13 de September de 2009 00:00

La Floresta tiene a un Barcelona que aprendió a ganar los títulos

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Redacción Deportes

En Quito, el grito de ¡Barcelona campeón! sí es posible. De hecho, el Club Deportivo Barcelona disfruta de la mejor etapa de su larga historia barrial, pues ha levantado la copa de La Floresta durante cuatro años consecutivos.

Pero lo que tiene más felices a estos canarios de cancha de tierra es haber levantado, hace una semana, su primer título de Campeón de Campeones de las Ligas Barriales de Quito. Nunca antes un representante de La Floresta había obtenido esa corona.

En realidad, lo único que tienen en común el Barcelona Sporting Club con el capitalino es el nombre de la ciudad catalana y el uniforme amarillo con negro.

“Barcelona se fundó en 1953, cuando era obligatorio que los equipos se bautizaran con los nombres de las calles de La Floresta”, explica Patricio Ortiz, presidente del club. Así nacieron Valladolid, Málaga, Madrid, La Coruña, entre otros. Hoy, el clásico de La Floresta es justamente entre Barcelona contra el Real Madrid, que llena la tribuna del tradicional barrio.

Otra diferencia radica en su gestión interna, un modelo a escala inspirado en Liga de Quito. “Hace cinco años, el equipo es responsabilidad de Importadora Jurado, firma que otorga empleo a 10 de los 25 jugadores del plantel”, describe Ortiz, quien fue jugador profesional de Liga y Católica.

El convenio se firmó en 2004, cuando era presidente Francisco Ramírez. Desde entonces, con la estabilidad garantizada, Barcelona formó un equipo competitivo, el cual se entrena de martes a viernes y que se convirtió en el más poderoso de La Floresta, en cuya Liga participan 46 equipos.

Por ejemplo, el DT es Enrique Panchi, ex jugador de El Nacional y del Quito, quien suma dos años al frente del club y se siente afortunado de liderar un proceso, algo poco común, no solo en los barriales, sino en el profesionalismo.

También se pudo contar con casi todos los jugadores del año anterior, quienes alcanzaron el octavo lugar en el Campeón de Campeones, que enfrenta a los monarcas de cada liga barrial. Es como la Champions League de Quito.

Figuras fueron, entre otros, el artillero Miller Muñoz, el volante Santiago Cevallos (capitán), el central Francisco Estupiñán y el golero Jorge Cabezas. Con ellos, Barcelona solo perdió un cotejo.  

“Ser Campeón de Campeones es un orgullo, no solo porque era la estrella que le faltaba a La Floresta, sino por la gestión hecha en este lustro”, confiesa Diego Jurado, vicepresidente del club y jugador del  equipo por 25 años. “Soy un florestano, y por eso mis hermanos (de la Importadora Jurado) y yo apoyamos al Barcelona”.

Los directivos tienen química, a pesar de que Ortiz es hincha de Liga, Jurado se declara afín al Quito  y los hinchas son, casi todos, del Barcelona guayaquileño. La unión ha sido básica, hasta para detalles como escoger la cancha para la final, que se jugó ante Portugal de Las Casas.

Ortiz prefería un estadio con un numeroso espacio para los hinchas; pero Panchi y Jurado querían una cancha de césped. Hubo consenso y la final se hizo en el estadio de Barrionuevo, de hierba, a donde llegaron 1 000 hinchas. Allí Barcelona ganó 1-0.

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