
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el lunes 10 de agosto una orden ejecutiva que modifica las recomendaciones federales de vacunación infantil. La medida reduce de 18 a 11 las enfermedades contra las que el Gobierno recomienda vacunar a todos los niños.
La nueva disposición también establece otras categorías para determinadas inmunizaciones. El Gobierno colocará las vacunas contra la gripe, la covid-19, la hepatitis A y B, el rotavirus y la meningitis bajo criterios de riesgo o mediante decisiones compartidas entre padres y médicos. Además, Trump ordenó revisar el calendario federal de vacunación infantil.
La Casa Blanca presentó la orden como un paso para establecer un calendario infantil de vacunación de “estándar de oro”. Trump vinculó durante la firma la revisión de las recomendaciones con el aumento del autismo y cuestionó la seguridad de la vacuna triple vírica.
Sin embargo, décadas de investigaciones no han encontrado una relación causal entre las vacunas y el autismo. La discusión sobre este tema forma parte de las críticas que ha generado la decisión presidencial.
La orden también encarga al Departamento de Salud y Servicios Humanos presentar, en un plazo de 90 días, propuestas para modificar el calendario de vacunación infantil. El departamento deberá desarrollar alternativas a los adyuvantes de aluminio y reforzar la investigación sobre la seguridad de las vacunas.
Trump aseguró durante la firma que “nada malo puede pasar” con la revisión de las recomendaciones. La orden también instruye al Gobierno a estudiar posibles modificaciones en las políticas estatales relacionadas con los requisitos de vacunación para que los niños puedan asistir a las escuelas.
La medida recibió críticas del senador republicano Bill Cassidy, médico de profesión. Cassidy dejará el Senado el próximo año después de perder las primarias de su partido. El legislador sostuvo que Trump no tiene la experiencia necesaria para realizar cambios de esta magnitud y defendió la seguridad y eficacia de las vacunas.
Cassidy también rechazó las afirmaciones que relacionan las vacunas con el autismo. Además, cuestionó la posibilidad de separar la vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola, en tres inyecciones individuales.
Según el senador, esa modificación podría provocar que los niños reciban más pinchazos. También advirtió que esa situación podría aumentar las dudas de los padres sobre la vacunación.
La decisión llega en un contexto de preocupación por las enfermedades que pueden prevenirse mediante vacunas. Expertos en salud pública han advertido sobre un posible repunte de estos padecimientos. Estados Unidos, además, ya registró este año su mayor número de casos de sarampión en décadas.
La orden ejecutiva, impulsada por Trump junto al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., establece así una revisión de las recomendaciones federales y abre la puerta a cambios adicionales en el calendario infantil y en las políticas relacionadas con la vacunación escolar.