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La literatura de América Latina no es sólo realismo mágico, dicen autores

Nueva York, DPA

Una representación de jóvenes autores latinoamericanos, entre ellos el mexicano Jorge Volpi, se reunieron el jueves por la noche en la Americas Society de Nueva York para refutar la idea de que sólo exista una única literatura en América Latina, adjudicada tópicamente al realismo mágico.

Para Volpi, quien ha visto este mes publicada en inglés su obra “No será la tierra” por Open Letter -con el título “Season of Ash”-, el impacto que tuvo la obra de “Cien años de soledad” del colombiano Gabriel García Márquez, icono del realismo mágico, provocó una “epidemia”.

“El realismo mágico acabó quedando como la única expresión posible latinoamericana”, dijo el escritor, aclarando que no era una crítica ni a García Márquez ni a su obra.

Según Volpi, el éxito de la literatura de Gabo hizo que muchos escritores de generaciones posteriores recurrieran en sus obras al realismo mágico, bien porque se vieron obligados por sus propios mentores o agentes, bien por propia decisión.

“Es natural que pasen este tipo de epidemias”, apunto el autor de obras como “En busca de Klingsor” (1999).

Por su parte, el autor boliviano Edmundo Paz Soldán, y que reside en Estados Unidos desde hace 20 años donde es profesor en la Universidad Cornell en el estado de Nueva York, comentó que el problema con el realismo mágico es “que no hay suficiente distancia crítica (respecto a las obras de Márquez) para hacer algo nuevo sobre el género”.

“Los que entendieron mejor el realismo mágico -apuntó- son autores de otras tradiciones como Salman Rushdie”.

Paz Soldán defendió la idea que “hay que pensar en literaturas latinoamericanas, no en literatura latinoamericana”, dijo poniéndose a él mismo como ejemplo: Su última novela, “Los vivos y los muertos”, escrita en español, está formada por personajes norteamericanos recreados en la sociedad norteamericana.

En este sentido, el autor boliviano decía que él podía optar por escribir en español sobre el mundo norteamericano mientras un escritor de América Latina pudiera decidir escribir en inglés, o en un futuro no muy lejano “algún autor ecuatoriano escriba en catalán o euskera” -dada la inmigración procedente de Ecuador que hay en España.

En el panel, titulado “América Latina: Nueva Literatura de Extremo Occidente”, también se lamentó el hecho que las traducciones de obras al español estén prácticamente monopolizadas por las editoriales de Barcelona y Madrid en España, utilizando un español de la península y no latinoamericano.

Junto con Volpi y Soldán, participaron en el acto otros tres escritores:la puertorriqueña Mayra Santos-Febres, que moderó la discusión, el peruano Fernando Iwasaki y la mexicana Cristina Rivera-Garza que defendieron, como el título del panel apuntaba, a la literatura de América Latina como la literatura del Extremo Occidente.

“Si Europa quisiera hacer un borrador de ella misma, escogería América Latina”, apuntó Iwasaki que dijo que en el continente americano es donde los europeos fijaron sus “utopías”.

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