23 de enero de 2021 00:00

Un yoga más dinámico para reducir medidas

Postura de cuervo. Activa los músculos de los brazos. Mejora la flexibilidad de la espalda. Colaboración Fernanda Franco / Fotos: Diego Pallero / EL COMERCIO

Postura de cuervo. Activa los músculos de los brazos. Mejora la flexibilidad de la espalda. Colaboración Fernanda Franco / Fotos: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Paola Gavilanes

Mucha gente piensa que el yoga es una disciplina pasiva, que sirve únicamente para ganar flexibilidad y para alcanzar un estado de calma, a través de la meditación y de una correcta respiración.

Lo cierto es que esta disciplina milenaria -con sus múltiples variantes- puede incluso contribuir a la pérdida de peso. Una nueva variante -que ya es tendencia en redes sociales como Instagram- se llama power yoga. Esta se desprende del ash­tanga yoga y del vinyasa.

Se trata -apunta la profesora Patricia Pachón- de una alternativa más enérgica y dinámica con la que se potencia la fuerza, el equilibrio, la flexibilidad y la concentración.

Añade que, aunque prima el acondicionamiento físico, con esta variante también se logra una armonía entre la mente y el cuerpo. Eso se traduce en un sistema inmunológico fuerte, capaz de resistir los estragos de varias enfermedades.

Apareció en los años 70, según Pachón, y se ideó, sobre todo, para complementar el entrenamiento de los corredores, nadadores y triatletas.

Se llama postura del elefante. Fortalece los músculos del centro del cuerpo y de los brazos.

Se llama postura del elefante. Fortalece los músculos del centro del cuerpo y de los brazos.

El power yoga combina las posturas o asanas tradicionales con movimientos básicos del mundo fitness. De allí el interés de las personas por sumarse a esta práctica.

Las clases duran por lo general una hora, explica la profesora Fernanda Franco, especializada en Estados Unidos. Participan hombres y mujeres de todas las edades, incluidas aquellas con problemas de espalda o de rodillas.

En efecto, todas las asanas se pueden modificar en función de las necesidades de cada participante.

Ahora, por la emergencia sanitaria, priman los encuentros virtuales, pero Franco es partidaria de contar con asesoría presencial durante los primeros días, sobre todo, cuando se trata de principiantes.

Ella, por ejemplo, visita a sus alumnos en sus domicilios, cumpliendo todas las medidas de bioseguridad. Las asesorías también pueden hacerse en parques o en sitios apartados de la ciudad.

La guía de una persona certificada reduce significativamente el riesgo de sufrir lesiones durante una práctica. Con los conocimientos básicos, las personas ya pueden inscribirse en las diferentes sesiones virtuales. Hay clases que se ofertan a partir de los USD 5. Existen descuentos cuando se opta por planes mensuales o trimestrales.

El paso gigante del rey mono. Tonifica músculos como los cuádriceps e isquiotibiales.

El paso gigante del rey mono. Tonifica músculos como los cuádriceps e isquiotibiales.

Aunque el power yoga contribuye significativamente a la reducción de medidas, para observar resultados a mediano plazo, es indispensable un entrenamiento integral. Aquello incluye el trabajo con pesas y el ejercicio cardiovascular.

El trote, la natación, los saltos con cuerda o el ciclismo contribuyen a la buena salud del corazón. “Es un músculo que requiere de especial atención”, asegura Pachón.

Las expertas coinciden en que las clases de power yoga son bastante entretenidas, porque en cada sesión los participantes experimentan diferentes sensaciones.

Franco cuenta que en el yoga existen alrededor de 100 posturas, mismas que sirven para armar las secuencias. “Por eso, ninguna clase se repite”, dice.

Para un mejor aprendizaje, las clases suelen dividirse en grupos: principiantes, intermedios y avanzados. Los primeros arrancan los encuentros con asanas sencillas, que pueden desarrollarse de pie o sentados sobre una esterilla, un bloque de espuma o una silla. Antes de iniciar la práctica, los participantes cumplen con un ligero calentamiento.

La clave para obtener resultados está en ser constante y en tener paciencia, pues hay posturas que requieren meses de práctica. Una de las más demandantes se llama Uttanasana (pinza de pie). Se trata de una flexión hacia adelante con las piernas estiradas y juntas.

Lo atractivo es que en cada encuentro los alumnos evidencian avances. Están más fuertes, flexibles y coordinados; más concentrados.

“Están presentes en el aquí y el ahora, que es lo importante. Dejan de lado sus múltiples problemas”, sostiene Pachón.

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