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Mayorga: la conexión entre feminismo y tiempo

Magdalena Mayorga nació en Ambato. Ha sido Oficial de Género y Desarrollo en el Programa de Cooperación y Desarrollo de los Países Bajos. Foto: Cortesía

Hay libros que sirven para entender la coyuntura. Los tiempos que se viven requieren de conocimientos mayores de lo que se presupone tener. Ahora parece tan fácil nombrar cosas y hasta poner adjetivos, como si de verdad se conociera de lo que se está hablando, como si se tuviera a mano toda la información disponible y haberla pasado por el filtro de la mediación, cuando apenas se ha visto el ropaje que cubre todo.

No es menos cierto que todo ser humano tiene el derecho a opinar y tener una posición sobre lo que ocurre y que se debate en público, sin necesariamente haber pasado por las páginas que intelectuales y académicos han escrito; hay también sabiduría fuera de los libros, como nos enseña el buen Homero. Pero si hay ganas de conocer una revisión histórica y conceptual de lo que ha sido el feminismo, no estaría demás darse una vuelta por las páginas del libro que este año publicó Magdalena Mayorga.

El libro tiene un título barroco; muchos dirán que es “académico”: ‘Feminismo, convergencias y divergencias. Brecha generacional o diferencias epistemológicas y políticas’. Quizá sea una mala jugada editorial, porque seduce poco para que lo compren aquellos que tienen predisposición para este tipo de textos.

Si ese es su problema, el libro, en cambio, tiene como valor la capacidad ubicar a los lectores en la evolución del feminismo en el país, entender la dimensión de la misma palabra, a partir de una profusa bibliografía y diálogos con las protagonistas de las luchas feministas y el progresivo logro de sus esfuerzos desde los años 60 hasta el presente.

Es un recorrido por la teorización del feminismo, de sus estudios, de sus bases conceptuales, de la evolución que ha tenido, de los discursos antifeministas revestidas de feminismo, las diversidades sexuales y, como señala el título, las brechas generacionales de los “viejos y viejos feminismos”. Es el trabajo de una mujer de 71 años, que ha sido testigo de este trajinar de las mujeres en y contra del sistema patriarcal que se cuestiona, pero que busca y propicia el diálogo entre generaciones de feministas y sus avances hasta el concepto de las “diversidades sexo-genéricas”.

Se desprende desde las primeras páginas que es un libro serio y que tiende la mano a los no iniciados y a hombres que buscan superar, con todas las trabas que eso implica, la herencia machista de la que también puede ser una víctima. Como bien cita Mayorga a Nancy Fraser: “El feminismo no es una posición, es un campo de debate y discusión.

Cualquiera que crea que la desigualdad de género existe, es injusta y debe desaparecer, puede considerarse feminista”.

Explica con fundamentos, por ejemplo, que el feminismo “es una filosofía, una teoría, una opción y práctica política y de un movimiento social-político”. Nos dice sobre una de las cosas que más cuesta entender: “lo personal es político”.

Cuestiona el ‘mujerismo’, que no es sino una prolongación adornada del machismo. Cuestiona el machismo como productora de la injusticia. Y contradice “el mandato biológico que determina una división de trabajo” y las posiciones desventajosas de las mujeres en los trabajos y en la vida misma.

¿Por qué leerlo?

Este es un momento en que el debate sobre el feminismo ha adquirido diversos matices, pero el libro ayuda a entender los términos de la discusión, las proyecciones políticas y la lucha de las mujeres.

El libro ‘Feminismo. Convergencias y divergencias. Brecha generacional o diferencias episte­mológicas y políticas’

Editorial: Mayor Books

La autora: Magdalena Mayorga nació en Ambato. Ha sido Oficial de Género y Desarrollo en el Programa de Cooperación y Desarrollo de los Países Bajos. También ejerció como docente de la Universidad Central del Ecuador.

‘El rezador’ o el encanto del negocio religioso

En la mitad de ‘El rezador’, el personaje interpretado por Andrés Crespo dice: “En nuestro trabajo, si alguien sabe las historias que el público necesita, se las concede”. Esta frase podría resumir el interés del director Tito Jara por encontrar temas que sintonicen con el gran público. Si hace 11 años debutó con ‘A tus espaldas’, una película contada desde el punto de vista de un habitante del sur con aspiraciones, a quien la Virgen de Quito continuamente le da la espalda, esta vez presenta una obra que gira en torno al negocio de la fe, en una ciudad todavía marcada en gran parte por la religiosidad.

En ‘El rezador’, Jara logra captar la atención a través de una película de atmósfera densa, interpretada por dos de los actores más queridos del cine ecuatoriano. Andrés Crespo es Antanasio di Felice, un falso cura en aprietos por vender supuestos remedios milagrosos, que se interesa por el caso de una niña con aparentes poderes curativos y premonitorios en el barrio de Atucucho. Entra en contacto con los padres de la niña, interpretados por Carlos Valencia y Emilia Ceballos, para proponerles un lucrativo negocio alrededor de las peregrinaciones al populoso barrio. La imagen de Crespo yValencia, conocidos por interpretar a villanos, preparando alos fieles que esperan su turno para encontrarse con la niña, notiene pierde.

Este ambiente de ambigüedad moral es retratado por elfotógrafo español Carlos de Miguel con un estilizadoclaroscuro que recuerda a las pinturas de Caravaggio, maestroen humanizar lo religioso. Aunque a ratosdemasiado oscura para el potencial luminoso de Quito, ayuda adefinir el tono general de la película. Laactuación de Crespo sostiene el creciente ritmodel film. El actor, muchas veces criticado por hacer el mismopapel, logra un personaje creíble y lleno de matices ensu mejor actuación hasta la fecha, como un cínico con ojo paralos negocios religiosos, que entra en crisis cuando se enamorade la madre de la niña y comienza a creer en el milagro.

Este conflicto hace crecer a la película hasta bien entrado elmetraje, pero decae en el último acto por la grancantidad de puntos de giro. Así, cuando Antanasio esdiagnosticado con una enfermedad terminal ydescubre que todo es una farsa montada por la madre, la película pierde la ambivalencia que había logrado alrededor de sus poderes milagrosos. Y cuando eldecaído personaje de Crespo insiste en fugarse con ella,cada vez más desencantada de la ambición de su marido, lapelícula desemboca en un final de thriller rocambolesco para el cual su meticulosa construcción inicial no nos habíapreparado.

Título:

‘El rezador’

Dirección: 

Tito Jara

Reparto:

Andrés Crespo
Carlos Valencia
Emilia Ceballos
Renata Jara


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