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Soldados afganos relatan cómo sobrevivieron a la matanza cometida por talibanes en una base militar

Ambulancias militares entran en una base militar un día después de que fue atacada en la provincia de Balkh, Afganistán, el 22 de abril de 2017. Foto: AFP

Ambulancias militares entran en una base militar un día después de que fue atacada en la provincia de Balkh, Afganistán, el 22 de abril de 2017. Foto: AFP

Soldados del Ejército Nacional Afgano (ANA, por sus siglas en inglés) heridos permanecen en el hospital de Mazar-i-Sharif el 22 de abril de 2017. Ellos reciben tratamiento luego de un ataque contra un ejército en la provincia afgana de Balkh. Foto: AFP

“Su jefe entró, gritó: ‘¡apuntad a la cabeza!’. Salté por la ventana, mis amigos fueron asesinados”, cuenta este sábado (22 de abril del 2017) un soldado afgano de 19 años, rescatado de la matanza cometida por talibanes en una base militar del norte.

Mohammad Qurban, originario del Badajshan (noreste), seguía un entrenamiento en la base del Cuerpo de ejército 209 cerca de Mazar-e-Sharif, y fue herido en la mano y en el abdomen en el ataque de la base por una decena de talibanes el viernes, a la hora de la oración.

El asalto duró al menos cinco horas.

La AFP habló este sábado con los heridos hospitalizados en el hospital civil de Mazar, pero la mayoría se encuentran en el establecimiento de la base.

“Estaba en otra sala cerca de la mezquita con unos 15 amigos cuando entraron”, recuerda Mohammad, que pudo huir. Sus compañeros tuvieron menos suerte.

Ambulancias militares entran en una base militar un día después de que fue atacada en la provincia de Balkh, Afganistán, el 22 de abril de 2017. Foto: AFP

Zabiulá, de 22 años, se encontraba en el comedor, otro objetivo privilegiado del comando junto a la mezquita. “Estábamos comiendo cuando un camión frenó delante de nosotros con cuatro hombres vestidos de soldados a bordo. Dos entraron y abrieron fuego. Los otros dos a bordo comenzaron a disparar con una metralleta instalada en el techo”.

Según el relato de un oficial, que no quiso dar su identidad, “era la hora de la oración en la mezquita de la base. Dos asaltantes se hicieron estallar en el interior. Los otros, equipados con armamento pesado y ligero, abrieron fuego”.

“Cuando salí de la mezquita, tres hombres en uniforme subidos a un vehículo militar disparaban contra todo el mundo: tenían instalada una ametralladora en la ventana”, describe Mohamad Hussain, con el brazo y la pierna vendados.

Para él, “está claro, tenían infiltrados en la base, sino ¿cómo habrían podido entrar?”.

“Hay siete controles que atravesar al entrar. A nosotros, los guardias nos bloquean durante horas si no tenemos nuestros papeles. Ellos tenían armas, chalecos explosivos, alguien les ha ayudado seguro”, insiste bajo sus sábanas su vecino de cama, Noorulá.

Según el ministerio de Defensa, un atacante fue detenido, dos se hicieron explotar, y los otros fueron abatidos.

El balance aún incierto establece decenas de víctimas, entre 130 y 150 muertos según varios testigos.

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