Ormuz, seis meses que transformaron la ruta clave del petróleo mundial

Ormuz, clave para el petróleo, cambió tras la guerra con Irán y puede repercutir en los combustibles de Ecuador

Marcelo Gallardo, FEF, Selección de Ecuador

El estrecho de Ormuz, una de las principales arterias mundiales del petróleo, llega a seis meses de guerra con un funcionamiento muy distinto al que tenía antes de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciados el 28 de febrero de 2026. La ruta no está cerrada, pero opera con menos embarcaciones, mayores riesgos y movimientos que incluso escapan del rastreo convencional.

El cambio importa más allá de Medio Oriente. Antes del conflicto, por Ormuz circulaban más de 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados. El 24 de agosto fueron cerca de 5 millones. Entender cómo se llegó hasta ese punto permite explicar por qué una franja marítima entre Irán y Omán puede influir en los mercados internacionales y alcanzar a países como Ecuador.

Por qué el mundo depende del petróleo que cruza Ormuz

Ormuz es la puerta marítima del golfo Pérsico. Por allí salen cargamentos de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán hacia los mercados internacionales.

Su importancia se entiende con una cifra: antes de la guerra, aproximadamente uno de cada cinco barriles de petróleo consumidos en el planeta atravesaba este punto. Además, más del 20% del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) utilizaba esta ruta.

Los datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) muestran la magnitud del cambio. El flujo total de petróleo y derivados pasó de 21,6 millones de barriles diarios en el último trimestre de 2025 a 14,9 millones en el primero de 2026 y 4,9 millones durante el segundo trimestre.

De una ruta comercial a un paso bajo presión

El punto de quiebre llegó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán. La escalada modificó rápidamente la navegación y grandes operadores redujeron o suspendieron sus cruces.

Desde entonces, determinar cuánto tráfico pasa realmente por Ormuz también se volvió más complejo. Algunos buques apagan sus sistemas de identificación automática (AIS) por razones de seguridad, por lo que los rastreadores deben reconstruir parte de sus recorridos. La EIA reconoce que los datos de AIS en el estrecho se volvieron especialmente poco fiables desde finales de febrero.

El riesgo tampoco desapareció. La Organización Marítima Internacional (OMI) contabilizaba 68 incidentes confirmados en Ormuz y otras aguas de Medio Oriente hasta el 21 de agosto, con 19 marinos fallecidos. Alrededor de 6 000 tripulantes también permanecían involucrados en un plan de evacuación que actualmente está suspendido.

Así cambió Ormuz en seis meses

28 de febrero: Estados Unidos e Israel atacan Irán y comienza la alteración del tráfico marítimo.

Marzo: el tránsito se desploma y Ormuz deja de operar con la regularidad previa al conflicto.

Abril y mayo: una tregua reduce parcialmente las hostilidades y Estados Unidos impulsa operaciones de escolta para embarcaciones.

17 de junio: Washington y Teherán alcanzan un entendimiento provisional. El movimiento de petróleo se recupera parcialmente, pero permanece lejos de los niveles anteriores.

7 de julio: las hostilidades vuelven a escalar y el tráfico marítimo nuevamente se deteriora.

21 de agosto: la OMI contabiliza 68 incidentes confirmados en el estrecho y otras aguas de la región.

24 de agosto: Vortexa estima un flujo de alrededor de 5 millones de barriles diarios, frente a más de 20 millones antes de la guerra.

25 de agosto: el presidente estadounidense, Donald Trump, asegura que las minas fueron retiradas de las aguas internacionales de Ormuz. Ese mismo día, Irán y Omán discuten la creación de un corredor temporal conjunto para la navegación y un plan de desminado.

¿Cómo está operando Ormuz ahora?

La fotografía actual es la de una ruta abierta, pero profundamente limitada.

Durante la semana terminada el 21 de agosto, 89 embarcaciones salieron y 103 ingresaron por el estrecho, según datos citados por Reuters. Los tránsitos detectados mediante AIS permanecían aproximadamente 90% por debajo de los niveles anteriores al conflicto.

La situación volvió a deteriorarse después. El domingo 23 cruzaron apenas cuatro buques de materias primas y el lunes 24 solo dos petroleros atravesaron el estrecho, el menor registro diario desde principios de mayo.

Por eso, decir que Ormuz está abierto no significa que haya recuperado la normalidad. El petróleo continúa circulando, pero bajo riesgos militares, restricciones y una capacidad muy inferior a la existente antes del 28 de febrero.

Por qué lo que ocurra en Ormuz también importa a Ecuador

Ecuador está lejos del golfo Pérsico, pero no del mercado internacional de petróleo. El país exporta crudo y, al mismo tiempo, importa buena parte de los derivados y combustibles que consume.

El Banco Central del Ecuador (BCE) reportó que entre enero y junio de 2026 el valor de las importaciones petroleras aumentó 37,8%, mientras las exportaciones petroleras crecieron 13,8%. El precio promedio del barril exportado llegó a 76,5 dólares, 25,4% más que un año antes. El BCE atribuyó el incremento de las cotizaciones principalmente a la situación bélica en Medio Oriente.

Ivo Rosero, presidente de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados de Petróleo del Ecuador (Camddepe), ha advertido que una de las principales incertidumbres para los precios sigue siendo precisamente Ormuz y la reducción del flujo internacional de petróleo. Según su análisis, Ecuador no recibe inmediatamente todas las variaciones externas porque consume derivados importados que pueden tardar alrededor de dos meses en llegar al país.

La Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH) también ha explicado que el conflicto internacional es uno de los factores que presionan los precios, aunque los ajustes internos dependen del mecanismo vigente. En Extra, Ecopaís y diésel, el sistema establece revisiones mensuales y límites para las variaciones, mientras la gasolina Súper opera bajo libre mercado.

Ese mecanismo ayuda a explicar por qué una caída o un aumento internacional del petróleo no necesariamente aparece de inmediato y en la misma proporción en los combustibles de Ecuador. Mientras Ormuz continúe moviendo apenas una fracción de los volúmenes anteriores a la guerra, su evolución seguirá siendo una variable para el precio internacional que el país recibe por su crudo y para el costo de los derivados que necesita importar.



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