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Las mujeres sortean cargas extras para avanzar en varias facetas

En el evento ‘Tengo voz, soy mujer’, organizado por la Asamblea, participaron varias mujeres destacadas. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

En el evento ‘Tengo voz, soy mujer’, organizado por la Asamblea, participaron varias mujeres destacadas. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

En el evento ‘Tengo voz, soy mujer’, organizado por la Asamblea, participaron varias mujeres destacadas. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

En la política, la justicia, la empresa, la comunidad, la vida profesional y la familia. En todos esos campos se mueven las mujeres. Y para llegar y mantenerse, buena parte ha aprendido a ‘desdoblarse’, a organizarse y a correr un poco más que el resto. En esta edición especial de la Mujer, este Diario ha escogido a personajes que representan ese esfuerzo y que han permitido a las mujeres seguir empoderándose, en el Ecuador y el mundo.

Ese ritmo diferente en el que parece avanzar la mujer ha hecho que se afirme que su cerebro es multitarea. Desde la psicología, Jenniffer Villarreal, habla de “atención dividida” o de una capacidad para dividir la atención ante varios estímulos, para saltar de un foco a otro.

No hay evidencia científica -apunta- de que anatómicamente tengan ventaja sobre los hombres. El tema es cultural, de roles establecidos con los que han crecido, por lo que han aprendido a realizar más de una actividad a la vez. “Nos toca. No es que tengamos mayores capacidades en ese sentido; es que las hemos practicado y por tanto desarrollado más”.

En torno a eso, Miriam Ernest, socióloga y parte de la Coalición Nacional de Mujeres, pide reflexionar. A cuenta de que queremos trabajar y alcanzar nuestras propias realizaciones, lo que es válido y un derecho -anota- a nosotras nos toca como si fuera cosa de la naturaleza, lidiar con otros temas más relacionados con el cuidado: de los hijos, del marido, de los adultos mayores, de los enfermos, de los animales, de la ropa…

Por eso, no todas tienen esa opción. Algunas, señala Ernest, deben decidir entre una jefatura o en cumplir con lo que se espera de una madre. “Cargamos un sentimiento de culpa porque se enfermó el guagua, perdió el año. Es el doble discurso de: ‘adelante, tú puedes’ y ‘oye, ocúpate de tus hijos’”. Los últimos datos sobre Uso del Tiempo datan del 2012 y muestran que la mujer trabaja 17:42 minutos más que el hombre, en tareas de cuidado. En Ecuador, según proyecciones del INEC, el 50,4% de la población es mujer (8,7 millones de 17 millones). Las cifras dicen que en cuanto a acceso a la educación, las mujeres solo en primaria están tres puntos por debajo de los hombres. Mientras que en el universitario, van adelante. Pero las brechas en lo laboral aún son grandes. Hay retos.

La política, terreno que exige más

Las mujeres que lideran entidades que están en el ojo público, como el Legislativo, el Consejo Nacional Electoral y la Justicia han soñado en grande. Se han preparado y no han dejado de lado el plano personal: cuidado de hijos, apoyo familiar, etc.

Elizabeth Cabezas, su entorno familiar le ha ayudado a ser líder de la Asamblea

Elizabeth Cabezas está a punto de cumplir un año al mando de la Asamblea Nacional, una vez que el 14 de marzo del 2018, José Serrano fue separado del cargo por el caso del ‘compadrito lindo’. Emergió como un contrapunto en el poder Legislativo.

Cabezas es riobambeña, pero apenas terminado el colegio se fue a Guayaquil a estudiar la carrera de economía, en la Universidad Católica de esa ciudad. Ahí, en una ciudad diferente, mostró su carácter y su empeño para lograr una de sus primeras metas, que era obtener su título.

A sus 55 años cree que para que las mujeres hagan realidad sus perspectivas deben tener confianzas en sí mismas, algo que debe ir acompañado de un entorno familiar que facilite este camino. “El no siempre es un limitante. Como cuando los padres decimos a nuestros hijos no lo hagas, no digas, no camines… los limitamos”.

Cabezas dice que es importante que las mujeres con una dosis de confianza no dejen pasar las oportunidades, que ahí está la clave. “: Si hacemos bien algo, se nos abren más oportunidades, nos ascienden… es la mejor manera de ir construyendo. Los saltos precipitados no ubican a la gente en su territorio”, explica.

Diana Atamaint, una shuar que no deja de estudiar está al frente del CNE

El 20 de noviembre pasado, Diana Atamaint se convirtió en la primera mujer indígena en llegar a la presidencia del Consejo Nacional Electoral (CNE). Hace siete meses, cuando le propusieron formar parte del proceso de transición, jamás imaginó que llevaría las riendas del ente rector de la democracia.

Cuando era niña, notó que la participación de las mujeres Shuar en las asambleas comunitarias de Tundaim, ubicada a ocho kilómetros de Sucúa, era restringida. Su padre, quien laboró en una escuela fiscomisional, le inculcó el hábito del estudio y le motivó a prepararse académicamente. Por ello, logró una ingeniería en la Universidad de Cuenca y actualmente cursa una maestría en Gestión para el Desarrollo en la Universidad Andina Simón Bolívar.

Hace 14 años incursionó en la política. Resultó electa legisladora de Morona Santiago, por Pachakutik. Ahora, “en la vereda de enfrente”, debe garantizar transparencia en las elecciones como titular del CNE.

A sus 46 años , esta madre de dos hijos considera que para que las mujeres se empoderen y asuman retos “no basta reclamar derechos, sino que el camino es prepararse, estudiar y nunca renunciar a los sueños”.

Paulina Aguirre, preparación y 30 años entre cortes y juzgados de Quito

Desde el 26 de enero de 2018 se convirtió en la primera presidenta de la Corte Nacional de Justicia (CNJ). Y su elección marcó un hito para las futuras generaciones de juezas en el país.

Es Paulina Aguirre, una lojana de 60 años, quien considera que la mujer “con preparación académica y práctica está lista para manejar las responsabilidades que conllevan ocupar puestos de alto mando”.

Cuenta con títulos otorgados por las universidades Nacional de Loja, Andina y Tecnológica Indoamérica en la rama del Derecho. Integra la Federación Latinoamericana de Magistrados y su carrera la ha forjado desde hace más de 30 años en juzgados y cortes con sede en Quito.

En lugares públicos nunca se sale de las formalidades. Su semblante, más bien, es serio, pero siempre está dispuesta a responder a las inquietudes de quienes se le acercan.

En la Corte Nacional de Justicia, su equipo de trabajo está compuesto en su mayor parte por mujeres como una forma de apoyo a quienes incursionan en esta área. “Las mujeres nos enfrentamos en el campo profesional a un techo de cristal que son los roles que la sociedad asigna a hombres y mujeres”.

María Maldonado, esta abogada sabe que el primer paso es creer en sí misma

María del Carmen Maldonado era conocida en el colegio como la “abogada de pobres”. Desde su adolescencia le gustó el Derecho y su primera meta fue obtener su título universitario.

Tiene una anécdota de por qué estaba resuelta a conseguir ese título académico. Su madre le dijo que el único marido que no la dejaría es ese título y desde ahí se fijó la meta.

Maldonado ahora es presidenta del Consejo de la Judicatura. Su designación en esa entidad fue producto del concurso que realizó el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio.

La Presidenta del Consejo de la Judicatura dice que el creer es el primer paso para que las mujeres se empoderen en puestos claves. “Primero es importante creer en una misma y en las potencialidades propias que tenemos como mujeres”.

Eso, dice, se complementa con un trabajo arduo. En su caso, dice, le tomó 20 años como servidora pública. Para ella, el ser madre también la define. “Como mujeres asumimos roles tan complejos como el de la maternidad. Tenemos dentro de nosotras esa tenacidad y perseverancia. Las mismas que nos hacen sacar a nuestros hijos adelante”.

Visionarias, una de sus cualidades

Según el estudio Mujeres Ejecutivas 2019 de Deloitte, 24 de cada 100 gerentes generales en empresas del Ecuador son mujeres. Enfoque en resultados y liderazgo son las principales competencias que evalúan las firmas para contratar mujeres.

María Jaramillo, esta empresaria gerencia un consorcio familiar

La elección de la carrera de Administración y Gestión de Empresas no fue algo al azar para María Luisa Jaramillo Cedeño.

Ella es la hija mayor de José Jaramillo, fundador de Grupo Papelesa. Y desde pequeña sabía lo que quería: “Mi papá siempre nos ha empoderado”. Las visitas a la fábrica nunca faltaron ni para ella ni para sus dos hermanas.

La empresaria de 38 años dio sus primeros pasos en el área de Marketing y de Compras. Pero con la expansión del negocio (conformado actualmente por las empresas Grupasa, Papelesa y Almacenes Generales de Papel) se creó desde el 2011 la Gerencia Corporativa. Desde entonces María Luisa lidera el cargo.

En su nuevo rol, Jaramillo no ha percibido discriminación y, más bien, a sus colaboradoras ha tenido que ayudarlas con ese ‘empujón’ para que propongan sus ideas.

La empresaria, quien también está a cargo del área de Recursos Humanos, asegura que su meta es lograr la equidad en las contrataciones. De los 1200 trabajadores que tiene la firma, 30% corresponde a mujeres y el resto, a hombres.“Quiero darle la oportunidad a más mujeres en el área operativa”.

Jeanette Boas, la ingeniera que siempre ha liderado equipos de hombres

Cuando Jeannette Boas estudiaba ingeniería electrónica en la Escuela Politécnica del Litoral, escuchó admirada el testimonio de una mujer que cumplía labores de campo en la firma de servicios petroleros Schlumberger. Se inspiró y quiso seguir sus pasos.

En el 2002, esta lojana fue seleccionada por la multinacional para trabajar en Lago Agrio como ingeniera de campo para registros eléctricos. Fueron seis años y medio de labores en la selva de Lago Agrio y en el Golfo de México, y siempre tuvo a su cargo equipos compuestos solo por hombres. “En México era la primera vez que una mujer estaba en plataforma petrolera, al principio me hablaban con timidez, viendo al piso. Luego se acostumbraron y la relación fue excelente”, recuerda.

No fue una experiencia nueva. Tuvo una infancia rodeada de primos que querían ser ingenieros y estudió una carrera en la que la mayoría de sus pares eran hombres. “La primera restricción no es el medio, ni los hombres, sino las mujeres que nos ponemos la primera barrera”, dice. A sus 39 años, Boas ha ocupado cargos gerenciales, operativos y administrativos para la multinacional en México, Perú, Brasil y Escocia.

María Cutiupala, la productora unió a las mujeres de su comunidad

Una capacitación sobre los derechos y las responsabilidades de las mujeres cambió su perspectiva de vida y la motivó a organizar a las habitantes de Calera Shobolpamba, una comunidad situada en las faldas del volcán Chimborazo, para fundar una empresa asociativa. Las 16 socias de Mushuk Kawsay elaboran yogur de mashua, un tubérculo andino que estaba por desaparecer debido a que era menospreciado en los mercados.

Antes de fundar la organización, María y sus compañeras subsistían únicamente con los escasos ingresos que lograban con sus cultivos de vegetales, mientras que sus esposos migraron a las ciudades. A las mujeres no se les permitía salir y sus deberes estaban limitados al cuidado
de la casa, los niños y los huertos.

Hoy son empresarias. Tras una lucha por demostrar sus habilidades incluso cuentan con el apoyo de sus esposos. Sus productos, que incluyen mermelada, helados y yogur de mashua, se comercializan en tres provincias del país. Además, su emprendimiento ha sido reconocido con varios premios nacionales y la presidenta tuvo la oportunidad de viajar al extranjero para compartir su experiencia de progreso.

Magdalena Fueres, la líder que impulsa planes productivos para compañeras

Se vinculó a la Unión de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Cotacachi (Unorcac) hace tres décadas. Durante ese tiempo ha trabajado en contra de la discriminación y maltrato que sufren las mujeres indígenas de la zona rural. Orgullosa de su cultura, siempre luce la ropa tradicional kichwa.

A la presidenta del Comité Central de Mujeres de la Unorcac es común verla en las oficinas o en las comunidades (son 45), en donde ha logrado organizar a sus compañeras.

Una de las tareas que más satisfacción ha dado a esta mujer de 52 años es crear iniciativas productivas que den independencia económica a la mujer. Entre ellas están el Jardín Etnobotánico, Jambi Mascari (Buscando la Salud, en español), la Feria Agroecológica La Pachamama nos Alimenta y la industrialización de la chicha de jora Sara Mama.

Esta madre de tres hijos ha recibido, a nombre de la organización, varios reconocimientos, como las prácticas ejemplares de la Corporación Líderes para Gobernar. También Care Internacional, por su labor en defensa de los derechos femeninos. Asegura que seguirá luchando para que más mujeres puedan cumplir sus sueños.

En el área rural y en la urbana

Ellas son ejemplo de organización y empuje. Unas, en el campo, con esa habilidad cambian la vida de sus ­comunidades. ­

Y otras logran combinar y balancear sus mundos profesional y familiar. También incursionan en Fuerzas Armadas y Policía.

Laura Jara, la mamá, médica y posgradista que le saca el jugo al día

Es jueves y llegó a las 06:45 al Hospital Carlos Andrade Marín, del IESS. Antes de salir de casa preparó las colaciones de sus hijos: Emilio de 16, Francesca de 12, Matías de 10 y Juan de 8. Los vio otra vez el viernes, como a las 15:00, tras el turno. Desde hace casi cuatro años es posgradista de Ginecología y Obstetricia, así que estudia cuando ellos duermen. “Nada es imposible, hay que organizarse”, anota y de pronto sus ‘culpas’ la hacen llorar.

“Los he sacrificado demasiado”, cree. ¿Por qué? Desde pequeños han pasado en guarderías y el mayor se quedaba solo hasta las 19:00, cuando el resto se iba con sus mamás. Su esposo también está por concluir un posgrado en Cirugía Oncológica y la anima cuando ella ha creído que debe dejar por un rato su profesión.

“Tengo sentimientos encontrados, pero estoy alcanzando mi sueño”, repite como para convencerse esta médica de 36, nacida en Sucúa. Le parece fascinante ayudar a un niño a venir al mundo, con tanta dificultad. La responsabilidad es alta con dos vidas (hijo y madre). Manejan casos complejos. Se despide, la esperan en el quirófano. Más tarde telefoneará a sus hijos. Al siguiente día les cocinará arroz dorado.

Alexandra Alvarado, la geofísica, maestra y vicerrectora valora el apoyo de su madre

Dirigió el Instituto Geofísico, dos años y medio, desde mayo del 2016. Era la época de las réplicas del terremoto que afectó a Manabí y a Esmeraldas. Y vivió su propio ‘sacudón’ familiar. Antes de las 04:00 empezaban a sonar sus dos celulares y hasta la radio de intercomunicación, a la que ella le bajaba tanto como podía el volumen, para no despertar a su esposo Francisco, también geólogo, y a sus hijas.

Ellas, Cristina y Analía, de 17 y 10 años, se han criado con una mamá en movimiento: desde el 2003 ha sido maestra de la Politécnica Nacional. Cuando eran chicas se mudaron a Francia, donde estudió el doctorado. Entonces, y por varios años, su madre Anita fue un gran apoyo.

A los 52, desde el Vicerrectorado de Investigación, siente que ha tenido la oportunidad de aprender mucho. Admite que ha limitado al mínimo las salidas de campo; vive como en carreras, tratando de no llevarse trabajo a casa, para no faltarles a sus hijas en el momento de hacer tareas; de cocinar algo especial el fin de semana. Pero a veces no ha podido estar, por ejemplo, en una ceremonia en la que la mayor fue proclamada escolta de la bandera en su colegio. Ella tenía una reunión en Colombia.

Tanya Varela, la general que trabaja contra la violencia de género

Hace dos años, Tanya Varela fue ascendida a general y se posicionó en la alta cúpula de la Policía. De hecho, actualmente, en esa institución solo hay dos mujeres con ese rango y aún recuerda los obstáculos que ha enfrentado para ascender. “En las pruebas, en los entrenamientos, en los patrullajes y en operativos, las mujeres debemos esforzarnos el doble. Pero la idea de seguir es que el país sepa que también podemos dar seguridad y no estar solo en las áreas administrativas”.

Tiene cerca de 35 años de servicio y fue parte de la segunda promoción de mujeres que ingresó en 1984. Hoy comanda a los policías de Guayaquil, Durán y Samborondón. Cuenta cada detalle de su trabajo y dice que se ha centrado en la lucha contra la violencia de género.

Organiza charlas para mujeres, les habla de sus derechos y pide que no se dejen maltratar en sus hogares.

La general está casada y tiene tres hijos. Ha tratado de balancear las dos tareas: de madre y de profesional. Pero hay días en que la jornada se extiende hasta antes de la media noche. Los fines de semana trata de estar con su familia, aunque por las emergencias ha tenido que rechazar hasta invitaciones de sus hijos.

Paulina Mora, esta capitán del Ejército tiene una meta más grande

La capitán del Ejército creció en una familia con padre militar. Veía cómo él vestía su uniforme y salía a operaciones. Su meta era ser militar, pero primero pasó por la universidad, en donde estudió Comunicación Social. Solo después de graduarse en pregrado se inscribió en la Escuela Militar Eloy Alfaro.

Era 2013 y recuerda que después de registrarse regresó a casa y reunió a sus padres en la sala. Allí les comunicó de la decisión tomada.

Su padre se levantó y la abrazó. Su madre empezó a llorar y le dijo que está “muy orgullosa” de ella.

El día en que comenzó clases, ambos la dejaron en el Campo de Marte. Paulina les dijo: “No se preocupen, no les defraudaré nunca”.

Al comienzo -dice- fue duro acoplarse a madrugar, a realizar actividades físicas, a no poder usar aretes o maquillaje. Pero asegura que se preparó “igual que los varones”.

Llegó el día de la graduación, pero su próxima meta era cursar una maestría en Comunicación Social.

Eso le permitió estar al frente de la Unidad de Imagen Institucional de la Dirección de Comunicación del Ejército. Pero ella es imparable. Quiere ser general de la Fuerza Terrestre y en ese camino va.

Su poder se siente en el planeta

Las primeras décadas del siglo XXI han permitido ver cada vez más figuras femeninas en puestos importantes de la política y la economía. Sin embargo, organismos como el Banco Mundial consideran que aún falta para lograr paridad con los hombres.

Ángela Merkel, la canciller alemana se mantiene en el poder desde el 2005

Pese a que el idioma alemán no es demasiado rico en cuanto a diminutivos, Ángela Merkel es conocida en su país como ‘Muttie’ (Mami). Con su estilo austero y conservador, ha conseguido mantenerse en el poder desde el 2005, y su trascendencia en la historia contemporánea puede tener un indicador en que la revista Forbes la haya considerado por seis años consecutivos la mujer más poderosa del planeta.

No ha tenido necesidad de lidiar con demasiadas crisis en su manejo de una de las economías más sólidas del mundo, pero ha estado frente a otros desafíos como la decisión de desmantelar sus centrales nucleares luego de la tragedia de Fukushima en el 2011, y la incontenible ola migratoria desde Oriente Medio en el 2015, cuando apostó a otorgar asilo a 900 000 inmigrantes sin preocuparse del costo político de esta decisión.

Pese a que se ha considerado uno de los símbolos contemporáneos del empoderamiento de la mujer, ella se limita a decir que el feminismo en el que cree es el que defiende la igualdad de hombres y mujeres. La revista Vanity Fair recoge una frase que marca su punto de vista: “Soy el objetivo de críticas tanto como lo sería un hombre en mi posición”.

Theresa May, la primera ministra británica asumió el desafío del Brexit

Es la primera mujer en instalarse en el número 10 de Downing Street desde Margaret Thatcher. Y aunque nadie ha intentado todavía endilgarle un apelativo similar a ‘Dama de Hierro’, cuando en julio del 2016 Theresa May reemplazó a David Cameron muchas de sus semblanzas incluían los adjetivos ‘dura y astuta’.

La cadena BBC reseñó en ese entonces que es una de las personas que ha estado durante más tiempo al frente del Ministerio del Interior en la historia de Reino Unido, y que siempre fue elogiada por su forma de conducir esa Cartera de Estado.

Pero sin duda el reto más grande en su carrera política es llevar a término las conversaciones para que el Brexit, la separación de la Unión Europea por la que votaron sus compatriotas en un referendo, se vuelva una realidad sin que se cumplan los vaticinios apocalípticos de sus detractores. Aunque ella hizo en su momento campaña por la permanencia en el bloque comunitario, hoy está determinada a ejecutar la salida hasta sus últimas consecuencias. Pese a las críticas, incluso que se inmiscuyen en su vida personal, a sus 62 años afirma que “lo único que me preocupa es dar lo mejor de mí”.

Federica Mogherini, ella maneja el rumbo diplomático en la Unión Europea

La tesis doctoral de la italiana Federica Mogherini versó sobre la filosofía en las relaciones entre religión y política en el mundo islámico. Un tema que definitivamente la preparó para el cargo que asumió en el 2014: alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior. Se ha tenido que desenvolver en circunstancias tan complejas como el embate migratorio, la lucha contra el extremismo musulmán y el resurgir de los nacionalismos de extrema derecha, que buscan hacer tambalear el ideal de integración en el Viejo Continente.

Cuando llegó a su actual puesto a los 41 años, casada y con dos hijas, más de un analista consideró que su nombramiento más tenía que ver con las fuertes influencias en el Consejo Europeo del entonces primer Ministro de su país, Mateo Renzi, a quien le manejó el ministerio de Asuntos Exteriores.

Pero su voz se ha vuelto una referencia en varios asuntos de importancia coyuntural a nivel global, como por ejemplo la actual crisis de Venezuela, si bien todavía no ha visto convertirse en realidad el objetivo que se planteó al posesionarse: un reconocimiento sin excepciones al Estado Palestino.

Michelle Bachelet, la política y la ONU han sido sus dos plataformas

Sus dos pasos por el Palacio de la Moneda la han convertido en una referente de la política latinoamericana de las últimas dos décadas. Esta pediatra que padeció en carne propia la represión y el exilio en los años 70, durante la dictadura de Augusto Pinochet, también ha estado en la lista de las líderes más poderosas del mundo, y ahora desde un organismo tan importante como Naciones Unidas busca llevar su activismo a un nivel más global.

Las dos gestiones como presidenta no estuvieron exentas de altibajos, sobre todo en la última cuando uno de sus hijos fue requerido por la Justicia por tráfico de influencias. Pero su posición a favor de democratizar la educación en su país la llevó a ser una de las gobernantes mejor evaluadas, incluso tras la polémica aprobación de una ley que legaliza el aborto en Chile por riesgo de vida de la mujer, inviabilidad fetal de carácter letal y violación.

En el interín de sus dos mandatos estuvo en Nueva York al frente de la recién creada ONU Mujer, y desde el año pasado, tras nuevamente dejar el poder, es la alta comisionada para los Derechos Humanos. Sus valores se resumen en buscar “la igualdad de derechos y oportunidades”.

Christine Lagarde, su trayectoria la catapultó al Fondo Monetario

La confianza de Christine Lagarde en la capacidad de la mujer para asumir grandes retos en las principales esferas del poder mundial se resume en una pregunta que ha planteado en varias ocasiones: ¿qué habría pasado si el banco Lehman Brothers (hermanos) -que quebró en el 2008 durante la crisis financiera mundial- se llamara Lehman Sisters (hermanas)?

Su hoja de vida muestra que no solo es una pionera al ser la primera directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), cargo al que llegó en el 2011. Antes también fue la primera en su género en ser ministra de Asuntos Económicos del G8 y en presidir el despacho de abogados más potente del mundo, el multinacional Baker & McKenzie. También ocupó ministerios en el Gobierno francés y en el 2009 el diario británico The Financial Times la consideró una de las mejores secretarias de Finanzas de la Eurozona.

Su impresionante trayectoria y su actual gestión al frente del organismo multilateral hacen nula referencia a su anterior faceta como deportista, ya que fue parte del equipo nacional francés de natación sincronizada. Y pocos hablan de que es madre de dos hijos.

Nancy Pelosi, la tercera persona más poderosa de Estados Unidos

La senadora demócrata estadounidense Nancy Pelosi no se considera a sí misma una buena oradora, según reseñan varios medios internacionales, y que es propensa a cometer errores. Pese a eso, cuando a inicios de este año volvió a asumir el cargo de líder de la Cámara de Representantes del congreso de su país los titulares repetían una y otra vez “El retorno de la mujer más poderosa de EE.UU.”.

Ya había ocupado ese cargo por corto tiempo en el 2007, haciendo historia porque ninguna otra mujer lo había hecho antes. Pero más de un analista considera que su verdadera prueba de fuego empieza ahora, cuando no solo debe dirigir la oposición al presidente Donald Trump, con quien ya tuvo su primer gran choque debido al financiamiento del muro en la frontera con México, sino canalizar la gestión de su partido en una forma que afiance una nueva victoria presidencial en el 2020, sea quien sea su candidato.

Representando al estado de California, esta madre de cinco hijos se ha convertido en un referente de la política en los últimos 15 años. Su fuerte, según su biógrafa, la periodista Elaina Povich, es que “trabaja arduamente y es la más organizada”.

Lilian Tintori, su lucha la volvió una de las grandes voces contra el chavismo

El arresto de Leopoldo López, su marido, durante las protestas contra el chavismo en el 2014, la graduó no solo como activista de los derechos humanos en Venezuela, sino como una de las principales ‘influencers’ en las redes sociales de Latinoamérica. Si el presidente Nicolás Maduro, con todo su aparataje de comunicación, tenía hasta ayer 3,5 millones de seguidores en Twitter, Lilian Tintori cuenta con 3,1 millones, lo cual la convierte en una de las principales voces de la oposición de su país de cara al mundo.

Su lucha por la liberación de su esposo -que fue condenado a 13 años de prisión pero actualmente cumple prisión domiciliaria- la empujó a un recorrido internacional que le ganó el apoyo de importantes políticos en América y Europa. Ha sido recibida en la Casa Blanca y en el Vaticano, y en las últimas elecciones legislativas de su país se pensó que optaría por una candidatura.

Pero contrario a eso, ya con su esposo en casa tuvo a su tercera hija. En medio de la lucha por una transición democrática en su país, mantiene su apoyo a las familias de los presos y asesinados por el Gobierno. Más de uno le vaticina un brillante futuro político tras la salida de Maduro.

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