4 de enero de 2020 00:00

El turismo se oferta a lo largo de  Yanuncay

Los turistas prefieren caminar algunos tramos de la vía San Joaquín-Soldados para fotografiarse con el entorno, los huertos y el río Yanuncay, que atraviesa cerca de la carretera. Foto: Lineida Castillo/ EL COMERCIO.

Los turistas prefieren caminar algunos tramos de la vía San Joaquín-Soldados para fotografiarse con el entorno, los huertos y el río Yanuncay, que atraviesa cerca de la carretera. Foto: Lineida Castillo/ EL COMERCIO.

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

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A siete kilómetros de Cuenca, entre valles y atravesada por el río Yanuncay, está la parroquia rural de San Joaquín. Allí, dos asociaciones de emprendedores aprovechan esos atractivos y se unieron hace un año para recibir a los turistas.

La agricultura siempre fue la principal fuente económica en esta parroquia de 6 000 habitantes. Los huertos están llenos de hortalizas que se producen de forma orgánica y por eso se la conoce como la ‘Despensa Hortícola del Austro’.

19 agricultores se unieron en la Asociación de Productores Agropecuarios Yanuncay (APAY), en principio para vender directamente su producción y luego para atraer a los más de 2 000 visitantes que llegan cada fin de semana a sus cuatro granjas demostrativas.

Los 20 dueños de los restaurantes de comida típica hicieron algo similar. Se agruparon en la Asociación Gastronómica Barabón para capacitarse y mejorar sus servicios, explicó el presidente de la agrupación y propietario del restaurante Golosinas de Mami Michi, Marcelo Otavalo.

Ambas asociaciones se unieron para diversificar la oferta con sus servicios y agruparon a más emprendedores que realizan otras actividades turísticas, como los recorridos por senderos, visita a los talleres artesanales, cabalgatas y baños de aguas termales.

Son 20 kilómetros entre el centro parroquial y la comunidad Soldados, abierta al turismo rural. La visita empieza en el molino de chocolate El Cisne y el taller de cestería Don Gerardo, para disfrutar del chocolate y admirar la habilidad para elaborar objetos utilitarios con esta fibra.

Luego se atraviesa el Biocorredor Turístico del Yanuncay donde están los 20 restaurantes que ofrecen comida típica como cuy asado, llapingachos, caldo de mocho (borrego) y de gallina criolla, trucha, tamales, humitas y horchata y chicha.

“Garantizamos una comida sana porque aprovechamos los alimentos que produce APAY”, dijo Otavalo. El viernes pasado, a la guayaquileña Sonia Paladines le gustaron los fogones de leña y la comida en ollas de barro, que ofrece la azuaya Julia Guamán.

Todos los fines de semana, Henry Guerrero recorre los cinco kilómetros donde están los restaurantes que hacen probar a los visitantes el yogur casero Napoli, que produce en su finca, en la comunidad de Soldados. “A la gente le gusta y se vende muy bien”.

Más adelante está el Ecomuseo del Yanuncay, de David Pasaca. Él elabora adornos con pedazos de madera y raíces que arrastra el río. En las seis salas del museo tiene 5 000 piezas, entre llaveros, rosetas, animales y otras opciones.

Otra parada es el mirador de Verde Llano, un lugar para apreciar los puentes peatonales a lo largo del río y la riqueza de los huertos de hortalizas y frutales. El recorrido termina en las termas de Pumamaqui y El Capulí, en Barabón, que disponen de piscinas.

Las de aguas termales están ubicadas en el kilómetro 20. También, hay baños turcos y de arcilla. Son dos piscinas construidas rústicamente y sus aguas tienen minerales como magnesio, calcio y fósforo y por eso les adjudican propiedades medicinales.

Por Pumamaqui y El Capulí atraviesa el Yanuncay donde también se practica la pesca deportiva, se puede acampar y realizar paseos en caballos.

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