
La volatilidad del petróleo y del WTI vuelve a poner la mirada sobre el precio de la gasolina y el diésel en Ecuador. El crudo estadounidense rondaba los 87 dólares por barril, según Investing.com, este 21 de agosto de 2026, pero eso no significa que inmediatamente cambie el valor que paga un conductor, taxista o transportista al llenar el tanque.
Los movimientos internacionales tardan en llegar al mercado ecuatoriano y, además, existen mecanismos que amortiguan parte de esas variaciones.
La pregunta es qué ocurrirá en septiembre, cuando llegue el siguiente ajuste. Ivo Rosero, presidente de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo del Ecuador (Camddepe), considera que todavía es temprano para anticipar una subida o una nueva reducción. Sin embargo, advierte que las tensiones alrededor del estrecho de Ormuz mantienen incierto el panorama internacional.
Una caída del WTI hoy no significa gasolina más barata mañana. Existe un desfase de aproximadamente 45 a 60 días entre los movimientos internacionales y su impacto en Ecuador, debido a los procesos de compra, refinación, importación y comercialización. Además, Extra, Ecopaís y diésel tienen una revisión mensual de precios.
Esto explica por qué un conductor puede leer durante varios días que “bajó el petróleo” y no encontrar inmediatamente una reducción en la estación. Si el WTI registra una caída sostenida, su efecto puede aparecer posteriormente en los costos utilizados para calcular los siguientes períodos. Pero una reducción de 5% en el petróleo tampoco significa automáticamente que la gasolina ecuatoriana vaya a bajar 5%.
Ecuador produce y exporta petróleo, pero también compra en el exterior parte de los combustibles que consume. Por eso, además del WTI, influyen cuánto cuestan esos productos importados, la fórmula aplicada por el Gobierno y el subsidio que todavía cubre una parte del precio.
El WTI rondaba los 87 dólares por barril este 21 de agosto, mientras hace aproximadamente un mes se encontraba alrededor de 85 dólares. Rosero considera importante esa comparación porque permite mirar la tendencia y no solamente las subidas y bajadas de cada jornada.
“Siempre es bueno tener un comparativo un poco más grande, no la última semana solamente, sino ver qué pasó el mes anterior”, explica el presidente de la Camddepe. La diferencia ronda actualmente los 2 dólares por barril, pero el dirigente advierte que el principal riesgo está en lo que ocurra durante las próximas semanas.
Rosero sostiene que la prolongación de las tensiones entre Estados Unidos e Irán puede mantener restringido el flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz. Si existe menos crudo disponible para el mercado mundial, aumenta la presión sobre los precios. “La afectación, esta reducción en la oferta, es sumamente grave y por eso es que realmente no baja el WTI”, señala.
Extra y Ecopaís cuestan 3,242 dólares por galón, mientras el diésel prémium se vende en 3,181 dólares. Estos precios comenzaron a regir el 12 de agosto y se mantendrán hasta el 11 de septiembre. Los tres combustibles bajaron 2,3 centavos por galón frente al período anterior.
En términos cotidianos, una persona que compra 10 galones de Extra o Ecopaís ahorra alrededor de 23 centavos frente al precio anterior. Con 15 galones, son cerca de 35 centavos. Para un taxista o conductor que necesita cargar combustible varias veces durante el mes, el efecto se acumula, aunque la diferencia en cada tanqueada sea pequeña.
Como publicó este Medio el 19 de agosto de 2026, la reducción del precio ocurrió mientras también disminuyó el subsidio estatal. Petroecuador proyectó un aporte de 0,182432 dólares por galón para Extra, 0,419157 dólares para Ecopaís y 0,863001 dólares para el diésel prémium.
Para camioneros y transportistas existe otra variable. Pablo Hidalgo, docente de Business School, explica que el precio del diésel no depende únicamente del WTI, sino también de cuánto combustible está disponible en el mercado internacional.
Los conflictos internacionales han generado dificultades en el suministro. Esto significa que puede ocurrir algo que parece contradictorio: el petróleo puede bajar mientras el diésel permanece caro. “Pueden variar los precios internacionales del petróleo, pero eso no significa que reduzca el precio del diésel”, explica Hidalgo.
En términos sencillos, el petróleo es la materia prima y el diésel es el producto que finalmente necesita el transportista. Si existe menos diésel disponible en el mercado, su precio puede mantenerse elevado incluso si el barril comienza a bajar.
El mecanismo vigente en Ecuador evita que cada movimiento internacional llegue inmediatamente y con la misma fuerza al surtidor. Rosero considera que este sistema ha reducido el impacto de la crisis internacional sobre los consumidores, aunque una parte de esa diferencia termina siendo asumida por el Estado mediante subsidios.
Por ahora, no es posible afirmar que la gasolina subirá o volverá a bajar en septiembre. Las próximas semanas mostrarán si el WTI cercano a 87 dólares es temporal o se mantiene, mientras el comportamiento de Ormuz seguirá siendo una de las principales variables para el mercado.
Para el bolsillo del ecuatoriano, la clave es sencilla: si el WTI baja hoy, el alivio no llega mañana. Una reducción sostenida puede tardar entre 45 y 60 días en recorrer la cadena y reflejarse en Ecuador, y el resultado final dependerá también del costo de los combustibles importados, la fórmula vigente y el subsidio estatal.
No necesariamente. El mecanismo vigente puede amortiguar parte de las variaciones internacionales.
Con el WTI alrededor de 87 dólares por barril, los especialistas consultados apuntan por ahora a movimientos moderados y no a un incremento brusco. Sin embargo, el precio que regirá desde el 12 de septiembre todavía no está definido y dependerá de la evolución del mercado durante las próximas semanas.
Extra y Ecopaís cuestan 3,242 dólares por galón y el diésel prémium, 3,181 dólares.
Estos precios están vigentes desde el 12 de agosto hasta el 11 de septiembre de 2026. La fórmula actual permite reducciones mensuales de entre 0,75 % y 1,5 % cuando se cumplen las condiciones previstas.
Porque es una ruta estratégica para el transporte mundial de petróleo y una reducción de su flujo puede presionar los precios internacionales.
Según los datos citados en la nota, por Ormuz circularon 21,6 millones de barriles diarios de petróleo y otros líquidos en el cuarto trimestre de 2025. Para el segundo trimestre de 2026, el promedio cayó a 4,9 millones diarios.
Porque su precio enfrenta presiones adicionales relacionadas con la disponibilidad internacional de derivados.
Además de las tensiones en Medio Oriente, existen afectaciones sobre infraestructura de refinación rusa por la guerra con Ucrania. Por ello, una reducción del precio internacional del petróleo no necesariamente produciría una caída equivalente en el diésel.
El siguiente período comenzará el 12 de septiembre de 2026.
Todavía quedan semanas que serán determinantes. La trayectoria del WTI, el flujo petrolero por Ormuz y las decisiones del Gobierno sobre el mecanismo de precios definirán cuánto de la volatilidad internacional llegará finalmente al consumidor ecuatoriano.