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¿Qué es el cambio climático?

El efecto invernadero inverso es el gas que se concentra en la atmósfera. El calentamiento global seguirá. afp

El efecto invernadero inverso es el gas que se concentra en la atmósfera. El calentamiento global seguirá. afp

El cambio climático es un fenómeno de modificación a largo plazo del clima. Foto: EFE

El cambio climático es un fenómeno de modificación a largo plazo del clima, al cual contribuyen diversos factores, que ha dado lugar a polémicas y generado una importante movilización internacional.

¿De qué se trata? 

El cambio climático es un fenómeno de modificación a largo plazo del clima afectado por el calentamiento de la superficie de la Tierra.

Por un lado está el calentamiento natural, debido entre otros factores a la actividad volcánica y los rayos solares, sin el que la vida no hubiera sido posible en el planeta.

Sin embargo, en las últimas décadas el factor humano intensifica ese fenómeno, principalmente a través de los gases de efecto invernadero, emitidos principalmente por la combustión del carbón, del petróleo y del gas.

¿Es algo seguro e incontestable?

En 1988 un puñado de científicos estadounidenses llamó la atención sobre ese fenómeno. Pero se lo percibió como un problema lejano rodeados de numerosas dudas.

Desde esa fecha, se destinaron a la investigación importantes fondos y muchas dudas se convirtieron en certezas.

Los expertos concluyen mayoritariamente que el cambio climático ya está en curso debido a las emisiones de carbono, que si no se controlan tendrán graves consecuencias.

La estructura de referencia sobre esos temas es el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) .

Esos científicos redactaron voluminosos informes, cuyos resúmenes han sido aprobados por los gobiernos que en principio deben seguir sus recomendaciones.

¿La situación es grave?

Según el 5º y último informe del IPCC, los niveles atmosféricos de tres gases de efecto invernadero están en su nivel más alto de los últimos 800.00 años.

Las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) en el aire aumentaron 40% desde la era preindustrial y siguen subiendo año tras año.

Según las previsiones, en función de las emisiones, las temperaturas van a subir entre 0,3 a 4,8 grados en el siglo XXI, a lo que hay que sumar el 0,7 anterior.

El nivel del mar subirá entre 26 y 82 centímetros, según las hipótesis.

Esta situación acentuará probablemente las inundaciones y sequías y va a acelerar la desaparición de especies.

También provocará la pérdida de territorios costeros en las islas pequeñas y creará problemas de salud vinculados al calor o a las enfermedades transmitidas por los mosquitos.

Los recursos tenderán a disminuir, provocando, entre otras cosas, conflictos por su control y hambrunas.

¿Qué se ha hecho?

La instancia institucional planetaria encargada del cambio climático es la Convención-Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático creada por la cumbre de Río de Janeiro en 1992, a la cual adhieren 196 países.

La Convención apunta a dos objetivos principales: reducir las emisiones de gas con efecto invernadero y adoptar medidas de protección de los países afectados.

Pero la dificultad de llegar a un acuerdo sobre la limitación de las emisiones de gas carbono bloquean desde hace años unas negociaciones de por sí complejas.

Reducir las emisiones implica renunciar a las energía fósiles que actualmente son la columna vertebral del consumo energético mundial.

Los países ricos admiten que tienen una importante responsabilidad histórica en el calentamiento del planeta. Al mismo tiempo señalan que en el futuro los principales responsables serán los gigantes del sur, en primer lugar China, primer emisor de gas de efecto invernadero.

En 2009, las negociaciones en la cumbre de Copenhague culminaron con un acuerdo mínimo de último minuto que establecía un objetivo de limitar el calentamiento a dos grados con relación a la época preindustrial.

Desde entonces, durante cuatro años, se llevaron a cabo negociaciones para formalizar es objetivo. La ONU organizó la cumbre de Nueva York en aras de apoyar ese objetivo, con la esperanza de que la cumbre de París en 2015 lo concrete definitivamente y entre en vigencia en 2020.

Cambio climático

 El Cuarto Informe de Evaluación sobre Cambio Climático de 2007, del Grupo Intergubernamental de Expertos, indica que se registra una mayor temperatura promedio global, aumento de las concentraciones de CO2 y gases de efecto invernadero en la atmósfera. Disminución de glaciares en todo el mundo, deforestación, y otros indicadores del Cambio Climático Global son atribuidos a las actividades humanas por su desmedido estilo de vida consumista, especialmente de energía primaria no renovable (carbón, petróleo, gas natural, etc.). Sin embargo, Protocolos como Kyoto los cumplen parcialmente los países desarrollados, mientras que los países en vías de desarrollo se enmarcan en una senda de extracción y consumo fósil, crecimiento poblacional sin control, consumismo y contaminación de suelo, agua, aire; las organizaciones públicas y privadas no se regularizan o establecen buenas prácticas ambientales.

Asimismo, los sectores productivos potencialmente contaminantes: extractoras de petróleo, de aceites, minería, agrícola, industrial, construcción, transporte, comercial, servicios, etc., en su gran mayoría no cuentan con Licencia Ambiental; la gestión integral de residuos urbanos, de playas y rurales es casi nula; desde luego, no existe una industria del reciclaje nacional; estamos haciendo todo lo contrario al desarrollo sostenible. Hace falta concienciación ambiental (economía ecológica), que permita un equilibrio entre producción, consumo, crecimiento y desarrollo humano en armonía con la naturaleza.

Cambio climático

Toronto – El mundo no está preparado para el aumento previsto de inundaciones, sequías, huracanes y tormentas extremas, que se cobrarán gran cantidad de víctimas, alertan expertos.

Uno de ellos es Peter Walker, director del Feinstein International Center en la estadounidense Tufts University. En diciembre del 2008, su organización presentó un informe titulado ‘Humanitarian Costs of Climate Change’ (Los costos humanitarios del cambio climático), que elaboró para la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

“Podemos mantener viva a la gente, podemos ayudarla a sobrevivir. Pero no lo estamos haciendo de modo de ayudarla a recuperarse y poder enfrentar la próxima crisis”, dijo Walker a IPS.

Él está a favor de apartarse de la actual naturaleza de los esfuerzos humanitarios internacionales, que se movilizan específicamente para cada desastre.

“Estamos llegando a un punto en que estas crisis son suficientemente frecuentes y grandes como para que se necesite pasar a tener un sistema internacional mucho más formal, que permita desplegar más rápidamente la asistencia” antes de que ocurran los desastres, sostuvo.

Walker dijo que sus declaraciones se aplicarían a todos los desastres naturales, sean o no causados por el cambio climático, incluidos terremotos y tsunamis.

El otro factor que complica las cosas en los países que reciben alivio humanitario, entre ellos Pakistán y Haití, es que la recuperación es difícil y a largo plazo, debido a la falta de recursos, de infraestructura básica, de servicios del Gobierno y de igualdad económica en la población.

Aunque los habitantes de la provincia indonesia de Aceh se las arreglaron para recuperarse del tsunami del 26 de diciembre del 2004, los ahorros individuales de las familias terminaron gastándose en la supervivencia cotidiana, agregó.

Casi seis años después del tsunami, “si hay otro la gente no estará en situación de recuperarse como la última vez”, dijo Walker.

Robert Fox, director ejecutivo de Oxfam Canadá, dijo a IPS que las agencias de asistencia y las organizaciones no gubernamentales reconocen cada vez más la necesidad de “aumentar la capacidad” en crisis humanitarias, además de “ser más estratégicas”.

Con millones de desplazados en zonas rurales luego de las inundaciones en Pakistán, los socorristas resultaron escasos incluso con una fuerte presencia de agencias humanitarias en el terreno, observó Fox.

“Podemos afrontar más de una crisis por vez, pero más de una megacrisis” es demasiado, resumió.

Un aspecto controvertido de los esfuerzos de alivio es el rol cada vez mayor de las fuerzas armadas extranjeras. Soldados de Estados Unidos de Norteamérica y Canadá llegaron a Haití y a Pakistán para socorrer a los damnificados por el terremoto y reconstruir infraestructuras.