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La planificación se ha convertido en uno de los principales desafíos para las empresas de Ecuador desde que comenzaron las desconexiones programadas para los consumidores de alto voltaje. El aumento progresivo de las horas fuera del Sistema Nacional Interconectado (SNI) ha llevado a los gremios a analizar medidas para enfrentar las restricciones energéticas en los próximos meses.
La preocupación se intensificó tras los cambios anunciados desde el 23 de septiembre. Lo que inicialmente contemplaba salidas de 24 horas para los segmentos de Alto Voltaje 1 (AV1) y Alto Voltaje 2 (AV2) pasó luego a 48 horas e incorporó a industrias de mediano voltaje. Desde el 12 de octubre, las compañías deberán desconectarse durante 72 horas.
El incremento sostenido de las horas de desconexión ha generado dudas e incertidumbre entre los empresarios. Las inquietudes surgieron con mayor fuerza cuando el tiempo previsto pasó de 24 a 48 horas, debido a que no todas las industrias pueden detener sus operaciones durante períodos prolongados y tampoco todas cuentan con sistemas de autogeneración.
Los industriales han señalado que incluso las empresas que disponen de generadores enfrentan limitaciones. Según han explicado, estos equipos fueron diseñados para situaciones de emergencia y no para sostener operaciones durante largos periodos.
Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, indicó que la cantidad de horas establecida no puede cumplirse completamente en todos los casos y señaló que las empresas distribuidoras de energía coordinan con las industrias las desconexiones para minimizar el impacto en la producción.
Frente a la incertidumbre sobre los efectos que podría causar el fenómeno de El Niño en el clima y su repercusión en los embalses, los empresarios ya analizan opciones para reducir su dependencia de la generación hidroeléctrica.
Xavier Estrella, de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria de Cotopaxi, señaló que algunas empresas del sector evalúan la compra de equipos capaces de generar el 100% de la demanda energética de las compañías.
Sin embargo, advirtió que estos aparatos podrían costar alrededor de 100 000 dólares, una inversión significativa para una necesidad que, según indicó, sería temporal durante el período de sequía. Por esa razón, considera necesario que el Gobierno impulse acuerdos que agilicen la importación de estos equipos y facilite mecanismos de financiamiento.
Estrella planteó además la creación de líneas de crédito preferenciales a través del Banco del Pacífico o de la Corporación Financiera Nacional (CFN). “Se debería crear una línea de créditos a través del Banco del Pacífico o de la CFN, créditos a bajo costo, porque en un banco normal ese dinero para comprar un generador prestan al 14%, cuando lo ideal sería una tasa del 5%”, estima.
Para otros sectores productivos, el problema no se limita al acceso a equipos de generación. José Antonio Camposano, presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura, explicó que las empresas del gremio requieren continuidad energética para mantener organismos vivos, sostener la producción y preservar la cadena de frío.
“Trabajamos con organismos vivos y necesitamos continuidad energética para preservar su supervivencia, sostener la producción y mantener la cadena de frío”, explicó.
Camposano considera que una de las prioridades es reducir los tiempos para la obtención de permisos y autorizaciones necesarios para implementar alternativas de generación propia. También cuestionó los cambios constantes en los horarios de desconexión, que, según señaló, dificultan la planificación de las actividades productivas.
Navarro ha coincidido con esa postura. Aunque los empresarios saludan la decisión que se adoptó recientemente sobre la eliminación del IVA y del Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) para la importación de equipos de generación, consideran que todavía es necesario acelerar los procesos de autorización y ampliar el acceso al financiamiento para que las empresas puedan responder a las nuevas necesidades energéticas.
Con una demanda de energía de 5 270 megavatios hora entre los segmentos industrial y residencial, y un déficit de 1 300 megavatios, según el Operador Nacional de Electricidad en Ecuador (Cenace), los gremios empresariales concentran sus esfuerzos en alternativas que les permitan mantener la continuidad de sus operaciones frente a un escenario de desconexiones cada vez más prolongadas.
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Porque el aumento progresivo de las horas de desconexión genera incertidumbre sobre la continuidad de las operaciones productivas.
Las empresas pasaron de enfrentar desconexiones de 24 horas a 48 horas y, desde el 12 de octubre, deberán salir del Sistema Nacional Interconectado (SNI) durante 72 horas. Ante este escenario, los gremios empresariales analizan opciones para reducir su dependencia de la generación hidroeléctrica.
Evalúan invertir en equipos de generación propia para cubrir su demanda energética.
Xavier Estrella, de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria de Cotopaxi, indicó que el sector analiza la compra de equipos capaces de generar el 100% de la demanda de energía de las empresas para enfrentar los períodos de desconexión.
Los equipos analizados podrían costar alrededor de 100 000 dólares.
Según Xavier Estrella, se trata de una inversión considerable para una necesidad que sería temporal durante la época de sequía. Por ello, propone mecanismos de financiamiento y facilidades para su importación.
Solicitan financiamiento preferencial y mayor agilidad en permisos y autorizaciones.
Estrella plantea líneas de crédito de bajo costo a través del Banco del Pacífico o la Corporación Financiera Nacional (CFN), mientras que José Antonio Camposano considera prioritario acelerar los trámites necesarios para poner en marcha sistemas de generación propia.
Los cambios frecuentes en los horarios dificultan la organización de las actividades productivas.
José Antonio Camposano señaló que la falta de previsibilidad complica la planificación empresarial. Además, Juan Carlos Navarro indicó que no todas las industrias pueden cumplir completamente con los períodos de desconexión y que las distribuidoras coordinan con las empresas para minimizar el impacto en la producción.
