Jorge Ribadeneira

Las cosas de mi país

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El discurso del nuevo presidente del Ecuador,Lenin Moreno, el 24 de mayo, al asumir el mando, fue algo más que un canto de victoria luego de una elección reñida y polémica. Incluyó el anuncio de conceptos diferentes con los del presidente saliente, Rafael Correa, quien minutos antes le había impuesto la banda presidencial. Dejó en claro que los dos personajes discrepan en materias tan interesantes como el periodismo y los altos mandos militares y policiales. Posteriormente, Moreno se estableció en Carondelet y Correa fue al hospital para que le traten de una neumonía felizmente leve y de un cansancio muy fuerte.

Las diferencias entre el saliente Rafael y el entrante Lenin Woltaire se hicieron más públicas y comprensibles en dos temas. Uno, en el periodismo, pues Correa, muy poco tiempo antes de entregar el trono, luego de diez años y cinco meses de mando, se dio el gusto -en la última sabatina- de romper las páginas de un periódico. Tarea que, según anunció un periodista acucioso, realizó por novena vez en su período. Moreno, quien ya había defendido años antes al caricaturista Bonil, hizo lo suyo con el periodismo. Le invitó a una reunión, en la que participaron decenas de comentaristas y reporteros, buena parte de ellos representando a la prensa independiente, algo que no había sucedido en una década pero antes había sido normal en el ambiente ecuatoriano.

Luego, otro momento interesante. La cita del presidente debutante con los jefes militares y policiales, poco después de que se tramitó en la Asamblea el Código de Entidades de Seguridad Ciudadana, con apoyo del gobernante saliente. Un tema polémico que incluye la creación de una guardia civil que se encargaría de la protección de las autoridades, entre ellas del presidente y del vicepresidente. Durante la reunión con los jefes militares y policiales Moreno dijo con énfasis que él confiará su seguridad únicamente a las Fuerzas Armadas y a la Policía, cuya capacidad reconoce. Lo que hizo otra vez Moreno fue poner en práctica conceptos que ya fueron expresados en su discurso inaugural. Se comenta y chismea que hubo inquietud en el correísmo y que, inclusive, se realizó una reunión de los más destacados exponentes de esas filas y el presidente Lenin. Inclusive circuló una foto en la que aparecen Correa y Moreno, los dos personajes de esa cita. No hay, por cierto, detalles de lo que conversaron pero seguramente se habló sobre temas actuales e interesantes.

Por lo demás, los cuatro años próximos serán muy difíciles y duros. Eso es evidente por varios motivos. De eso no hay la menor duda. Siguen bajos -como en los dos últimos años de Correa- los precios del petróleo, cuya caída es en buena parte culpable de la deuda que debe pagar Moreno. Además, no faltan otros problemas, entre ellos el impacto de Odebrecht, que tampoco arremetió en la era correísta. Son las cosas de mi país. Bueno, pues, fuerza Moreno y ecuatorianos.