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Tres colores para vivir el distanciamiento

En el mercado del Salto, en Latacunga, hay congestión.

En el mercado del Salto, en Latacunga, hay congestión.

En el casco comercial y bancario de Esmeraldas (centro), las actividades se desarrollan casi de manera normal. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

Para pasar del aislamiento a la ‘nueva normalidad’ se fijaron tres conjuntos de reglas distintas, según el comportamiento del covid-19 en cada cantón.

El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional estableció tres colores para arrancar con la etapa del distanciamiento social. Actualmente, el 65% de la población está en semáforo amarillo.

El 4 de mayo, los 221 cantones empezaron en rojo, que implicó prácticamente las mismas limitaciones de la cuarentena, con algunas excepciones.

Los cambios principales fueron en movilidad. Se amplió el horario para entregas a domicilio y se autorizó el transporte interprovincial de encomiendas.

La reanudación de operaciones se evidenció de a poco en las calles de las ciudades que, pese a estar bajo un semáforo rojo, buscaron formas para evadir controles y resguardarse en permisos de circulación.

Una semana después del anuncio de una nueva etapa de la emergencia sanitaria, las autoridades locales autorizaron paulatinamente su cambio al semáforo amarillo.

En el mercado del Salto, en Latacunga, hay congestión. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Los primeros cantones en arrancar con esta fase fueron Daule (Guayas), Palora y Santiago de Méndez (Morona Santiago). Luego se sumaron las ciudades más pobladas.

El ajetreo retornó al espacio público y el irrespeto a las medidas de prevención se vivió a diario, principalmente en los alrededores de mercados.

Por ejemplo, el movimiento comercial en Ambato ha sido intenso pese a que esta urbe se encuentra en semáforo amarillo desde hace más de 10 días.

Locales comerciales abiertos, congestión vehicular, ferias improvisadas, el comercio informal y decenas de personas que realizan todo tipo de actividades impiden que se respete el distanciamiento social.

En Quito se reactivó de forma parcial el transporte público. Hay más autos particulares y gente en las calles. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Cientos de comerciantes ofertan ropa, alimentos, legumbres y otros productos, a pesar de los controles de los agentes municipales. Pocos cumplen las normativas de bioseguridad como el uso de la mascarilla.

La tónica es la misma en casi todas las urbes grandes como Quito, Guayaquil, Ambato, Ibarra o Riobamba. Todas con el semáforo amarillo.

Pero un ambiente similar también se vive en los cantones que aún se rigen en rojo.

Eso ocurre en la ciudad de Esmeraldas, donde los comerciantes retornaron a las calles en la última semana y trajeron de nuevo el alboroto que tenía la ciudad antes de la pandemia.

El confinamiento y distanciamiento social obliga a la creación de ordenanzas y a la fijación de nuevas sanciones.

En esta ciudad incluso se torna difícil el control de las zonas donde persisten las reuniones en los exteriores de las viviendas y en las calles. Los operativos se reforzaron con la participación de policías y militares.

En Cuenca se habilitó el tranvía por 60 días más. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

El mayor movimiento en casi todas las ciudades se registra en las mañanas, pese a que el horario del toque de queda se amplió para todo el sistema de semaforización con ese mismo objetivo. La falta de transporte público y las restricciones para vehículos particulares motivan a salir principalmente durante las primeras horas del día.

En la zona céntrica de Daule hay más circulación de peatones y autos. Los vendedores se toman las veredas. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

54 % de los cantones siguen en rojo

119 de los 221 cantones del país se encuentran en rojo. El horario de toque de queda es de 18:00 a 05:00 y los autos particulares solo pueden circular un día a la semana (según el número de placa). Los buses de transporte urbano no circulan. Aún así, la población sale a realizar todo tipo de gestiones como se evidencia en ciudades como Esmeraldas o Latacunga, en cuyas provincias no existen aún cantones con el semáforo amarillo. Los controles se refuerzan pero no son suficientes.

Los que se adaptan al amarillo

Hasta ayer sumaban 100 cantones en todo el país en esta etapa. En este grupo constan varias ciudades grandes y capitales provinciales como Guayaquil, Quito, Cuenca, Ibarra, Ambato, Riobamba, Santo Domingo, Machala, entre otras. Aunque no todas las actividades están del todo permitidas, el movimiento comercial se apoderó esencialmente de las zonas céntricas. Hay más modalidades de transporte. Los controles vehiculares se redujeron y los autos pueden circular tres días a la semana.

Los comercios colocan barreras para atender clientes. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Solo dos cantones en verde

Daule (provincia del Guayas) y Aguarico (de Orellana) son las únicas localidades que viven bajo la modalidad el semáforo verde. En estas jurisdicciones prácticamente se desenvuelven las mismas actividades como antes de la emergencia sanitaria. En los locales comerciales se coloca señalética para evitar aglomeraciones y se permite un 50% de aforo, aunque pocos respetan el distanciamiento social. Vehículos, bicicletas, motos, tricimotos y buses de transporte urbano circulan en todo el territorio.