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En Guayaquil se habilitan más tumbas

Familiares de una víctima llegan con el ataúd de cartón a Parque de la Paz, en el norte.

Familiares de una víctima llegan con el ataúd de cartón a Parque de la Paz, en el norte.

Un empleado desinfecta un vehículo con un ataúd, que ingresa al camposanto Jardines de Esperanza, en Guayaquil. Foto: AFP

Ocho días lleva desa­parecido el cuerpo de Óscar Paqui. Su esposa Kyra no sabe dónde buscarlo. El 3 de abril pasado falleció en el Hospital Guasmo Sur, en Guayaquil. En esa casa de salud lo había visto con vida dos días antes, tras ser diagnosticado con covid-19.

Desde entonces, la mujer ha pedido su cuerpo para poder despedirse, pero no lo ha conseguido. Hasta el miércoles pasado ella permaneció en los exteriores del hospital, a la espera de repuestas. Contó a este Diario que entró a la morgue y tampoco tuvo suerte. “Nadie sabía nada, solo me dijeron que se fue en el grupo de los fallecidos que está enterrando el Gobierno”, narró la mujer desde su casa, en Bastión Popular.

El jueves se trasladó a Pascuales, una parroquia urbana del norte de Guayaquil. Allí se habilitó el denominado Campo Eterno, lugar en donde la Fuerza de Tarea realiza los sepelios de los fallecidos recogidos de domicilios y hospitales. “Pregunté si tenían un listado de las personas que llegaban a ese sitio y solo me dijeron que toda la información está en una página de Internet”, dijo.

El sitio web al que se refiere Kyra es www.coronavirusecuador.com y fue habilitado por el Estado para que las familias pudieran consultar el cementerio y el lugar dónde fueron sepultados sus seres queridos. Pero los datos de Óscar no están en ese portal. “No se encontraron resultados”, aparece en la página tras digitar su cédula y su nombre.

Familiares de una víctima llegan con el ataúd de cartón a Parque de la Paz, en el norte. Foto: AFP

El mismo mensaje les rebota a otras cuatro familias que también buscan los cuerpos de sus seres queridos. Ellos también dicen que el Estado se encargó de los sepelios y no saben dónde fueron sepultados. “Solo queremos saber si ya fueron enterrados o dónde los tienen”, comentó un joven que busca a su tío hace cinco días.

Jorge Wated, encargado de la Fuerza de Tarea, informó ayer que “para tranquilidad de los familiares, todo fallecido enterrado en Campo Eterno está siendo georreferenciado para la exacta identificación física”. Además, indicó que las tumbas llevarán una placa de mármol con nombres y apellidos.

EL COMERCIO

Hasta el jueves ese organismo había sepultado a 250 personas. El incremento de muertes durante la emergencia sanitaria obligó al Estado a multiplicar el personal en tareas de levantamientos de cuerpos en las casas, hospitales y calles.

Wated señaló que todos los cementerios están con una alta demanda. En relación con un video que circuló la noche del jueves, refirió que lo filtró personal de una empresa pública. Las imágenes corresponden a fallecidos que atiende Parques de la Paz de forma privada y otros son los que ubica la Fuerza de Tarea, con los nombres, y se entierran en bóvedas. Ayer debían sepultarse 200.

Una realidad similar se vive en otros camposantos municipales. Las solicitudes de personas para obtener un terreno y sepultar a sus seres queridos pasaron de 8 a 50 diarias. Por eso, la Alcaldía ordenó la ampliación del cementerio Ángela María Canals, en el Suburbio. Allí, en dos días, las autoridades han construido 36 tumbas, pero se espera que en 30 días la capacidad aumente a 4 000 espacios más.

El Municipio también espera tener otras 2 000 tumbas en el nuevo cementerio que se construye en Monte Sinaí, en el noroeste de la urbe. Actualmente, el Cabildo mantiene reuniones con los moradores de ese sector, ya que se oponen a la construcción del camposanto. Los vecinos de la zona tienen miedo de posibles contagios tras la llegada de los cuerpos.

El mismo temor tienen los habitantes de Pascuales, en donde la última semana se registraron protestas por el mal olor proveniente del cementerio. Por eso, ayer, el Municipio ordenó que se realizara un proceso de sanitización de las calles cercanas al panteón. Así lo informó Jorge Acaiturri, director de Acción Social y Educación del Municipio. Dijo que todos los procesos de sepultura son gratuitos.

En los camposantos privados la situación no es distinta. Decenas de familias permanecen a la espera de sepultar a sus seres queridos. Los deudos se sientan a esperar con los féretros a pocos metros de distancia. Parque de la Paz y la Junta de Beneficencia están desbordados desde el lunes.

Cada día tienen al menos 60 servicios exequiales. Lo único que no ofrecen es el traslado a otros cantones o provincias, ya que está prohibido. Pero hay familias que se arriesgan. Eso ocurrió el jueves pasado en la vía a la Costa. Militares interceptaron un vehículo cuando se detectó que uno de los ocupantes era un fallecido.

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