El censo presencial en Ecuador representa un desafío para la población Lgbti+

Imagen referencial. El INEC tiene previsto aplicar estrategias para que las personas puedan reportar directamente su información con “algún grado de privacidad” en el censo. Foto: Freepik




Tensión y temor. Esto siente Daniela (nombre protegido), al pensar que en las últimas preguntas del censo deberá hablar abiertamente sobre su identidad de género y orientación sexual.

Este proceso de recopilación de datos se hará de manera presencial desde el 7 de noviembre hasta el 18 de diciembre de 2022. La modalidad en línea estará disponible solo hasta mañana, 31 de octubre.

Las preguntas 37 y 38, que son las últimas de este cuestionario, hacen referencia a cómo las personas se identifican según su género y sobre su orientación sexual. Estas interrogantes deben ser con­tes­tadas solo por personas ­mayores de 18 años.

Daniela (19 años) se identifica como una persona femenina, que siente atracción física por las mujeres. Su descubrimiento empezó cuando estaba en el colegio y lo asumió a los 17 años. “Me enamoré de una chica, nunca he tenido novio y mis padres no lo saben”.

Las personas de la comunidad Lgbti+ (Lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales y otras diversidades sexogenéricas), que viven con sus padres; o los adultos, que tienen ya una familia conformada; tendrán limitaciones para responder acorde a su realidad estas preguntas del censo, por temor a sufrir discriminación, rechazo o violencia física o psicológica, refiere Danilo Manzano, director de la Fundación Diálogo Diverso.

Otros pueden considerar que esta información es “íntima” y no debe ser expuesta, menciona Efraín Soria, presidente de la Fundación Equidad. “Aunque contamos con leyes y la homosexualidad fue despenalizada hace 25 años, la discriminación es el pan de cada día de toda la gente Lgbti+”.

Esta certeza, en ciertos casos, los obligará a ignorar su realidad y a responder acorde a lo que su familia o pareja creen. Esto provocará un sesgo en los resultados y no permitirá conocer en su totalidad en qué condiciones vive esta población, según colectivos Lgbti+.

Otra limitación, que advierten los representantes de organizaciones que trabajan en favor de esta población, es que al excluir a los niños, niñas, “niñes” y adolescentes, el censo tendrá un subregistro.

“Es un terrible error asumir que un ser humano descubre su orientación sexual, identidad de género o expresión de género cuando cumple los 18 años. La sexualidad se construye desde la infancia y se desarrolla a lo largo de la vida de una persona”, explica Manzano.

La experiencia

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), que recopilará y analizará estos datos, menciona que si bien es “escasa” la experiencia internacional en la medición de la identidad de género y orientación sexual, en la mayoría de encuestas especializadas, la edad promedio para investigar la temática está alrededor de los 18 años, sobre todo para la definición de la orientación sexual.

En Ecuador, esta es la primera vez que se incluyen en el censo preguntas relacionadas con la diversidad sexogenérica de las personas. Mientras tanto, México y Argentina ya tienen experiencia.

Diálogo Diverso reconoce que, aunque existen limitantes, la iniciativa es positiva, porque al visibilizar a la comunidad Lgbti+, el Estado conocerá si tienen vivienda propia, tienen acceso a la salud, su nivel de estudios y otros. En total, el censo tiene 70 preguntas.

Esto resultados, si bien no representarán al 100% de la población Lgbti+, permitirán que el Estado construya políticas públicas, sostiene Manzano. Por esto, sugiere que la población se eduque y responda de manera “técnica, sin apasionamientos conservadores”.

Las alternativas

Daniela sabe que es importante visibilizar su realidad, pero teme una reacción negativa de su padre.

En estos casos, el INEC y los colectivos recomiendan a las personas responder estas interrogantes a través del censo en línea, que brinda mayor confidencialidad.

La entidad ha considerado también aplicar estrategias para lograr que todas las personas presentes durante la entrevista censal reporten directamente su información con “algún grado de privacidad”.

Además, la entidad asegura que capacitó a los censistas para que eviten que las personas se inhiban en proporcionar su identidad de género y orientación sexual.

Para Emilio León, asesor psicosocial de Diálogo Diverso, es importante que las familias entiendan que “estamos en otra época, que se eduquen e informen para comprender sobre esta temática y así dejen de discriminar”.

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