27 de noviembre de 2019 00:00

El paisaje y el arte, en las obras de Bienalsur en el Maac de Guayaquil

Sara Bermeo (izq.), Marina Aguerre y Fernando Farina. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

Sara Bermeo (izq.), Marina Aguerre y Fernando Farina. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

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Alexander García

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Las siete fotografías parecen pinturas de un plano repetido. Un tronco caído al fondo de una cuneta en una zona selvática marca la imagen en la que se advierten estacas con marcas rojas y blancas. En cada cuadro, la fotógrafa brasileña Alice Miceli va introduciendo al espectador, de forma casi imperceptible, en un campo minado de Camboya, en el sudeste asiático, mientras la propia fotógrafa se aventura entre las minas terrestres.

La obra titulada ‘En profundidad (Minas terrestres)’ (2015) abre la exposición ‘Utopías y distopías en el paisaje contemporáneo’, de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur Bienalsur, instalada en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) de Guayaquil.

“Con profundidad y contraste, Miceli nos está mostrando la imposibilidad y el peligro que acecha en este paisaje de la selva que uno supone virgen, en realidad plagado de minas terrestres, en una mirada documental y poética, inquietante”, indicó Marina Aguerre, cocuradora argentina de la exposición.

La Bienal exhibe obras de 18 artistas internacionales (incluidos dos ecuatorianos) que ponen en tensión el tradicional concepto de paisaje -que representa a la naturaleza en estado puro y salvaje-, con el de producciones contemporáneas en torno a miradas sobre la naturaleza.

Las técnicas de la fotografía y el videoarte –con ocho videos y proyecciones– priman en la muestra sobre la pintura entendida como un campo expandido.

El artista ecuatoriano Paúl Rosero Contreras combina pinturas de paisajes sombríos, abstractos con paneles de luz fluorescentes, sobre ellos exhibe sus impresiones en 3D. Son esculturas que son una traducción de la grabación de la actividad sísmica de glaciales y volcanes a un objeto tangible, “un paisaje elaborado a partir de vibraciones naturales”.

“Son obras que están muy lejos de la mirada contemplativa y romántica en la que pensamos cuando nos hablan de un paisaje”, señala Aguerre. “Hay un paisaje que nos moviliza, que nos está señalando riesgos y atenciones que debemos prestar, un paisaje que cuestiona el lugar del hombre y su relación con la naturaleza”.

Los géneros de la pintura, la escultura o la fotografía de paisaje son objetos de una mirada crítica. El artista ecuatoriano Juan León presenta una serie de dibujos de agua contaminada con sedimento del río Ambato, sobre papel en la pieza ‘Cuando el río era río’. Las manchas circulares del agua lodosa extraída del río, y plasmada como turbias acuarelas, van acompañadas de las coordenadas de la toma de la muestra de agua y datos del propio estudio de contaminación.

Fernando Farina, cocurador e investigador de la Universidad Nacional 3 de Febrero, apunta a que las obras reflejan cómo proyectos utópicos devienen en lo distópico. “Las utopías devienen en otra cosa, como nos pasa a menudo políticamente en el continente. Los artistas están captando esas pulsiones... están atravesando sus obras”, dice Farina.

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