Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Coca Codo Sinclair opera muy por debajo de su capacidad debido a la reducción de caudales. La caída en su generación obliga a sostener el sistema con otras hidroeléctricas, lo que acelera el consumo del embalse Mazar.
Según datos del Operador Nacional de Electricidad (Cenace), Ecuador registró una producción eléctrica de 50 719 MWh hasta las 12:00 de este martes 31 de marzo de 2026. De ese total, el 70,3 % provino de centrales hidroeléctricas y cerca del 30 % de plantas térmicas, que operan con combustibles fósiles.
La cifra confirma la alta dependencia del sistema eléctrico del recurso hídrico. Las centrales de Paute, Coca Codo Sinclair y Sopladora se mantienen como los principales ejes de la generación en el país.
A pesar de ser la mayor central del país, Coca Codo Sinclair, ubicada entre Napo y Sucumbíos, no está operando a plena capacidad. La planta, que tiene una capacidad instalada de 1 500 megavatios, genera actualmente alrededor de 445 megavatios, cerca del 29 % de su capacidad.
La principal causa es la reducción de caudales, que limita la generación. El período de estiaje en la vertiente oriental, donde se ubica el río Coca, suele extenderse de octubre a marzo.
Según la Comisión Ejecutora Río Coca, este lunes 30 de marzo el caudal medio que ingresó a la central fue de 110 metros cúbicos por segundo. En el mismo período del año pasado, el caudal fue de 193 metros cúbicos por segundo.
A diferencia de otras hidroeléctricas, Coca Codo Sinclair es una central de pasada. No tiene embalse para regular el agua, por lo que su producción depende directamente del caudal del río.
Por su parte, las centrales de Paute y Sopladora, que integran el Complejo Hidroeléctrico Paute, en el Austro del Ecuador, operan casi al tope de su capacidad. Esta presión ha obligado a utilizar con mayor intensidad el embalse Mazar, también parte del complejo, cuyo nivel desciende con rapidez.
En menos de un día, el reservorio perdió más de un metro de agua, pese a su extensión de 31 kilómetros. A las 12:00 de este martes, el nivel se ubicó en 2 141,6 metros sobre el nivel del mar. Actualmente se ubica a más de 10 metros de la cota máxima de 2 153 metros.
La rapidez del descenso del nivel de agua preocupa, ya que no existen caudales suficientes para recuperar el embalse. El problema radica en la falta de lluvias en la zona de influencia del reservorio.
Al mediodía de este martes, el ingreso de agua alcanza los 14,55 metros cúbicos por segundo, un nivel bajo frente al promedio de febrero, que fue de 90,6 metros cúbicos por segundo.
Para Ricardo Buitrón, experto energético, el rápido descenso del embalse Mazar, sumado a los bajos caudales, reduce la capacidad de respuesta del sistema eléctrico ecuatoriano. Además, la falta de suficiente respaldo de centrales térmicas para compensar estas caídas eleva el riesgo de un déficit en el corto plazo; es decir, podrían producirse cortes de luz, especialmente si las lluvias no se recuperan de forma sostenida.
Te recomendamos