la generación hidroeléctrica pierde capacidad, la alternativa es la energía térmica. Sin embargo, allí también existen limitaciones. Ecuador dispone de 2 200 megavatios en instalaciones termoeléctricas, pero hasta ahora ha logrado recuperar 250 megavatios.
Este 12 de octubre se anunció la incorporación de otros 30 megavatios, con el funcionamiento de 16 generadores de la empresa uruguaya Austral Technical Management (ATM). Para los expertos, estos aportes ayudan a compensar parcialmente la demanda, aunque todavía mantienen al país dependiendo mayoritariamente de las hidroeléctricas.
La combinación de menor disponibilidad hídrica, restricciones en la generación térmica y altos niveles de consumo ha vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de aplicar cortes eléctricos en los hogares.
El Consejo Consultivo de Ingenierías y Economía ya planteó el pasado 2 de octubre la alternativa de cortes de dos horas para contener la demanda y evitar un descenso más acelerado de Mazar. Sin embargo, el Gobierno ha rechazado aplicar las suspensiones.
El régimen informó el 9 de octubre que mantiene una evaluación permanente de las condiciones operativas para ajustar las medidas vigentes y restablecer el servicio a los sectores afectados cuando las condiciones técnicas lo permitan.
Para los expertos, las próximas semanas serán determinantes. La recuperación de los embalses dependerá de las lluvias, mientras el sistema eléctrico continúa operando bajo presión y con un margen reducido para enfrentar un incremento adicional de la demanda.
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Porque el sistema eléctrico opera con un margen reducido debido a la menor generación hidroeléctrica, las limitaciones de la energía térmica y la presión constante de la demanda.
Expertos advierten que, aunque continúan las desconexiones industriales para ahorrar energía, el embalse de Mazar se encuentra apenas nueve metros por encima de su cota mínima y el sistema sigue dependiendo en gran medida de la generación hidroeléctrica.
Mazar es la principal reserva de agua para la generación hidroeléctrica del país y su nivel es clave para sostener la producción eléctrica.
El 12 de octubre de 2026, el embalse alcanzó los 2 124 metros sobre el nivel del mar, apenas nueve metros por encima de su nivel mínimo de 2 115 metros. Esta situación mantiene la atención sobre la capacidad del sistema para enfrentar la demanda energética.
No completamente. Las restricciones comenzaron el 22 de septiembre y se ampliaron hasta 72 horas para industrias de alto y medio voltaje. Sin embargo, Marco Acuña estima que la reducción de consumo asociada a estas medidas representa alrededor del 3,5% de la demanda total y, en un escenario más favorable, podría llegar entre el 5% y el 7%.
La central genera menos energía de la que normalmente podría producir debido a la reducción de su caudal. Marco Acuña, explica que Coca Codo Sinclair recibe alrededor de 150 metros cúbicos por segundo, cuando normalmente requeriría al menos 250. Esto ha reducido su generación a unos 850 megavatios, lejos de los 1 500 megavatios que podría entregar en condiciones normales.
Sí, es un escenario que vuelve a estar en discusión entre los expertos. La combinación de menor disponibilidad hídrica, limitaciones en la generación térmica y altos niveles de consumo ha reabierto el debate sobre posibles cortes eléctricos.
