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4 iglesias de la ciudad causan dos problemas

Redacción Quito

El ruido y la congestión vehicular son las molestias que cuatro iglesias del centro-norte de la ciudad causan a vecinos, conductores y transeúntes. 

En la calle Domingo Espinar y La Gasca se ubica la iglesia evangélica Elim. Allí, los domingos se reúnen fieles desde las 09:30 hasta el mediodía. Los denominados cultos inician y el sonido de los instrumentos musicales se escucha en el exterior.

Mayra Salgado reside en esa arteria desde hace 20 años y recuerda que hace algún tiempo los vecinos tuvieron problemas legales con la iglesia.

Para ellos, el ruido era fuerte y no les permitía descansar los domingos por la mañana. Por esa razón, realizaron  denuncias con el fin de que la iglesia se vaya del sector. Pero eso no sucedió. Los miembros de la iglesia se quedaron y construyeron una infraestructura acústica.

Salgado dice que con el tiempo se han acostumbrado a que la iglesia esté allí, pero afirma que a pesar de que reconstruyeron se escucha la bulla.

Otro problema que causan es la congestión vehicular. Eso se puede observar en la calle Portugal, entre la av. Eloy Alfaro y Juan de Dios Martínez. 

En ambas esquinas de la intersección se encuentran las iglesias de Fátima y de El Batán. La larga fila de vehículos estacionados se puede ver desde las 08:00 del domingo. Incluso en la calle Juan de Dios Martínez no se divisa una sola cola, sino dos y hasta tres en la calzada.

Juan Francisco Salazar, un morador del sitio, está consciente de que los templos pueden ubicarse en cualquier sitio pero no está de acuerdo con que eso influya en el tránsito. Salazar dice que debe realizar ‘malabares’ para no rayar -con su carro- los autos estacionados  en doble fila.

Él cree que deberían buscar una solución para evitar causar molestias. Sin embargo, Segundo Calahorrano y María Delgado, cuidadores de los vehículos, dicen que las personas también deben pensar en ellos al momento de tomar una decisión.

Ambos trabajan hace más de 10 años en el lugar y viven del dinero que los fieles pagan por estacionar sus autos en la calle. Delgado dice que es por pocas horas, pero para Salazar es fastidioso salir de su casa y encontrarse con autos en la vereda.

El problema también es visible en la av. Occidental, en el norte. Allí se ubica la iglesia Comunidad de Fe y en las afueras se estacionan decenas de autos. La situación se vuelve peligrosa porque los autos circulan a alta velocidad en la avenida.

Patricio Sánchez conduce por el sector los fines de semana. Él cuenta que le toca frenar de golpe para evitar accidentes. “Las personas no alcanzan a ver bien los vehículos que vienen o incluso se quedan conversando afuera de la iglesia”. Sánchez considera que la Policía debe realizar un control para evitar que estas situaciones empeoren.

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