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El Mejía

Incumplir la palabra oficial puede originar problemas con la comunidad educativa del Instituto Nacional Mejía, en Quito.

Todo, porque luego del poderoso desfile del magisterio, al fin del cual el señor Vicepresidente de la República logró un acuerdo con la Unión Nacional de Educadores, se convino en crear Comisiones de Diálogo, inclusive preservando los derechos del magisterio; archivando los sumarios administrativos contra maestros que no concurrieron a la “evaluación” de conocimientos; y que la cancelación de rectores de algunos colegios quedaría igualmente sin efecto. Los profesores, a su vez, reiniciarían las clases.

Según informa el Instituto: “Sin embargo, el jueves 8 de octubre, apenas un día después del acuerdo y de la suspensión del paro, cuando nos preparábamos para reiniciar clases, llega al Colegio Mejía el Acuerdo 0404-09, de 6 de octubre de 2009, firmado por el Sr. Ministro de Educación en el que resuelve: remover a los señores Rector y Vicerrector del Colegio, reorganizar al plantel en el aspecto académico, administrativo y financiero, instaurar sumarios administrativos en contra de los profesores y personal administrativo, con la inequívoca intención de destituirlos; y suspender la reiniciación de clases”.

Los líderes indígenas, con más sutileza política, cuando llegaron al acuerdo en la Presidencia de la República, exigieron que lo acordado conste en decreto ejecutivo. Ellos ya no creen, a pie juntillas, en la palabra oficial.

El miércoles, los estudiantes del Mejía con su banda de guerra a la cabeza y acompañados de sus  profesores y administradores, realizaron un desfile hasta el Ministerio de Educación, para pedir la derogatoria del Acuerdo 0404-09.

Por haber ejercido una cátedra en ese Instituto, hace ya mucho tiempo, creo conocer el espíritu que impera en el “Patrón Mejía”. La formación responde a principios de hombría, éxito y esfuerzo. Basta recordar que, en las competencias atléticas, a cargo del Inspector General señor Genaro Fierro, los participantes que no tenían zapatos apropiados, en las competencias intercolegiales usaban los mismos tres pares comprados por el Colegio, unos a continuación de los otros; triunfaron y dieron renombre al deporte.

Los años transcurrieron. En agosto de 2008, los bachilleres graduados en 1958  celebraron 50 años de ese suceso. Todos, con 68 ó 69 años, mostraron en la fiesta que el espíritu del “Patrón Mejía” continuaba y lo celebraron inclusive coreando la canción: “Soy del Mejía, guambrita, ay, caramba…”  Los 50 ex bachilleres habían observado una vida con dignidad, de servicio eficiente y ejemplo de sus hijos y de la sociedad.

Señor Vicepresidente: como ex Mejía haga respetar su acuerdo. Si deben despedir, háganlo, pero observando el debido proceso estatuido por el art. 76 de la Constitución.

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