Occidente opta por la cautela sobre el misil

Soldados polacos colocan alambre de púas en prevención de un ataque ruso tras la presunta caída de un misil en su territorio. Foto: EFE.




La caída el lunes 14 de noviembre (Ecuador) de un misil en Polonia, en hecho atribuido en principio a Rusia, generó una escalada de la tensión bélica mundial, que se desinfló a medida que se despejaban las incógnitas que rodeaban el suceso.

A principios del miércoles 16 de noviembre (en Europa), el Gobierno polaco señaló directamente a Moscú como el responsable de la explosión que ocurrió en la ciudad de Przewodów, en la provincia oriental de Lublin, a menos de 10 kilómetros de la frontera con Ucrania, y causó la muerte de dos agricultores.

El suceso fue relacionado con la ola de ataques ejecutado la víspera por Rusia en contra de instalaciones energéticas y civiles ucranianas. Según Kiev, al menos 100 misiles impactaron su territorio. El suceso, sin embargo, nunca se consideró como un acto premeditado, sino que se atribuyó a un error de cálculo o a la pérdida de control tras los lanzamientos.

Incluso no existía certidumbre sobre el número de impactos. Polonia mencionó dos, pero otras fuentes hablan de uno.
De igual manera, tanto la Secretaría General de la OTAN como el Pentágono y el mismo presidente de EE.UU., Joe Biden, señalaron desde el principio la necesidad de ser cautelosos.

Aun así, los miembros de la alianza atlántica fueron convocados de urgencia para examinar en una reunión, efectuada el miércoles 16 de noviembre, la situación generada. Asimismo, Polonia elevó su estado de alerta militar y blindó sus cielos. Esto mientras Moscú aseguraba de forma reiterada que no tenía responsabilidad en los hechos.

Baja de tensión

Tras la cumbre del 16 de noviembre, la OTAN rebajó la tensión creada y señaló que los misiles, “probablemente” de las defensas antiaéreas ucranianas causaran los hechos y aseguró que Rusia “no está preparando” un ataque contra ninguno de los territorios de la Alianza.

Sin embargo, la organización responsabilizó a Moscú de lo ocurrido, señalando el nexo indirecto del incidente con el masivo ataque desatado por el Kremlin en contra de Ucrania.

“No tenemos indicios de que esto haya sido el resultado de un ataque deliberado y no tenemos indicios de que Rusia esté preparando acciones militares ofensivas contra la OTAN”, afirmó el secretario general, Jens Stoltenberg, tras la reunión de emergencia.

El análisis preliminar de la OTAN “sugiere que el incidente fue probablemente causado por misiles de defensa aérea ucraniano disparados para defender el territorio ucraniano contra los ataques de misiles de crucero rusos”, indicó el funcionario. No obstante, la alianza dejó abierta una investigación a profundidad sobre el hecho.


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