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En Colta y Guamote aún hay resistencia a la vacunación

El Municipio de Riobamba sumó sus recursos para agilitar la inmunización en sitios distantes a los vacunatorios. Foto: Cortesía Municipio de Riobamba

Con Juanito, un títere que usa un poncho rojo y habla en kichwa, se explica a la población todo sobre la vacuna contra el covid-19.

A través de títeres, las brigadas médicas del Ministerio de Salud se acercan a los habitantes de las comunidades indígenas de Colta y Guamote, dos cantones de Chimborazo, donde la vacunación no ha tenido el éxito esperado.

En esos dos cantones, donde la mayor parte de la población vive dispersa en los páramos, el desafío es llegar a sitios de difícil acceso y encontrar infraestructuras adecuadas para el proceso. Además, las personas temen a los médicos y creen en supuestos efectos adversos de la vacuna.

En Guamote, solo el 9,2% de los 35 210 habitantes completó su esquema de vacunación, mientras que en Colta es del 10,8% de los 44 701 habitantes. Las dos localidades tienen los porcentajes más bajos de inmunización de Chimborazo. En esa provincia hay 122 968 personas con sus esquemas completos.

Cristian Silva, coordinador zonal de Salud, dice que, a diferencia de las urbes donde hay una alta concurrencia, en la zona rural hay dificultades de movilidad, lo que complica el arribo de las personas a los vacunatorios instalados.

“Las brigadas móviles son nuestra mejor alternativa para llegar a las comunidades, pero, pese a los esfuerzos de los equipos, detectamos que aún hay resistencia a las vacunas”, explica Silva.

La semana pasada un equipo de vacunadores se movilizó a Jatunpamba, una comunidad ubicada a 45 minutos de Colta. Allí viven 250 familias y hay una gran cantidad de adultos mayores; un segmento considerado de alta vulnerabilidad al coronavirus.

El equipo recorrió los caminos lastrados durante al menos tres horas, pero solo aplicaron 35 dosis. Muchas personas prefirieron no inocularse por temor a la reacción.

“La gente dice que, al vacunarse, uno se queda estéril o que se enferma y ya no puede trabajar. Los médicos ya nos explicaron que no es así, pero aún hay temor y por eso no acuden”, dice José Anilema, presidente de la comunidad.
Juanito, el títere que acompaña a los vacunadores, explica que el dolor de cabeza, escalofríos o un ligero malestar corporal son normales tras recibir la inmunización.

“Pero ese malestar termina en pocas horas, mientras que las defensas que adquiere el cuerpo pueden salvar su vida y evitar más contagios”, les dice a las personas que esperan su turno en las unidades médicas comunitarias.

Silva dice que también los médicos de los subcentros trabajan en una campaña para informar a los pacientes sobre los beneficios de vacunarse, y para desmentir los mitos entorno a la vacuna.

Él acompaña ocasionalmente a las brigadas para atender personalmente las inquietudes de la gente. “Algunas personas tienen una reacción normal a la vacuna y se debe a que se trata de un virus desactivado, pero no hay razones para alarmarse”.

En las últimas ocho semanas los equipos de vacunadores inmunizaron a 800 personas a través de las brigadas en Colta y Guamote.

Las autoridades preparan la aplicación de vacunas de la marca Cansino, que requiere de una sola dosis, en los sectores con mayores dificultades de movilización como, por ejemplo, las comunidades de Cañi, una parroquia de Colta. Ellos trabajan en un estudio de prioridades para determinar los poblados donde funcionará mejor la monodosis.

Las vacunas de la misma marca se aplicarán en las comunidades indígenas de Cotopaxi y Pastaza, donde también hay dificultades por las largas distancias. Esta semana se iniciaron los diálogos con las nacionalidades amazónicas para solicitar los permisos de ingreso.

La vacunación en las 11 parroquias rurales de Riobamba, donde había desafíos similares, mejoró esta semana. Las brigadas aplicaron más de 1 900 dosis en todas ellas.

Napoleón Cadena, alcalde de Riobamba, cuenta que los diálogos directos con las autoridades parroquiales y dirigentes comunitarios han mejorado el nivel de aceptación de las personas. El Cabildo, que firmó un convenio con el Ministerio de Salud, facilitó la movilidad de los brigadistas a las comunidades distantes.

“Nuestros esfuerzos ahora se concentrarán en fortalecer la vacunación en el sector rural. Nos preocupaba el ausentismo, pero en las últimas jornadas tuvimos más gente que acudió a los centros comunitarios”, dijo Cadena.