Jorge Ribadeneira

News of the World

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10 de July de 2011 00:02

1) Buenos Aires. Argentina es fútbol. El fútbol es pasión, idolatría, igual o más que Evita y Gardel.

Argentina es el gran exportador de futbolistas. La lista de sus ídolos de ayer –comenzando por Maradona- es larga y brillante. Las barras bravas pusieron siempre –y ponen hoy- la emoción y las broncas, como consta en la historia 2011 de River Plate.

Argentina organizó la Copa América para ser campeón y borrar varios agravios. Pero la gran Argentina del gol está hoy en peligro de ser eliminada. En su casa, en su campeonato.

Lo triste es que hay un presunto gran culpable. Y lo más amargo es que se llama Leonel Messi. Un rosarino que a los 13 años se fue a Barcelona y que allá creció unos centímetros y se convirtió en el mejor futbolista del mundo. El problema es que los entrenadores –el gran Maradona y el oscuro Batista- no descubren la fórmula para usar a la súper ‘Pulga’.

¿Qué hacer? Unos sugieren que cambie la alineación y ponga en la cancha a otros 10 jugadores dedicados exclusivamente a preparar los goles de Messi. Algunos se atreven a mencionar a la madre de esos remedos de futbolistas que solo brindan a su patria asquerosos empates. Y, finalmente, surgen voces que propician, como la solución ideal, que le sienten a Messi en el banco de suplentes y chao. Mañana veremos cuál fue la fórmula aprobada.

2) Londres. Increíble. Hoy murió en el Reino Unido el semanario dominical News of the World, nacido hace 168 años, actualmente con más de dos millones de ejemplares de circulación ¿Quién lo mató? ¿El gobierno de Cameron? ¿La justicia? No.

La orden de muerte fue acatada por Rudolf Murdoch, el multimillonario de Australia y hoy ciudadano estadounidense, dueño de ese y otros periódicos, radios y televisoras, además de equipos de béisbol y otras minucias.

¿Por qué murió? Porque el siempre escandaloso News of the World se extralimitó. Ya había inventado las memorias de un estrangulador y disfrazado a sus periodistas de sultanes o policías para entrevistas falsarias. Ya había llegado a muchos extremos.

Pero llegó al colmo de los colmos cuando se estableció que había ingresado ilegalmente –con fines de espionaje noticioso- a 4 000 teléfonos celulares, en busca de exclusivas. Murdoch –como lo dijimos- acató la orden de muerte. ¿Quién la dictó? Esto es extraordinario. Fueron los lectores, que dejaron de comprar, y los anunciantes, que ya no enviaron sus avisos a News of the World.

Comentario: frente a semejante monstruo, la prensa ecuatoriana –en general- suena a normal y tranquila, con errores humanos. Con razón, los ecuatorianos la trataron bien en la consulta.

La pregunta relativa a la prensa fue la que obtuvo el mayor número de votos por el No, entre las 10 que fueron formuladas el 8 de mayo, pese a que antes funcionaron cuatro años de impugnaciones y ataques.