Cooperativas financieras indígenas se expanden y abren sucursales

El sistema cooperativo ha crecido y cada vez son más los socios que se acogen a estas instancias de ahorro y crédito. Foto: Modesto Moreta / EL COMERCIO




En los últimos cuatro años, cooperativas como Ambato, Kullki Wasi y Mushuc Runa absorbieron a 15 entidades financieras en diversas partes del Ecuador. Eso les ayudó a incrementar el número de socios, pero también trajo problemas porque no han logrado recuperar todo el dinero correspondiente a los créditos. 

La Cooperativa de Ahorro y Crédito Ambato abrió sus puertas en 2003 con un capital semilla de USD 100 000. En la actualidad tiene activos por USD 273 millones. Entregó créditos, en lo que va de este año por USD 208 millones a más de 20 000 personas.  

José Santos Chango, gerente de dicha entidad, contó que se logró duplicar sus activos en un 50%. Esto por la confianza que depositaron más de 150 000 socios. 

Según Santos, ese crecimiento se dio luego que la entidad absorbiera a un grupo de pequeñas cooperativas. El proceso se efectuó bajo la regulación de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria que, en 2012, asumió el control de las entidades financieras. En ese año había la restricción de abrir sucursales.

En 2018, la Cooperativa Ambato abrió dos sucursales en Quito; en 2021 inauguró otra en Sangolquí; y en 2022, en Tumbaco, Cuenca y Riobamba. “En la actualidad tenemos en todo el país 16 agencias y la matriz en Ambato. Son mercados importantes en el desarrollo económico del Ecuador”, afirma Chango.

Otras de las cooperativas que adoptó esta modalidad es Mushuc Runa, con 25 años en el mercado. En la actualidad está entre las más grandes de la Sierra Centro y del Ecuador. Cuenta con activos por los USD 505 millones y ha otorgado créditos por 350 millones en 2022.  

Con 31 sucursales a escala nacional y más de 220 000 socios, la entidad estima un crecimiento de USD 120 millones en 2022.

Luis Alfonso Chango, gerente de la cooperativa, mencionó la importancia del sistema cooperativo indígena. Explicó que hace más de dos años, en la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, había 1 100 cooperativas; en la actualidad hay 420.  Y para evitar que las grandes cooperativas abrieran oficinas operativas por expansión, se estableció que estas absorbieran a las pequeñas con problemas en sus indicadores financieros.  

Mushuc Runa absorbió cuatro a escala nacional. Una de esas en el Austro, con USD 15 millones para la recuperación de créditos, pero no han podido rescatar USD 4 millones, por lo que se asumió esa pérdida con fondos propios.  “Eran cooperativas con proceso de cierre e inconvenientes. Al no permitirse la apertura de nuevas sucursales, miramos como una oportunidad de expansión de la marca Mushuc Runa y estamos en franco crecimiento”, dijo Chango. 

Otro ejemplo es Kullki Wasi, que en los últimos cuatro años abrió seis nuevas agencias en el Ecuador a través de la absorción. Así suman 22 a escala nacional y Galápagos, en 19 años de fundación. Entregan créditos desde USD 200 hasta 200 000 y poseen activos por USD 230 millones.  

La entidad cuenta con 130 000 socios en el país y, por absorción, tienen cooperativas en Tena, Calderón, centro de Quito, Otavalo, Ibarra y Guaranda.


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