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Un grupo élite de bomberos combatirá incendios forestales

Los rescatistas de Cotacachi y de Otavalo, de Imbabura, unieron recursos para formar una Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales. Foto: cortesía Cuerpo de Bomberos de Cotacachi

Cuatro columnas de humo que salen de las lomas de Imantag, en el cantón Cotacachi (Imbabura), son una alerta de que hay problemas. Las llamas amenazan con llegar al Parque Nacional Cotacachi-Cayapas.

Los socorristas del Cuerpo de Bomberos local, así como de los cantones de Otavalo, Antonio Ante e Ibarra, atienden otras emergencias y no pueden combatir este incendio.

Ante un panorama como ese, el Comando Provincial de Bomberos debe solicitar el apoyo a la Primera Zona Bomberil, asentada en Quito, para que envíe a las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF).

Se trata de un grupo élite, compuesto por 92 expertos en el combate del fuego en áreas verdes, que está listo desde hace tres meses. Ellos están en capacidad de movilizarse y de prestar ayuda en cualquier parte del país, cuando la capacidad de los bomberos locales haya sido superada.

Aunque el humo en Imantag fue real, por la quema de arbustos, el incendio fue ficticio, como parte del primer ejercicio nacional que se realizó en abril del 2021 para la acreditación de las BRIF en Cotacachi.

“Los brigadistas forestales debemos tener vehículos para el transporte del personal y herramientas. Pero también un sistema de comunicaciones, carpas, cocinas y baños portátiles, entre otros.

La idea es que podamos viajar, apoyar en el sitio del desastre y subsistir sin ayuda de nadie, hasta por 48 horas”. Así explica Giovanni Zamora, comandante del Cuerpo de Bomberos de Cotacachi y miembro de las BRIF.

Recuerda que en el terremoto del 2016, que afectó a Manabí y Esmeraldas, llegaron muchos voluntarios. Pero la mayoría necesitaba ayuda para alimentarse y pernoctar. Se generaron más conflictos que soluciones. Eso inspiró la necesidad de certificar a los especialistas en diversas áreas, como la de incendios.

La certificación tiene el aval del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias, como ente rector de la prevención, protección y extinción de incendios. Esta institución estatal impulsó la creación del BRIF, con el apoyo de la Primera, Segunda y Tercera Zonas de los Bomberos del Ecuador.

El objetivo es contar con equipos especializados para enfrentar este tipo de deflagraciones, que se repiten cada año.

En el 2020 se produjeron 2 336 incendios forestales, que destruyeron 27 904 hectáreas. Es la mayor destrucción que han provocado los incendios forestales en los últimos seis años.

Las personas son las responsables de iniciar las quemas en un 99%. La mayoría está vinculada con la ignición de residuos agrícolas. Aunque, también hay casos de excursionistas que no apagan bien una fogata o que lanzan cigarrillos encendidos.

Unos 300 bomberos de diferentes provincias se inscribieron para alcanzar el reconocimiento como miembros de las BRIF. Empero, por la pandemia del covid-19, los socorristas fueron divididos en dos grupos.

En el primero participaron 120 bomberos de Guaranda, Ibarra y Cañar. Otras instituciones pequeñas formaron mancomunidades, como los rescatistas de Cotacachi y Otavalo. También en los cantones de Loja y de Los Ríos. El objetivo era sumar esfuerzos y recursos para cumplir los requisitos que exigía la certificación.

Es la explicación de Marco Quinatoa, teniente del Cuerpo de Bomberos de Quito, que actuó como comandante durante el último simulacro.

Con una radio portátil seguía los detalles del ejercicio, debajo de una carpa en la que se estableció el puesto de mando unificado. Ahí, los jefes de los cinco grupos de bomberos le informaban detalles de la operación.

Como si se tratara de un incendio real, los equipos salieron en la noche hasta las lomas de Imantag. Ahí pernoctaron. La idea era evaluar el avance de las llamas desde los pajonales hacia el Parque Cotacachi-Cayapas. Ahí, el combate al fuego se tornaría complicado, por la presencia de árboles y la falta de vías.

Las primeras horas del día, cuando hay más claridad y menos viento, están consideradas como el tiempo ideal para la lucha contra el fuego.

Otro aliado es la tecnología. Los bomberos de Ibarra cuentan con un camión denominado Comando Autónomo de Comunicaciones. Se trata de un vehículo que dota de señal a todas las radios de los rescatistas.

También posee Internet móvil, que garantiza datos sobre las direcciones de vientos y lluvias, entre otras cosas, que se trasmiten inmediatamente a los brigadistas que están en el campo, explica el bombero Diego Ruales.