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Guayaquil reconoce limitación para controlar quema de monigotes

Compradores acuden en vehículos a la calle 6 de Marzo en el centro de Guayaquil a comprar monigotes, a pesar de que está prohibida su quema. Los artesanos proponen destruirlos como piñatas en la Nochevieja. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO.

Compradores acuden en vehículos a la calle 6 de Marzo en el centro de Guayaquil a comprar monigotes, a pesar de que está prohibida su quema. Los artesanos proponen destruirlos como piñatas en la Nochevieja. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO.

Compradores acuden en vehículos a la calle 6 de Marzo en el centro de Guayaquil a comprar monigotes, a pesar de que está prohibida su quema. Los artesanos proponen destruirlos como piñatas en la Nochevieja. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO.

La alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, reconoció que las autoridades municipales y la Fuerza Pública tendrán inconvenientes para velar por la estricta prohibición de quema de monigotes a medianoche de este jueves 31 de diciembre de 2020, una disposición emanada del Gobierno Nacional.

La Policía y las Fuerzas Armadas no pudieron contener ni sancionar a la avalancha de hinchas de Barcelona Sporting Club que, la noche de este martes 29 de diciembre, celebraron el campeonato de su equipo incumpliendo con el toque de queda dispuesto también por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional.

Viteri hizo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana para evitar aglomeraciones en la víspera de Año Nuevo​ ante la amenaza de una nueva y más virulenta variante del covid-19.

“Es bastante difícil, vamos a hacer operativos. Nosotros solo tenemos 500 agentes que están divididos en toda la ciudad, para cerca de tres millones de personas, con 600 000 predios”, dijo Viteri. “Tenemos una nueva amenaza y en función de eso tenemos que protegernos cada uno. Nadie puede poner un agente atrás de tres millones de personas”.

Lo irónico es que, en el año más trágico de la historia reciente, debido a la pandemia de covid-19, en el que los guayaquileños pretendían quemar con más ganas un monigote para despedir el 2020, será el que más años viejos se salvarán del fuego o la destrucción.

En la tradicional calle 6 de Marzo, donde se ofertan los muñecos a lo largo de 20 cuadras, los artesanos y vendedores temen que la prohibición de la quema a escala nacional provoque un remanente inédito de años viejos que extenderán su ‘vida’ por 12 meses más.

Juan Carlos Marcial indicó que hasta este martes había vendido un 50% de la producción de un centenar de muñecos. Si sobra un remanente de años viejos lo más probable es que estos extiendan su ‘vida’ por 12 meses hasta diciembre de 2021, dijo.

Y eso que los artesanos limitaron este año la elaboración a la mitad de la producción habitual pues la pandemia triplicó y hasta cuadruplicó el costo del quintal de papel periódico -materia prima de los monigotes-, que fluctuaba en otros años entre USD 10 y USD 15.

Quienes acuden por estos días a comprar fluctúan entre quemar los años viejos en patios (a pesar de la prohibición), destrozarlos a patadas y palos, o conservarlos para los niños hasta el próximo año. Municipios como el vecino Durán autorizaron la quema en patios y terrenos baldíos particulares.

Juan Luis Ortega llegó a la calle 6 de Marzo en su auto a comprar dos monigotes, en compañía de sus hijos, quienes no se bajaron del vehículo. Compró en USD 25 un Mickey Mouse y un Gokū, de la serie Dragon Ball de un metro de altura, que los pequeños le pedían a gritos. “Están a mejor precio que otros años. Este año lo pisamos nada más”, dijo.

La prohibición de incinerar los años viejos les dará una larga vida a otros monigotes. Sebastián Chenche, de 8 años, le pidió a su papá una robusta representación de un perro pitbull, casi del tamaño de un león. Les pedían USD 30 y terminaron pagando solo USD 18. La familia lo prevé conservar como juguete y, dependiendo de su deterioro, lo quemarán 12 meses después de lo habitual.

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