La pasta es un aliado de la cocina nutritiva

Los más chicos de la casa pueden colaborar en la preparación de platillos con pasta

Los más chicos de la casa pueden colaborar en la preparación de platillos con pasta

Los más chicos de la casa pueden colaborar en la preparación de platillos con pasta. Foto: Inimage

La expansión del covid-19 ha hecho que las personas alarguen la permanencia en sus hogares y exploren la gastronomía. Según la nutricionista Katherine Guerra, las primeras semanas del confinamiento muchos abusaron del consumo de fritos y dulces, pero ahora buscan mejorar su dieta.

“Hay una tendencia creciente en el consumo de pasta, pues se pueden elaborar muchos platillos fáciles, deliciosos y saludables acompañados de salsas orgánicas”, señala.

Para ella, la pasta se ha convertido en un aliado de la cocina, debido a que es un carbohidrato que aporta un buen porcentaje de carga energética a quien lo consume, para realizar varias actividades al día.

Las pastas de trigo duro contienen un alto porcentaje de gluten y celulosa, que ayudan a saciar el apetito e induce a comer en menor cantidad. Las pastas integrales, por otra parte, están compuestas de potasio y fósforo, que colaboran para mantener sano el organismo debido a la fibra. Asimismo, son alimentos bajos en grasas y sodio, por lo que son recomendados para personas con colesterol elevado y no están contraindicados en la dieta de los hipertensos.

Guerra dice que la pasta no debe ser acompañada de otro carbohidrato, como arroz, papas o una menestra de fréjol, ya que recarga al plato. Menciona que se requieren solo 10 ingredientes adicionales para preparar platillos muy nutritivos. Por ejemplo, la pasta po­modoro requiere apenas de tomates, cebolla, tomillo fresco, queso parmesano, aceite de oliva, albahaca fresca, sal y pimienta al gusto.

Otra atractiva opción es la pasta a la salsa marinara, que requiere de tomates, ajo picado, sal, una pizca de azúcar, orégano, cebolla perla, albahaca fresca, carne de res molida, aceite de oliva y queso rallado.

“La salsa orgánica es el mejor acompañante que puede tener una pasta”, explica Guerra. Aconseja que las salsas en las pastas integrales, que son elaboradas con avena, linaza o quinua, realzan más los sabores. Dice que entre las mejores están las salsas de champiñones con queso, a la huancaína, al pesto con aguacate y a la boloñesa con carne.

Las porciones para consumir dependen mucho de cada persona, aunque lo aconsejable es que la pasta ocupe apenas un 25% del plato. Recuerde que esta tiene gran cantidad de carga calórica, por lo que los deportistas la consumen hasta seis horas antes de una maratón.

Para completar el resto del plato, puede acompañar la ­pasta con un filete de pollo, de carne o pavo y una pequeña ensalada de apio, perejil y jamón. Esto creará una combinación de texturas crujientes y suaves en el paladar.

Durante la pandemia, el consumo y producción de pasta creció en más de un 50% debido al aislamiento. De acuerdo con un reportaje de la AFP, “algunos fabricantes temen que si la demanda continúa aumentando en los próximos meses, podrían quedarse sin trigo duro, el principal ingrediente para fabricar pasta”.

En estos meses, varios fabricantes han centrado esfuerzos en pastas sencillas como los espaguetis o los macarrones.

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