15 de julio de 2020 00:00

Médicos de los barrios de Quito también luchan contra el coronavirus

El doctor Luis Chicango usa su equipo de protección para atender a sus pacientes, incluidos positivos para covid-19. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

El doctor Luis Chicango usa su equipo de protección para atender a sus pacientes, incluidos positivos para covid-19. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Valeria Heredia
Redactora (I)
jheredia@elcomercio.com

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En un pequeño consultorio, ubicado en el barrio Quito Sur, el médico general Luis Chicango ha atendido a pacientes con coronavirus. Unos han llegado con síntomas leves, como fiebre y dolores musculares. Y otros presentan molestias más intensas, como dificultad para respirar. A todos les ha tratado con el objetivo de evitar que la enfermedad se complique.

Desde mayo, este médico de 69 años reabrió su dispensario. A la fecha, ha atendido a por lo menos 15 pacientes con covid-19. El estado de uno de ellos se agravó, por lo que fue referido a un hospital, para que le colocaran oxígeno. Con el resto ha tenido resultados positivos, según ha verificado.

Protegido con un traje que le cubre desde la cabeza hasta los pies, el galeno cuenta que la atención a infectados con covid-19 es similar a la que ofrece al resto de pacientes. Primero, chequea los signos vitales: revisa el corazón, toma la temperatura y la presión. Además, escucha los pulmones y mira problemas en la garganta.

Luego les consulta si se han realizado una prueba para confirmar o descartar el covid-19 o si han estado en contacto con algún paciente positivo.

Si las respuestas son afirmativas, les pregunta si han presentado fiebre, dolor muscular, pérdida de olfato o gusto. “Y si ya cuentan con resultado de hisopado (test de diagnóstico PCR) envía el tratamiento; dependiendo de la condición en la que se encuentren”.

De ese modo ayuda a que las personas no lleguen a los hospitales, que están en su capacidad máxima, menciona.

En Quito, la segunda ciudad con más casos: 9 893 de 60 614 positivos en el país, los servicios hospitalarios en la red pública y privada están copados.

Hasta el lunes 13 de julio, última actualización, 123 de 124 camas en terapia intensiva estaban ocupadas, una libre. Mientras que 41 de las 353 de hospitalización estaban desocupadas.

Made with Flourish

La mayoría de los infectados no requiere hospitalización. Así, de los 42 999 casos activos (personas con el virus), solo el 2,2% (983) está internado. El resto (42 016) cumple con aislamiento domiciliario, según datos de la Cartera de Salud.

Por ello, algunos contagiados acuden a consultorios del barrio en busca de atención. “Cualquier galeno, incluidos los generales, está en la capacidad de tratar este mal”, anota Víctor Álvarez, presidente del Colegio Médico de Pichincha. No hay cifras exactas de cuántos, dice, están atendiendo en sus consultorios. Sin embargo, “son un apoyo para el sistema, ya que dan tratamiento para evitar complicaciones”.

Durante varios días, Karina Luzuriaga, de 25 años, tuvo dolor de huesos, migraña y pérdida de olfato, por lo que acudió al consultorio del doctor Chicango. Ella lo visita desde niña, ya que es su médico de cabecera. “Él siempre ha atendido a los miembros de mi familia”.

La joven cree que su madre, quien falleció con el virus, pudo contagiarla. “El médico me recomendó aislarme durante casi 21 días y me recetó fármacos para bajar la fiebre y reducir el malestar corporal”.

Fernando Jiménez también es médico general. “Empecé desde cero”, admite, y cuenta que tuvo que leer todos los artículos científicos disponibles, para saber cómo enfrentar al covid-19 desde su dispensario, también en el sur.

Los tres primeros meses -cuenta- no atendió a contagiados. Pero, desde junio ha tratado a quienes presentan condición leve y moderada. Los graves necesitan urgentemente ir a un hospital. “Los he estabilizado, para que no
requieran de oxígeno”.

Les hace constantes controles; aunque la mayoría de sus pacientes, de 30 y 50 años, ha evolucionado bastante bien. “Incluso hago visitas domiciliarias, una vez por semana”.

Él también ha tenido que adquirir su equipo de bioseguridad; compuesto por traje completo, mascarilla, visor y gafas.

Para evitar contagiarse, el médico general Henry Pinela cambió su modalidad de atención, de presencial a virtual. Su consultorio está en su vivienda, en la ciudadela Acuarela, en el norte de Guayaquil. Tras haberse contagiado optó por la telemedicina, así ha tratado a unos 45 pacientes.

La mayoría -relata- ha presentado síntomas clásicos, como dolor de cabeza, fiebre y malestar corporal. También ha recibido a quien tiene lo atípico: manifestaciones dérmicas (granos en la piel) o diarrea.

Sin embargo, el caso más difícil ha sido el de una mujer de 78 años. La primera consulta fue por videoconferencia. “Su condición era muy delicada, ya que tenía hipertensión y obesidad, por lo que le recomendé ir a un hospital. No quiso ir”.

Él tuvo que trasladarse a la casa de la paciente. La mujer se recupera, es monitoreada. Él recomienda aprovechar más servicios de médicos generales en la capital.

En contexto

En el país se registraron 844 establecimientos de salud privados y 3 321 públicos. En total se reportaron 4 165 centros para la atención de pacientes. Los datos son hasta el 2018, última cifra levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

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