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La última vez que el volcán Sangay tuvo una fuerte erupción fue en 2022 y 2023. Desde entonces, su comportamiento se ha caracterizado por episodios como el que se presentó este 20 de septiembre de 2026, según el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional.
Fernanda Naranjo, vulcanóloga del Instituto Geofísico, explica que la reactivación de este fin de semana no fue tan significativa, por lo que se espera que vuelva a su comportamiento habitual, sin embargo, es considerada una de las más relevantes de 2026. Este breve episodio apenas duró 40 horas.
Esta manifestación eruptiva del volcán Sangay se produjo por un proceso de desgasificación, es decir, emitió gases, columnas de cenizas de hasta 3 kilómetros de altura, explosiones e incandescencia. Debido a la velocidad y la presencia de los vientos, la ceniza fue a parar en zonas de Chimborazo, como las comunidades Guarguallá Grande y Chico, en el cantón Guamote. También hubo reportes de caída de material en Riobamba.
Por la altura de las columnas de la ceniza y la incandescencia fue posible observar estas anomalías que están dentro de los rangos normales de la actividad del Sangay, explica Naranjo.
Naranjo manifiesta que en 2022 se produjeron lahares (flujo de lodo, agua y escombros volcánicos), debido a que hubo mucho material que salió del volcán y fue movilizado por las fuertes lluvias.
Estos lahares se desplazaron por el río Volcán y luego hacia el río Upano, donde se formó un dique que bloqueó el paso por el puente en Macas. Esa especie de laguna recién desapareció el año anterior, recuerda la vulcanóloga.
La reactivación de septiembre de 2026 se registra luego de tres meses cuando se tuvo algo parecido.
Mientras el volcán sigue su proceso eruptivo, el Instituto Geofísico mantiene un monitoreo constante e incluso en marzo de 2026 se realizó un sobrevuelo para analizar su comportamiento.
La especialista dice que a varios kilómetros del volcán Sangay se han instalado redes sísmicas, de infrasonido, cámaras y sensores remotos que registran toda la actividad. También se cuentan con imágenes satelitales para medir la temperatura. Igualmente, los técnicos del Instituto Geofísico realizan campañas de campo donde usan drones para observar los depósitos de material que bajan por los ríos Volcán y Upano.
Por ahora, los informes del Geofísico indican que el volcán Sangay tiene un comportamiento normal. Al estar en una zona montañosa y sin población en los alrededores, provoca daños con su ceniza y a las comunidades situadas en el occidente y noroccidente, es decir, en Chimborazo.
El último episodio eruptivo del volcán Sangay, ubicado en la provincia de Morona Santiago, se produjo en 1628.
El Instituto Geofísico informó en su portal digital que el último periodo eruptivo habría empezado en 1628. Se conoce que en ese entonces, el volcán emitió una gran columna de ceniza que se dirigió hacia el noroccidente hasta 50 km de distancia, afectando a la ciudad de Riobamba, por la caída de ceniza.
Según el Geofísico, es uno de los volcanes más activos del Ecuador y mantiene una actividad eruptiva constante. Tras esa pausa de 400 años se reactivó el 7 de mayo del 2019 y su actividad no había tenido manifestaciones tan intensas como la del domingo 20 de septiembre del 2020.
Ese día, una fuerte erupción generó una columna de ceniza de 10 kilómetros de altura, desde el nivel del cráter. El material volcánico llegó hasta Guayas, Manabí y Santa Elena, pasando por Los Ríos, Chimborazo y Bolívar.
El Sangay es uno de los volcanes más activos de Ecuador
El episodio duró aproximadamente 40 horas. Según Fernanda Naranjo, vulcanóloga del Instituto Geofísico, la reactivación de este fin de semana no fue muy significativa y se espera que el volcán vuelva a su comportamiento habitual, aunque es considerada una de las más relevantes de 2026.
La ceniza cayó principalmente en las comunidades Guarguallá Grande y Chico, en el cantón Guamote, provincia de Chimborazo. También se reportó caída de material en Riobamba. La dispersión de la ceniza dependió de la velocidad y dirección de los vientos, y las columnas alcanzaron hasta 3 kilómetros de altura durante este proceso de desgasificación.
Se generaron lahares, es decir, flujos de lodo, agua y escombros volcánicos, que afectaron a Macas. Naranjo explica que hubo mucho material expulsado por el volcán que las fuertes lluvias movilizaron. Estos lahares bajaron por el río Volcán y luego hacia el río Upano, donde se formó un dique que bloqueó el paso del puente en Macas; esa especie de laguna desapareció recién el año anterior.
A través de redes sísmicas, de infrasonido, cámaras, sensores remotos e imágenes satelitales.
Además, los técnicos realizan campañas de campo con drones para observar los depósitos de material que bajan por los ríos Volcán y Upano, y en marzo de 2026 se hizo un sobrevuelo para analizar el comportamiento del volcán.
El domingo 20 de septiembre de 2020, cuando generó una columna de ceniza de 10 kilómetros de altura. El material volcánico llegó hasta Guayas, Manabí y Santa Elena, pasando por Los Ríos, Chimborazo y Bolívar. Esta erupción ocurrió tras la reactivación del volcán el 7 de mayo de 2019, luego de casi 400 años de pausa desde su último periodo eruptivo registrado en 1628.