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Las entrañas de la Tierra se vuelven utensilios en las manos adecuadas

Artesanos trabajan en la elaboración de figuras con piedra volcánica, el 23 de septiembre de 2022. Fotos: EFE.

Piedras volcánicas extraídas de las faldas del volcán Popocatépetl se han convertido por generaciones en la pieza más importante para artesanos del municipio de San Nicolás de los Ranchos. Perteneciente al central estado mexicano de Puebla, ya que con ella hacen utensilios para preparar o servir la comida, esculturas y artículos decorativos.

En la actualidad este arte ha evolucionado a que la piedra sea trabajada con mayor imaginación. Se han creado artículos de uso diario como platos, servilleteros, portarretratos, para poner los inciensos, imágenes religiosas, macetas, entre otros. Que surgen de la imaginación de los artesanos para dar forma a las rocas.

Una labor familiar

Los hombres de la familia Apantenco, originaria de San Nicolás de los Ranchos, han mantenido viva esta actividad por cuatro generaciones. Debido a que es su trabajo y la manera de obtener recursos que les ayudan a solventar los gastos de casa y personales.

Marcelo Apantenco, artesano de piedra volcánica, compartió con Efe que elabora artículos desde que tenía 6 años. Cuando su padre y su abuelo le enseñaron a ­esculpir la piedra.

Recuerda con una sonrisa cómo una pieza pequeña, como lo es el tejolote o piedra que se utiliza para moler alimentos en el molcajete era tan difícil de crear, ya que se tenía que ir golpeando con un martillo hasta darle la forma, pero lo difícil era no pegarle a sus dedos, que terminaban sangrando o hinchados de tantos golpes.

Relata que desde hace 50 años acuden a las faldas del volcán Popocatépetl a recolectar las piedras que utilizarán; esta es la parte más complicada para ellos, debido a que no cuentan con un transporte y tienen que trasladarlas hasta su casa en burro o a caballo.

Las piedras de las faldas del volcán Popocatépetl se han convertido por generaciones en la base del trabajo en varios pueblos.

Una vez que tienen la piedra, el patio de su casa se convierte en taller artesanal donde pasan más de ocho horas trabajando para cumplir con sus pedidos o hacer piezas que saldrán a vender puerta a puerta o en mercados de diferentes municipios.

“La piedra que trabajamos aquí en el pueblo es piedra volcánica del Popocatépetl, que es la mejor porque es dura, por eso las piedras de esta zona ayudan a tener los mejores resultados; la piedra que esté sensible, más suave o blandita es la que llamamos porosa y esa no sirve; aquí hacemos el metate, molcajete, meclapil (piedra del metate), todo lo que se llama el arte de piedra lo sé hacer”, comenta el artesano.

Trabajo laborioso

José Alberto Apantenco, artesano de piedra desde los 9 años de edad, se dedica al arte de esculpir en piedra con la finalidad de mantener viva esta actividad y seguir los pasos de su padre. Relató que el proceso es largo debido a que se mantienen la tradición de crear las piezas a mano.

Para él, el primer paso que es el más complicado es extraer las piedras y trasladarlas, estas son sacadas de la tierra con dos barretas (unos palos largos que ayudan a desenterrar algunas piedras), para posteriormente llevarlas a caballo o en burro hasta su vivienda.

Luego se elige la piedra en bruto que servirá para la pieza que se va a realizar; después, con el diseño en mente, se mide y da trazo con un color con medidas específicas, para comenzar a golpear la piedra hasta lograr la escultura.
Estas piezas pueden realizarse en un día o dos, así como otras pueden tardar meses por la complejidad que tiene el diseño o la forma.

Elevación icónica

El Popocatépetl es un volcán activo localizado en el centro de México. Se encuentra en los límites de los estados de Morelos, Puebla y el estado de México. Se localiza unos 72 km al sureste de Ciudad de México, a 43 km de Puebla, a 63 km de Cuernavaca, y a 53 km de Tlaxcala.

Tiene una forma cónica simétrica, y está unido por la parte norte con el Iztaccíhuatl, mediante un puerto de montaña conocido como Paso de Cortés. Tenía glaciares perennes cerca de la boca del cono, en la punta de la montaña.
Registró su última actividad en 2019, sin grandes consecuencias.