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Aplicación de dosis de AstraZeneca en adultos mayores de 65 años aún genera dudas en la población

Hasta la fecha, el país ha recibido 4,8 millones de vacunas anticovid-19. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

En el mundo aún se estudia la relación entre la vacuna anticovid-19 de la firma británica AstraZeneca y el aparecimiento de efectos adversos graves, como los trombos o coágulos de sangre.

Esto ha generado preocupación y alertas en varios países, en donde se analizan estos casos. Chile, por ejemplo, optó por suspender el uso de la dosis a hombres menores de 55 años, luego de que un joven de 31 presentara esta reacción. Lo hizo a inicios de este mes. Alemania, Francia, Italia, España y otros tomaron la decisión en marzo, hasta tener datos certeros sobre la relación entre la vacuna y los trombos.

La firma británica calcula que 17 millones de personas en Reino Unido y la Unión Europea recibieron ya una dosis de la vacuna y se reportaron menos de 40 casos de coágulos. Los datos fueron publicados en marzo por BBC Mundo.

En abril del 2021, en Ecuador las autoridades del Gobierno anterior mencionaron que la vacuna de AstraZeneca no se colocaría en adultos mayores de 65 años. Martha Moncayo, gerenta de CNT -entidad que apoyaba en el proceso de inoculación-, señaló entonces, en entrevista a EL COMERCIO que Arcsa habría definido que dicha dosis solo se aplicaría en personas de entre 18 y 65 años.

Sin embargo, en un recorrido realizado el lunes 14 de junio del 2021 en vacunatorios de Quito se constató que esta fórmula sí se está administrando a la población de adultos mayores.

César Guevara, de 65 años, fue al Colegio Nacional Mejía, en el Centro Histórico de Quito, para la aplicación de la primera dosis. Le pusieron AstraZeneca. “Me colocaron esta dosis, pero no tengo problema. Estoy tranquilo, ya que lo importante es estar protegido”.

Andrea Gómez Ayora, epidemióloga, recuerda que la Agencia de Medicamentos Europea (EMA) permitió su uso para todas las poblaciones, mayores de 18 años. “Tiene un efecto positivo sobre la enfermedad grave. En el caso de adultos mayores no hay contraindicaciones, pero los estudios siguen para encontrar si hay o no relación entre los efectos adversos y las fórmulas”.

Para Lucy Baldeón, directora del Instituto de Biomedicina de la Universidad Central del Ecuador, todas las vacunas han reportado efectos adversos, como dolores o molestias generales. La mayoría ha sido leve.

Sin embargo, ha habido uno que ha llamado la atención: la trombosis. “Estos casos son aislados y se han dado luego de la aplicación de la fórmula de AstraZeneca. Inicialmente en Europa se optó por no administrar en mayores de 65 años. Pero, los lineamientos han ido cambiando. Según la evidencia científica, en esta población hay más beneficios con la vacunación que riesgos, es decir si la persona recibe la dosis tendrá una menor probabilidad de enfermarse gravemente o morir por el virus”, señaló la experta.

Ella recuerda que en Europa y Estados Unidos se ha observado que uno de cada 100 000 vacunados desarrolla casos de trombosis, por lo que la incidencia es muy baja.

Alberto Narváez, epidemiólogo, concuerda en que la vacunación con cualquiera de las dosis que han llegado al país es segura; más aún si se trata de la población de adultos mayores de 65 años. “Ellos tienen mayores riesgos de desarrollar una infección muy grave o fallecer, por lo que los beneficios superan a los riesgos”.

Además, señala que la población no está en condiciones de escoger cuál vacuna aplicarse, ya que no hay una llegada constante de fórmulas.

Hasta la fecha, el país ha recibido 4,8 millones de vacunas anticovid-19 de tres firmas: la estadounidense-alemana Pfizer-BioNtech, la china Sinovac, la británica AstraZeneca (compra directa e iniciativa global Covax Facility). Su efectividad varía. La primera por ejemplo alcanzó el 95%. La segunda llegó al 75% y la tercera al 82%. Todas protegen de síntomas graves, que requieran hospitalización y de la muerte por covid-19.