
Ecuador atraviesa días marcados por contrastes climáticos. Mientras fuertes lluvias afectan amplias zonas del país, las precipitaciones siguen sin llegar con la misma intensidad a áreas estratégicas para la generación hidroeléctrica.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) emitió la Advertencia Meteorológica N.º 22, vigente entre el 2 y el 5 de abril de 2026, que alerta sobre precipitaciones de variable intensidad acompañadas de tormentas.
Según el organismo, la Amazonía concentra los eventos más intensos, con acumulados diarios que pueden alcanzar entre 32 y 54 milímetros.
En el Litoral se prevén lluvias de hasta 41 milímetros por día, sobre todo en el norte de Esmeraldas, Santo Domingo, Los Ríos y sectores de Manabí, Guayas y El Oro.
En la región Interandina, las precipitaciones serán moderadas, con mayor incidencia en zonas de la cordillera occidental y áreas interiores de Pichincha.
#AdvertenciaMeteorológicaEc #22 | Se prevén lluvias de variable intensidad en la región Amazónica y en sectores puntuales del Litoral e Interandina.
— INAMHI Ecuador 🇪🇨 (@inamhi_ec) April 2, 2026
Se ha emitido la siguiente advertencia, con vigencia del 02 al 05 de abril de 2026.
Mayor detalle a continuación: pic.twitter.com/XUylDPOqFV
El Inamhi advierte posibles acumulaciones de agua en viviendas, afectaciones viales por niebla y caída de árboles, así como crecidas de ríos en la Amazonía y el norte del Litoral.
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El panorama resulta distinto en sectores donde se ubican centrales hidroeléctricas clave. Allí, las lluvias han sido insuficientes, lo que mantiene presión sobre el sistema eléctrico nacional.
El embalse de la hidroeléctrica Mazar registra una situación crítica. Hasta el 3 de abril de 2026, su nivel descendió más de 14 metros debido a la escasez de precipitaciones y al aumento de la demanda energética. Esta central forma parte del Complejo Hidroeléctrico Paute, ubicado entre Azuay y Cañar, una zona clave para la generación eléctrica del país.
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El Inamhi atribuye este escenario a la combinación de humedad en niveles altos de la atmósfera, divergencia asociada al Alta de Bolivia, convergencia de vientos y el paso de ondas ecuatoriales. Estos factores favorecen precipitaciones en ciertas regiones, mientras otras permanecen con déficit hídrico.
La central Coca Codo Sinclair, situada entre Napo y Sucumbíos, también se mantiene bajo observación ante la variabilidad climática.