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El desempleo es el reflejo del terremoto financiero

Óscar Vilas / El País

Cuando todo parece indicar que lo peor de la crisis ya pasó, América Latina está a la espera del rebote que recién llegaría en 2010. El incremento  del desempleo es la herencia que ha dejado el terremoto financiero.

La caída del consumo y el significativo aumento del desempleo fueron dos de los efectos más notorios que la crisis tuvo en la región. Únicamente Uruguay y Brasil  consiguieron escapar de un aumento de la desocupación tras el recrudecimiento de la crisis hace un año.

En el primero, la tasa de desempleo decreció de 7,8% en septiembre de 2008 a 6,9% en julio pasado, mientras que en Brasil -donde el empleo había registrado un notorio deterioro desde el año pasado- la situación estaría mejorando poco a poco.

En agosto, el país más grande de Sudamérica consiguió crear un total  de 282 841 nuevos empleos. No obstante, en el peor momento de la crisis se había destruido 652 946 empleos.

En otros países, las cosas son bastante peores. En Chile, el desempleo  llegaba en junio al 10,7% contra 7,8% de septiembre 2008. En Colombia, pasó del 11% al 12,6% y en México -la economía más afectada  por su dependencia con EE.UU.- la desocupación pasó del 4,25% al 6,12%.

Por su parte, en Argentina se produjeron dos incrementos consecutivos trimestrales del desempleo y actualmente  llega al 8,8% de la población económicamente activa, lo que equivale a ocho décimas más que en 2008.

Según los analistas, los efectos del terremoto financiero no fueron mayores por dos razones. La primera es que los fundamentos de la mayoría de las economías regionales se encontraban  en mejores condiciones para enfrentar la crisis. La segunda fueron por los paquetes  de estímulo que buena parte de los gobiernos regionales pusieron en marcha para preservar los niveles de producción, el consumo y el empleo.

Las últimas cifras comparables permiten evidenciar que el récord en desempleo lo lleva Puerto Rico, en donde la tasa de desocupación alcanza el 16,5% de la población económicamente activa.  En el segundo lugar está Colombia, cuyo último balance señala que el desempleo llegó al 11,7%, mientras el tercer lugar lo ocupa Chile con un 10,7%. 

Estas son, de las naciones en las que son comparables las cifras, las que aún registran cifras de más de un dígito. En la lista se ubican Argentina con un 8,8%, Venezuela con un 8,5%, Ecuador con 8,3%, Uruguay con 6,9%  y México con el 6,12%.

¿Cuáles han sido las herramientas usadas por los países para estimular la creación de puestos de trabajo? Ha habido, por decirlo de alguna forma, un abanico de mecanismos.

Desde hacer nada, como el caso de Venezuela, pasando por créditos a través de la banca para estimular la creación de empresas y el incremento de la producción, como en Ecuador, o apoyo al microempresario o subsidio de hasta 20% a los trabajadores de sueldos bajos que estén entre los 18 y 24 años, como pasa en Chile, hasta llegar, en la mayoría de las naciones, a impulsar las obras de infraestructura.

Este último ha sido el “caballito de batalla” del Gobierno colombiano, al que desde 2008, poco antes de que estallara la crisis, destinó para la infraestructura 23 billones de pesos, que se sumarían a 32 billones que, calculó, invertiría este año el sector privado.

Los estimativos que había hecho Planeación Nacional señalaban que con este “plan de choque” se crearían 80 000 nuevos puestos de trabajo. A esto se suman los subsidios en tasa de interés para la compra de vivienda que ha otorgado el Gobierno colombiano y que se extenderán hasta diciembre de 2010.

A través de este programa se espera no solo acabar con los inventarios que hay en vivienda, sino impulsar el sector de la construcción y de paso la mano de obra. Sin embargo, ya el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, ha dicho que lo hecho desde abril en este frente se empezaría a ver reflejado a finales del año. En Ecuador, el diálogo tripartito (empleadores, empleados y Gobierno) se ha reactivado.

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