25 de June de 2009 00:00

Una demostración de poderío bélico abrió el ingreso a la Alba

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Martín Pallares. Desde Venezuela

Un impactante acto de poderío bélico y de cargada retórica socialista fue la antesala de la ceremonia en la que Ecuador protocolizó su ingreso a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba).

Los presidentes y cancilleres de los gobiernos miembros de la Alba, asistieron -por invitación del presidente venezolano  Hugo Chávez- a una parada militar con ocasión de los 188 años de la Batalla de Carabobo, con la que  Venezuela selló su independencia.

Rumbo a EE.UU.
Correa y su comitiva, en la que están los ministros Fander Falconí (RR.EE.), Ricardo Patiño (Política), Diego Borja (Política Económica), tenían previsto partir en la noche a Nueva York.
En esa ciudad, el Presidente dictará una conferencia sobre la crisis global.

Durante más de dos horas, enormes columnas de carros blindados, batallones de soldados y comandos, así como un espectáculo con aviones ultramodernos de combate, pasaron frente a la tarima donde se hallaba Chávez junto con Rafael Correa. Con ellos también figuraban los mandatarios de Bolivia y Nicaragua, así como los primeros ministros de Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadina. También asistió la Canciller de Honduras.

“Patria, socialismo o muerte”, pronunció en tono solemne, como solicitud para poder comenzar el desfile, un jefe militar que estaba al mando de un carro blindado. El presidente Chávez le respondió: “Venceremos”, en un marcado tono marcial.

Inmediatamente se  inició el desfile militar en el cual participaron cadetes de los países miembros. Durante toda la parada, el sonido ensordecedor de los aviones F-16 y de varias flotillas de flamantes Sukhoi que volaron a baja altura, acallaban el discurso nacionalista y marcial que hizo un maestro de ceremonias.

Al final, el ingreso de los equipos blindados produjo un sobrecogimiento colectivo. Esa imagen fue graficada por un periodista extranjero como “una imagen salida de la Unión Soviética”, mientras que el locutor de la parada hablaba de “una revolución socialista, pacífica pero armada”.

El desfile fue observado por los delegados de los países miembros y por algo más de 1 000 personas que se habían apostado a los costados de la imponente avenida que conduce al monumento a la Batalla de Carabobo. Josué, un humilde padre de familia de cinco chicos que llegó desde Zulia, gritaba emocionado al ver pasar a su presidente que “después de Dios, viene Chávez”. Cuando hubo terminado el desfile, Hugo Chávez pronunció un encendido discurso.

En su intervención, el Presidente venezolano hizo mucho énfasis en su idea de que la batalla de Carabobo representa la lucha del pueblo latinoamericano en contra las oligarquías vinculadas con las potencias extranjeras.

“Carabobo está aún pendiente” exclamó el Mandatario venezolano, que estaba junto con Correa, quien se convirtió en la figura más destacada de la cita luego de Chávez. El discurso fue, en definitiva, una exaltación a ciertos emblemas de los que se ha apropiado el Gobierno venezolano: Bolívar, el socialismo, la  Patria, la soberanía y la integración latino americana.

Luego del desfile que se realizó en Carabobo, los representantes de los gobiernos viajaron en helicóptero hasta Maracay donde en la tarde se realizó la ceremonia de incorporación a la Alba de Ecuador, San Vicente y las Granadinas así como de Antigua y Barbuda. Ecuador había participado hasta ahora como observador de ese foro que tiene nueve socios.

Portavoces oficiales venezolanos no se han cansado de calificar a la incorporación de Ecuador como “histórica”, mientras que Correa destacó la importancia política de la Alba, desechando así las críticas que apuntan a que los países que integran esta iniciativa no representan un mercado complementario para el Ecuador.

Incluso hay voces venezolanas que se han mostrado críticas con el organismo. “La Alba es el club de los ‘tírame algo'’, de países que están esperando que (Venezuela) los apoye con dinero, con proyectos, aviones, etcétera”, señaló el internacionalista Adolfo Taylhardart, quien también fuera embajador venezolano en varios países entre las décadas de los 60 y 90.

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